El psicoanálisis, un dispositivo de re-dignificación

Por Adriana Chacín

La población venezolana atraviesa actualmente una situación de crisis inédita, que ha dejado un saldo generalizado de aproximadamente cuatro millones de emigrantes, incontables pérdidas de vidas humanas tanto por acción u omisión de quienes detentan el poder, nunca antes en América Latina se había presenciado un éxodo a tal escala. Sin embargo hay un asunto muy llamativo, la gran mayoría de quienes se han ido o quienes se quedan sostienen un discurso similar, el “mismo” padecimiento: escasez de alimentos, de agua, de recursos médicos básicos, destrucción masiva del servicio eléctrico, entre otros, como si se tratase de un “único” problema para todos, se puede decir entonces que Venezuela intenta ser controlada con un sistema político que apunta a un “todos iguales”, no hay diferencias ni para lo bueno ni para lo malo, “un ideal para todos”.

Visto de esta manera, nos encontramos ante un sistema que al ignorar los problemas de sus ciudadanos apunta a borrar lo Uno, en su omisión de acción no reconoce la singularidad sosteniendo una crisis que efectivamente termina siendo “para todos”.

Nuestra práctica pretende todo lo contrario de lo antes expuesto, el psicoanálisis busca reconocer las diferencias y apuntar al cada uno. El argumento del IX ENAPOL nos recuerda lo que decía Lacan sobre la indignación: “respuesta ante una afrenta a la dignidad”[1], y dice también “que la indignación es el afecto que nos embarga cuando nuestra singularidad es cuestionada, desconocida o rechazada”.[2]Nos indica también que la indignación es el afecto que nos embarga cuando nuestra singularidad es cuestionada, desconocida o rechazada. Justamente es eso lo que ocurre en Venezuela, un sistema totalitario que apunta a borrar lo singular de todos los sujetos, reduciendo a dos las opciones para vivir dignamente: emigrar o quedarse en condiciones cada vez más extremas.

¿Quién se va? ¿Quién se queda? ¿Quién va a un analista?

Ciertamente venimos hablando de un sistema político que pretende una ley que es “para todos” pero lo cierto es que cada quien va respondiendo a esta cuestión de maneras diferentes, los emigrantes se han ido en la medida de que algo de lo que viven se les va haciendo insoportable, la crisis toca un punto particular donde ya no es posible quedarse: una mujer que juraba no emigrar decide hacerlo ante el nacimiento de una hija prematura que estuvo a punto de morir por no tener a la mano el medicamento que la salvaría, milagrosamente vivió, pero la angustia de muerte que se presentó en esos días dejó como saldo la imperiosa necesidad de marcharse. Los que se quedan encuentran sus razones que les son propias y por ello deciden hacerlo, y otros pocos quieren hablar de eso con un analista para dilucidar que sería lo mejor para sí mismo. Todos tienen el mismo problema pero todos buscarán su propia solución.

Nos decía Renato Andrade en la conversación sobre Política y Escuela Una acontecida el pasado mes de abril en la ciudad de Bogotá[3], que “hay un analista donde se escucha el uno”, entonces tendrán que existir en Venezuela aquellos espacios donde más allá del padecimiento común se escuche lo que se juega en ese único parletre, un lugar donde si bien hay un problema universal o “para todos” cada quien pueda construir una solución desde lo singular, una que reconozca y dignifique al sujeto en su diferencia, apuntando a lo que le hace problema en lo particular. Eso podría ser entonces el lugar de un psicoanálisis y un analista dentro de un sistema totalitario.

Trabajo publicado en el Boletín-37 a-ritmo propio: http://www.nel-amp.org/index.php?file=Carteles/Boletin-de-carteles/037/productos-de-carteles/indignacion/el-psicoanalisis-un-dispositivo-de-re-dignificaciom.html

Cartelizante: Adriana Chacín
Más uno: Paula Iturra
Cartelizantes: Estela Castillo, María del Carmen García, Orlando Bustamante, Rosario Espina.

NOTAS

  1. Lacan, J., El Seminario, Libro 8, La transferencia, Paidós, Buenos Aires, 1987, p. 319.
  2. Argumento, IX ENAPOL “ODIO, CÓLERA, INDIGNACIÓN: desafíos para el psicoanálisis” 2019
  3. I ENSEÑANZAS DEL PASE DE LA ESCUELA UNA EN LA NEL. Bogotá, 2019

¿Cuál es el estatuto de la Indignación en la clínica psicoanalítica, vista desde la ultimísima enseñanza de Lacan?

Por Ana María González Ochoa

El argumento del próximo Encuentro “Odio, colera e indignación, desafíos para el psicoanálisis”, plantea a la indignación como una pasión del ser, situándola como un afecto que concierne precisamente a esta dimensión, la del ser, y no a la de la existencia. 

Creo que la indignación se juega del lado del sujeto como efecto del significante y del síntoma en tanto que interpretable, del lado de la búsqueda de la verdad y específicamente del lado del sujeto en su relación con el Otro que detenta el objeto, correlato de su falta. Es decir, que estamos hablando del sujeto en el fantasma, “la matriz a partir de la cual el mundo, la realidad toma sentido y se ordena, para el sujeto”. [1]

Este sujeto fue construido por Lacan como un sujeto barrado, “como un vacío, una negación de la sustancia e incluso una negación del ser y por tanto en este sentido, condenado a identificarse” [2] y es a este sujeto falta-en-ser y a su experiencia, a la que está ligada la indignación.

Si el sujeto se indigna, porque no se siente reconocido en lo que “es” por el Otro, está dentro de la experiencia fantasmática, donde el Otro es el contenedor de las identificaciones y por tanto garante de aquello en lo que se sostendría su ser.

En un primer tiempo, en “La transferencia”, Lacan se plantea que lo verdaderamente singular del sujeto se lo otorga su relación con el objeto: “la relación erótica privilegiada con un objeto que salva nuestra dignidad, al hacer de nosotros una cosa única e incomparable”.[3] pero posteriormente en su enseñanza podemos advertir que esto no sería más que un intento fantasmático de alcanzar la dignidad, y Miller lo explicita diciendo, “Lacan creyó esencial captar… que, ese (a) en relación al goce imposible de negativizar, no es más que un semblante de ser” [4]

Así, cuando “el objeto (a) toma el valor de real, se trata de otra cosa, se trata por un lado de lo real como resto inasimilable y por otro de lo real y su repetición”,[5] este último real encarnado en el Sinthome.

Por otra parte, Freud, en su texto “Análisis terminable e interminable”, adjudica el fracaso de la terminación definitiva de un análisis, al rechazo de la feminidad tanto en la mujer como en el hombre,“orientaciones que podríamos llamar siempre fálicas de la virilidad”.[6] 

Creo que la indignación se encuentra del mismo lado que el rechazo a la feminidad, del lado fálico y de la búsqueda del todo, y que es un intento de preservar lo que se experimenta como perdido desde siempre, adjudicándole al Otro, la potestad de habérselo negado. 

Finalmente, Lacan formulará que el Otro no existe, y Miller aclara que es a nivel de la pulsión que este Otro no existe, que el Otro de la palabra, del lenguaje y del saber no existe a nivel de la pulsión, porque el Otro en cuestión es el cuerpo.

En el seminario XX Lacan se pregunta, “gozar de un cuerpo, de un cuerpo que simboliza al Otro… ¿No es esto lo que supone propiamente la experiencia psicoanalítica?” [7]

Para el Neurótico, el Otro está habitado por una voluntad de castración, quiere quitarle su dignidad de ser. Sin embargo, la satisfacción de la pulsión no depende de la prohibición, ni de la interdicción, ya que “el goce no ha esperado al falo para tener un cuerpo”.[8]

Lacan pensará el goce a partir de este momento, más allá de la prohibición, goce en positivo, del cuerpo que se goza y que no está articulado a la ley del deseo. Se trata del goce que hay, del que existe, del orden del traumatismo, del choque y del puro azar.

Es así como lo realmente singular, la singularidad del sinthome, acontecimiento de cuerpo que se fijó contingentemente ante la emergencia de un real, fuera de discurso, aquello que nos hace únicos e incomparables, podría ser alcanzado en un análisis. 

El psicoanálisis encuentra en este rasgo, positividad de goce que itera, la opción de afirmarse ahí, trasladando la dignidad pretendida en la dimensión del ser, a la dignidad real ubicada a nivel de lo que existe.

NOTAS

  1. Miller, J El Ser y el uno, Clase del 9 de febrero de 2011
  2. Ídem
  3. Lacan J. La transferencia op. Cit. Pp. 167,199
  4. Miller, J. Sutilezas analíticas, 1ra ed. Buenos Aires: Paidós, 2011, pág. 252.
  5. Miller, J. El ser y el uno, Clase del 9 de febrero de 2011
  6. Ídem
  7. Lacan, J. Seminario XX Aún, pág. 31 
  8. Miller, J El ser, es el deseo. Clase del 11 de mayo de 2011 del curso de J-A Miller. L ´Un tout seul, inédito

Artículo publicado en Boletín-37 a-ritmo propio: http://www.nel-amp.org/index.php?file=Carteles/Boletin-de-carteles/037/productos-de-carteles/indignacion/cual-es-el-estatuto-de-la-indignacion.html

Cartel para ENAPOL. de marzo a septiembre de 2019
Mas Uno: Ana María González
Cartelizantes: Aramburo, Tania
Díaz, Teresita 
Ortiz, Javier
Monticelli, Maiurizio

Arte: Primer arte: Juan Ruiz @juan_rviz

Segundo arte: Hellen Ho @helllllenjjjjjo

Coronavirus. Cuando los números deciden

Por Esther Bromberg

La profusa información que circula por medios de comunicación y redes sociales en estos tiempos de coronavirus, y que se globaliza tan rápidamente como lo hace la pandemia, nos enfrenta a datos anteriormente desconocidos. Cifras, estadísticas, diversos valores numéricos que muestran como el real de la naturaleza responde a leyes matemáticas, a diferencia del real que aprendimos con Lacan, azaroso, contingente, singular.

Como comenta Eric Laurent[1], muy pronto los números se vuelven implacables. La velocidad de propagación y contagio se contabiliza no en términos aritméticos sino exponenciales. Los gobiernos deciden medidas para enlentecer la velocidad de diseminación del virus y aplanar la curva de contagio. Se hace conocido el concepto de inmunidad “de rebaño” –inmunidad grupal o colectiva-, que sugiere que si alrededor del 70% de la población adquiere inmunidad contra el virus, bien sea por una vacuna o porque las personas se hayan infectado y recuperado, se podrá detener su propagación, puesto que habría menor posibilidad de nuevos brotes dado que la mayoría sería resistente a la enfermedad.

Otros números también impresionan. Aun cuando la información científica sobre esta infección se va construyendo en tiempo real, las evidencias hasta el momento sugieren que la tasa de mortalidad se incrementa de forma importante a partir de los 60 años, duplicándose por cada década, esto es, a partir de 60 años es de 4%, a partir de los 70 es de 8% y a partir de los 80 es de 16%. En cambio, para los niños la situación es muy distinta, pues teniendo la misma probabilidad de enfermarse, es menos factible que presenten síntomas o desarrollen síntomas graves. De hecho, en la franja etárea de 0 a 9 años, la mortalidad es de 0% y la tasa de infección es del 1%, aun cuando si pueden alojar y transmitir el virus.

El real de la naturaleza revela como hecho incuestionable que, ante esta pandemia, las personas mayores tiene el más alto índice de mortalidad, aun cuando su salud general al momento de contagiarse sea buena.

En la actualidad muchos países se enfrentan al colapso de sus sistemas sanitarios por el número de contagiados simultáneos, situación que se estima será pronto replicada en otros tantos lugares. Las salas de emergencia se derrumban al igual que los agotados profesionales de la salud quienes no se dan abasto. En medio de la consternación, se escuchan sus llamados desesperados por las redes sociales. Grito que se convierte en demanda de recursos. Y una terrible confesión: se elige quién vive y quién muere.

En 1982 se estrenó el film La Decisión de Sophie (Sophie’s Choice) que le valió el premio Oscar a su protagonista Meryl Streep por su impecable actuación encarnando el personaje de Sophie  Zawistowsky, mujer duramente atormentada por su pasado. Basado en el libro homónimo de William Styron, la trama narra la historia de esta sobreviviente del campo de exterminio de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial, quien a pesar de vivir a salvo en Estados Unidos, continúa rota, intentando recomponerse. En el desenlace de la historia ella revela un secreto, nunca antes confesado. La desgarradora escena muestra la decisión a la que tuvo que enfrenarse Sophie por el capricho perverso de un oficial nazi. Tenía que escoger a cuál de sus dos hijos salvar, solo uno podría quedarse con ella. El otro tendría que enfrentarse solo y desamparado a la muerte. Si ella no es capaz de elegir inmediatamente, morirían ambos. Es así como entrega a su pequeña niña y salva al hijo mayor y más fuerte. No pueden ser los 2. Solo 1. Ese es el número.

¿Cómo se soporta una decisión como esta? Decisión que en estos días muchos médicos, en medio de la crisis sanitaria, se ven obligados a tomar, colocados en posición de Otro Supremo, señalando quien vive y a quien desconectar de un respirador -al menos sedado- atestiguando el acto de morir ahogado ante la mirada del otro[2]. Se desconecta a personas mayores bajo la misma lógica con la que Sophie entrega al hijo que tiene menos posibilidad de sobrevivir. El número de equipos respiradores disponibles es el que decide. Es el número que pervierte el sistema, construyendo su propia ley que reniega de la del Juramento Hipocrático.

Los fallecidos concluyen su camino sin una despedida, en aislamiento, enfrentando, como la niña de Sophie, la soledad y el desamparo frente a la muerte. El recorrido termina en el fuego de la incineración. Como en toda peste. Como en todo campo de exterminio. Es como si en lo incomprensible de toda infección humana el fuego pronunciase lo que no es posible decir, la palabra que no existe.

¿Será suficiente la absolución de los Comités Científicos para garantizar un sentido ante este real que irrumpe de forma tan traumática? Bassols[3] nos dice que un poco de sentido alivia cierto tiempo, pero es mucho peor el efecto rebote que se espera en un segundo tiempo. Porque lo real no cesa de no escribirse sin sentido alguno. Un real que se experimenta en forma singular por cada quien.

Se trata de ese real de cada uno que no puede contabilizarse, que no encuentra números para representarse. Un real que agujerea la armadura simbólica y el lazo social mostrando su sinsentido. El coronavirus es un real que avanza con la ley de los números, enfrentando al ser hablante con su responsabilidad subjetiva y sus insondables decisiones, esas que competen al psicoanálisis. Este ha de seguir siendo el espacio donde es posible escuchar y leer la palabra que no existe.

[1] Eric Laurent. Coronavirus, el Otro que no existe y sus Comités Científicos. Blog de Zadig en España. 19 de Marzo de 2020

[2] Luis Darío Salamone. Frase tomada de su Testimonio de Pase “El que tiene sed” Rio de Janeiro. 2008

[3] Miquel Bassols. La Ley de la Naturaleza y lo Real sin Ley. Blog de Zadig en España. 20 de marzo de 2020

Charlie y la fábrica de chocolate

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Por Eleyne González

Artículo producto del “Ciclo de Cineforos Homenaje a Vanna Gabriele.

Podríamos decir que esta película es sumamente actual a pesar de filmarse en el año 2005 y ser la segunda adaptación cinematográfica de la novela escrita por Roald Dahl en 1964, ya que nos muestra al menos cinco modalidades sintomáticas de la infancia, lo cual podemos apreciar en los niños que participan en el film.

    Tenemos así, a Augustus Gloop, un niño obeso que no para de tragar; Mike Tea-Vee, el chico adicto a los diversos tipos de pantallas ofertados por el mercado; Violeta Beau-Regarde, una niña enloquecida por atrapar la mirada del Otro con su cuerpo de gimnasta; y Veruca Salt, una chica rica y caprichosa que lo quiere todo al instante. Finalmente, tenemos a Charlie, un niño que a diferencia de los otros chicos, es pobre y sensible, con una familia compuesta por sus abuelos paternos y maternos, y sus padres; todos juntos viviendo en una humilde casa, situada a la sombra de una potente y misteriosa fábrica de chocolate, a la que nadie nunca antes ha entrado.

    Es a partir de una escena en la que el dueño de la fábrica, Willy Wonka, se está haciendo su corte de cabello anual y nota que tiene una cana, cuando se topa con algo de lo real: su envejecimiento y la cercanía con la muerte, lo que lo lleva a buscar un heredero, desconociendo lo que esta decisión más adelante vislumbrará acerca de él y de eso familiar que lo habita. Es así como inventa un concurso que consiste en encontrar uno de los cinco billetes dorados dentro de una de las tabletas de chocolate. Esto toca a un deseo muy particular, el deseo de “ser un elegido” entre cientos de miles de niños en el mundo, y tener la oportunidad de ser uno de los cinco niños en visitar la fábrica y develar un secreto largamente guardado.

    Los cinco niños que consiguen ese premio, reflejan síntomas que dan cuentan de los modos de malestar en la cultura. Estamos en una época en la que nadie sabe qué hacer con los niños y adolescentes. Los vemos salir de sus clases al ballet, inglés, natación, fútbol, o conectados con sus amigos virtuales mientras hacen las tareas. Llegan a la adolescencia saturados, “no quieren hacer nada”. Se trata de niños contemporáneos que no están ajenos al empuje propio del discurso de su tiempo.

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    Así, los padres, cuidadores, instituciones y la sociedad en general se muestran impotentes ante la presencia de estos “niños amos” quedando en la posición de testigos de sus excesos. Y esto lo vemos claramente en la posición que toman los padres de cada uno de los niños a lo largo de la película.

    Sin duda, habitamos una época en que los ideales contemporáneos tienen que ver con la celeridad con la que surgen significantes nuevos en la cultura, significantes que proliferan, pero que tienen poco peso ante la voracidad de lo pulsional. La época en la que vivimos muestra que la fragilidad de lo simbólico hace tambalear el punto de detención que era el más común y el más eficaz, el Nombre del Padre [1]. Hablamos entonces de la caída de los ideales que orientaban y ordenaban a los sujetos en el mundo.

    En este punto, lo que se impone es el gozar. El gozar narcisista, que no cede, es autónomo, un plus de goce cercano al autoerotismo que produce un cortocircuito para disponerse al Otro [2]. Así, frente al deseo del Otro, estos niños responden principalmente con su cuerpo.

    Vemos como en los otros personajes infantiles (a diferencia de Charlie) la falta no está localizada, lo que hay es un empuje a gozar de cualquier objeto sin que advenga algún límite proveniente del campo del Otro, terminando cada uno convertido en un objeto de desecho. Así, Augustus será tragado por la enorme pasta de chocolate, Veruca será tragada por un tubo donde van a parar los desperdicios, Mike será convertido en una pobre imagen televisiva y Violeta será convertida en una enorme bola de chicle azul que no para de crecer.

    Charlie, es un niño que puede conversar y compartir momentos importantes con sus padres y sus abuelos. Así, frente a la pobreza de esta familia, se puede observar una mayor riqueza simbólica en comparación a las anteriores. Ellos comen en familia, Charlie les hace preguntas y ellos le responden, introducen algo del no-todo, en función de lo que si hay.

   Por  otra parte, Willy Wonka, es un personaje que en el principio de la película se presenta enigmático “nunca sale, nadie lo ve”, y además tiene un síntoma, no puede pronunciar la palabra “padres”. Willy es hijo de un dentista, que había colocado un enorme aparato en los dientes de su hijo, y que mostraba una particular obsesión por la limpieza de la boca de ése hijo al cual le prohibía comer cualquier tipo de dulces. Este padre falla en la transmisión del amor, por estar obsesionado en conseguir una boca limpia, sentencia a Willy con la siguiente frase: “ningún hijo mío será chocolatero”. Esto hace que Willy huya de su casa y de esa omnipotencia paterna que hacía perecer su deseo más particular “consumir chocolates”.

    Es a partir de entonces como Willy Wonka se convierte en un poderoso e importante dueño de una fábrica chocolatera. Pero pese a esto, muestra una dificultad en el lazo social: está solo y aislado del mundo. La manera como intenta relacionarse con los otros semejantes, a través de sus chistes, parece no obtener el reconocimiento del Otro. También tiene dificultades para comunicarse por lo que acude con frecuencia al uso de sus scripts. Sin embargo, Charlie logra darse una existencia a partir de esa marcada satisfacción del cuerpo ligada a los dulces y a los chocolates.

    Su principal objetivo es encontrar a alguien a quien transmitirle su fortuna. Pretende que Charlie abandone a su familia para hacerse cargo de la fábrica, pero éste lo toma por sorpresa y rechaza la tan deseada oferta. Perturbado ante este rechazo, Willy por primera vez decide ir en búsqueda de un Otro, en este caso el psicoanalista.

    Igualmente, Willy permite que Charlie lo acompañe para ir al encuentro de ese padre que había abandonado en su infancia. Será solo entonces que al descubrir la colección de recortes de periódico sobre su fama y logros con la fábrica, que colgaban de las paredes de la casa de su padre, cuando Willy podrá realizar su transmisión y salir de la soledad.

El trabajo con niños y adolescentes nos empuja permanentemente a una interrogación acerca de la práctica analítica. El Psicoanálisis permite alojar esas cuestiones de la infancia en el inconsciente al escuchar a esos sujetos contemporáneos que portan sobre sí la marca del desamparo, de la desorientación, la desinhibición… y que son acontecimientos de cuerpo. En la época del Otro que no existe, donde la vía de la palabra no basta ¿cómo hacemos para qué un niño se haga responsable de su goce? cuando hay algo de la des-responsabilidad de goce que para el niño es natural.

Referencias Bibliográficas:

[1] Fryd, Adela (2013). Los niños amos. Disponible en: http://www.enapol.com/es/template.php?file=Textos/Los-Ninos-Amos_Adela-Fryd.html

[2] Berkoff, Mirta (2013). Niños y padres “en apuros”. Disponible en: http://www.enapol.com/es/template.php?file=Textos/Ninos-y-padres-en-apuros_Mirta-Berkoff.html

El Cisne Negro

Por Keyla Toro Andara

La recreación de la obra del Lago de los Cisnes que propone el director de la película representa el drama de una mujer que atrapada en el cuerpo de un cisne blanco y virginal solo puede ser librada por el amor de un príncipe, en la trama este príncipe es engañado por el Cisne Negro quien lo seduce e impide revertir la operación del hechizo, el Cisne Blanco en su decepción amorosa se arroja en un acantilado encontrando por medio de la muerte su libertad. Lacan en su homenaje a Marguerite Duras 1965 nos recuerda que el artista siempre lleva la delantera y por tanto no se tiene que hacer de psicólogo/psicoanalista donde el artista le desbroza el camino.

Esta obra cinematográfica nos presenta por medio de la sublimación el drama subjetivo de una joven mujer atrapada en el cuerpo de una niña.

Quisiera tomar como un eje central para el análisis de la película, la relación que esta joven o dulce niña tiene con su cuerpo lo que evidencia la problemática estructural que se presenta en un sujeto psicótico en el momento del desencadenamiento.

La película comienza con la imagen de un sueño, sabemos que en la dimensión de la fantasía el encuentro con el deseo es posible. La fantasía en su estructura permite que todo sea posible, en este sentido la fantasía se opone radicalmente al acto. ¿Qué sucede cuando se trasciende de la fantasía al acto?. Cuando se da lugar al acto se apela en ese movimiento a los significantes para que lo imposible se materialice a  través de lo simbólico. El llamado a lo simbólico no se produce en cualquier momento, si no que se convoca en el momento que el sujeto es comprometido por su deseo y se ve confrontado con un imposible, es pues la confrontación con este imposible donde encontraríamos el advenimiento de lo simbólico para soportarlo y materializarlo.

Nina quien siempre se ha caracterizado por ser una bailarina ejemplar en todo su trayecto, se confronta en este momento a un impase que le impide continuar. Presenciamos el momento de una fractura a nivel psíquico que se manifiesta de manera espectacular y extraordinaria en su cuerpo.

Nina se fragmenta en este intento de representación, en el acto la fragilidad simbólica de Nina no alcanza.

¿Cuáles componentes podemos encontrar o recrear en el lugar de este drama?

Resaltando algunos “elementos clínicos”, encontramos aspectos esenciales en la vida de Nina que responden al porqué de la fragmentación del personaje en su momento estelar. La madre de Nina castradora, es representada como un personaje voraz, intrusivo, persecutorio, controlador, una madre devoradora. Frente a esta madre no encontramos elementos que actúen o hagan la veces de mediadores y separadores del Deseo Materno, no encontramos la función de Nombre del Padre, si no que más bien, tenemos a una hija sumisa que se sitúa como objeto en el lugar del error y el fracaso de esta madre ex -bailarina a quien intenta colmar en su ideal de la perfección y la pureza.

Este lugar  le impide por consecuencia posicionarse como sujeto y tener un cuerpo producto de la separación entre la madre y la niña. En el transcurso de la carrera profesional de Nina, el papel que debe representar en el momento del desencadenamiento exige en su realización tener un cuerpo y el problema esencial en este personaje radica justamente en que Nina no lo tiene en términos subjetivos, en esa confrontación entonces, se inicia el desencadenamiento psicótico como respuesta al enigma y al agujero en lo real que se abre en torno a su sexualidad.

Nina queda frente al vacío que se convierte en un precipicio para ella. Ser la dulce niña no es compatible con el despertar de su cuerpo. El despertar de sus pasiones y sexualidad fracturan la rigidez, inflexibilidad, perfección que se había construido.

Su fragmentación y fractura comienzan al inicio de los ensayos, cuando se fractura, los dedos, el tobillo, vemos entonces como su imagen comienza a resquebrajarse. La imagen de la bailarina rota en la caja de música es una manera de representar esta ruptura. Para que exista un cuerpo en lo subjetivo, el sujeto debe apoderarse de su imagen, es lo que nos enseña Lacan en el estadio del espejo.

El papel de  Cisne Negro se caracteriza por la pasión, el  deseo, la carne y un cuerpo vivo, sin embargo para esta joven bailarina la sexualidad adviene como algo extranjero, extraño que la desorganiza y problematiza. La sexualidad para Nina tiene además una connotación maligna que le produce un desarreglo confrontándola a un cuerpo biológico que no está habitado.

Lo enigmático de la sexualidad la deja en la perplejidad, en la ausencia de respuesta, vemos como surge la alucinación en la cadena simbólica rota. La alucinación se pone en el lugar de la respuesta. Las alucinaciones dan cuenta de la pobreza de recursos simbólicos necesarios para la operación metafórica producto de ausencia de la función paterna o Nombre del Padre, no hay metáfora paterna  y por ende el significante fracasa.

¿Cómo se representa la ausencia de metáfora en el caso de Nina?

Vemos que ella es incapaz de representar el papel del Cisne Negro sino que lo encarna en su alucinación, vemos como ella no representa sino que ella es el cisne en su alucinación. Invadida por el goce, su rigidez, perfección y control estallan acabando en la desintegración del yo, estos elementos que ponían límite a sus pulsiones fracasan frente al enigma de la sexualidad. La imagen frágil que había construido se desintegra.

En ese momento se evidencia que Nina no tiene un cuerpo unificado por medio de la constitución subjetiva y por ello experimenta los fenómenos en el cuerpo: se desdobla, despersonaliza, se transforma en cisne y se proyecta encontrándose en un todo,  no hay límite entre el yo y el Otro. 

Las imágenes que logran ser opuestas en sus alucinaciones se presentan en forma de rival transformándose en persecutorias a través de delirio. El momento más trágico de la película es cuando por  medio de la alucinación ve su propia imagen representada en el Cisne Negro frente al espejo, se le presenta una  imagen especular que empuja contra este rompiéndolo en pedazos, la joven finalmente con un trozo de espejo alucina que mata a su rival, siendo este instante la puesta en acto de un suicidio.

Finalmente vemos que aquello que pone límite a su goce y la separación con el Otro es la muerte. Recordamos que Lacan  indica que el suicidio es “el único acto logrado” en su forma más trágica.

El Lago de los Cisnes se origina basada en cuento alemán (El velo robado) de Johann Karl AugustMusäus.

Si tendría que dar título a esta película desde el punto de vista psicoanalítico diría más bien el cuerpo robado haciendo alusión a las consecuencias subjetivas que enmascara la problemática que se instala en el fracaso del nudo entre lo Real, Simbólico e Imaginario.

Reseña del Cineforo: The Dirt. El vértigo del exceso, el ideal y el goce

Por Iván Delgado

El pasado 13 de Julio 2019, en la Sede de NEL Maracaibo, se llevó a cabo un ameno encuentro con estudiantes, profesionales e interesados, cada uno desde su singularidad, por el tema de la toxicomanías. Es así como se pudo proyectar la recién estrenada película autobiográfica de la prestigiosa banda de glam metal: Motley Crue, titulada “The dirt”, inspirada en la publicación literaria homónima que comenta una época de excesos por parte de sus cuatro integrantes originales.

Luego de su proyección, Luis Salamone, en conjunto con Iván Delgado, pudo disertar acerca de la lectura prudente que el psicoanálisis de orientación Lacaniana realiza acerca del empuje al goce de la época actual, a la que, los integrantes de la mítica banda Motley Crue, ejemplifican en sus carreras familiares y musicales en orientación por el ideal que el rock constituye bajo el imperativo sexo, drogas y rock n’roll.

Es así como esta lectura llevó a la interacción con los asistentes interesados por la tópica de las toxicomanías, a la que Luis Salamone dio lugar puntualizando la importancia de una prudente lectura actual de lo que constituye el ideal en la clínica psicoanalítica hoy, su cara mortífera aunada a la función del tóxico, y el lugar del superyó en su incidencia al vértigo del exceso.

Nuestro más sincero agradecimiento a Luis y a todos los asistentes. Sin duda alguna fue una mañana de trabajo por la causa psicoanalítica en la Sede de Maracaibo con la intención de sostener un trabajo apoyado en su pregunta por la clínica de las toxicomanías y el alcoholismo.

Un esfuerzo de escuela 

Por Iván Delgado

Lacan en sus primeros seminarios mencionó enfáticamente que, a partir de la orientación analítica de Freud, la experiencia que constituye un psicoanálisis se funda en los hechos extraídos del mismo, uno por uno en su singularidad.

La realidad caótica y fuera de orden de nuestro país Venezuela es un hecho para todos, no obstante, no para todos por igual. Nuestro país ha sido asfixiado y coaccionado en su funcionamiento general, por ende, obligado a desenmascarar las ficciones de una supuesta tierra prometida luego de en algún momento haber sido catalogada como el país con el recurso natural y la producción envidiable. Hoy es un ejemplo concreto de las crónicas de una debacle económico, social y política… pero eso ya lo sabemos.

Hoy no es un país del todo posible, por su parte, el no-todo ominoso hace de las suyas haciendo a muchos correr de las fronteras, con justificación, no sin un profundo pesar, por parte de quienes insistimos y a quienes nos toca despedir. Y en este sentido ¿por qué seguimos aquí en Venezuela? ¿Qué relación, o no, tiene eso con el psicoanálisis? ¿Sería prudente elucubrar que aquél que decide no pasar la frontera esta menos aterrorizado por el real del no-todo hoy gobernante? Me parece que eso sería un afirmación insuficiente, a medio camino.

Freud y Lacan vivieron la guerra, el odio, la segregación; en ellos también se lee una ética que forjó a partir de un mundo que estaba cambiando, que siempre está cambiando. Se revisan sus profundos compromisos con el psicoanálisis y no puede ser omitido una reflexión acerca del esfuerzo en acto orientado por el prevalecer de la experiencia del psicoanálisis, su investigación y su difusión.

En vista de la caída del “todo” venezolano, la caída del “está barato, dame tres”, de la neo bonanza correlativa a la renta petrolera, hoy a los psicoanalistas venezolanos nos toca taladrar, ya no el fértil suelo petrolero, sino el duro suelo de la inhibición a la que empujan estos tiempos críticos, a despejar el cielo gris que amenaza con anestesiar el lazo de cada uno con la escuela.

La relación libidinal y transferencial es a-geográfica, lo sabemos, pero ahora que las puertas de las aerolíneas son lejanas para muchos, de esta manera, retrasa poder contactar con el mundo de los psicoanalistas, ¿no es eso un llamado enfático a hacer un esfuerzo de escuela? Por esto y más, ¿lo hace aún más necesario?

Esto solo puede entenderse luego de constatar la responsabilidad ética con nuestra sede que reflejo en este escrito a puño y letra desde la misma. El esfuerzo de escuela no es otra cosa más que puntualizar que en la relación de cada uno con la sede no cabe en un: hasta que se pueda. Por su parte, sí en un: cada vez, desde donde pueda y con lo que sí pueda.

Hoy habremos de recordar a Lacan en su aforismo: los psicoanalistas a la altura de su época. ¿Cómo leer esta orientación ética tan unívoca en nuestro descrito contexto? Mi respuesta: esfuerzo de escuela, fuera de semblantes y orientada por su época y ética particular. Hoy la lucha es en contra de la inhibición, subsidiaria de la pulsión de muerte, el llamado es a una ética respaldada por actos y no por palabras.

Fotografías:

Primera fotografía: Sthefany Baez @fany655321

Segunda fotografía: Jeannifer Pimentel @jeanniferpl

Spielberg… Una marca singular

Por Yndira Parra

Mejor conocido como el mago de las películas, ¿Qué produce esa magia? ¿De que se trata? Una denominación bien merecida para alguien que se la ha ganado por la constancia y evolución presentes en su trabajo, siempre a la vanguardia de la época, con innovaciones que parecen dar paso al futuro. Spielberg proviene de una familia que el mismo describe como “rara”, una madre atípica, frágil y bohemia, a quién no considera una madre cuidadora sino “una Peter pan” que se metía en problemas, igual o más que sus hijos. Padre ausente, un genio informático sumergido en el trabajo. De niño se asustaba por todo, luchaba contra sus propios terrores, todo le producía miedo, por tanto indeciso, inseguro, inhibido, diferente al resto de los niños, se sentía excluido y hasta discriminado por su diferencia y origen judío del cual se avergonzaba, manifestando al respecto que “solo quería encajar”. No le gustaba la escuela, obtenía bajas calificaciones, pero con buen nivel de atención. Se entretenía escuchando bandas sonoras, veía TV y las nubes casi todo el tiempo; gustos que parecen a primera vista un tanto elementales, establecen las bases de lo que viene.

Una de las pocas cosas compartidas con su padre era ver el cielo en todo su esplendor, en plena lluvia de meteoritos, sobre lo cual expresa: “Para mí fue una experiencia maravillosa, solo podía imaginar que si alguna vez había un encuentro extraterrestre, seria amigable y constructivo”. Imagen que marca un punto importante en su vida y las películas que comienza a filmar desde muy joven, utilizando cámaras caseras y armando escenas de terror para asustar a sus hermanas, divirtiéndose en el asunto, haciendo uso de sus propias debilidades, de su propio terror, “tenía tanto miedo en el cuerpo que necesitaba sacarlo, y que mejor modo que asustando a mis hermanas”, por otro lado también soñaba con una infancia que fuera como un cuento de hadas. Sobre su interés muy particular Spielberg señala: “Algunos les da por pintar o cantar, a mí por el cine, tome una cámara e iba aprendiendo poco a poco, era divertido.” Rasgos particulares se combinan con una voluntad, un deseo decidido, que vive y muestra abiertamente, sin mediación, desde muy temprano. Luego de ver una película de alto nivel, logra captar algunos detalles, “hay temas que no son de la narrativa, sino temas personales”, aludiendo “el centro y corazón de la película es quién soy”. Escenas capturadas en imágenes impresionantes y maravillosos personajes, determinándolo para siempre, en su trabajo y en su vida: “supe que me dedicaría a eso o moriría intentándolo, en eso iba a consistir el resto de mi vida”. Igual hace con la inseguridad, la relación al “no saber”, al vacío que inquieta pero que también da lugar a la novedad y el encuentro con la satisfacción, comentando al respecto: “Cuanto más acorralado estoy, más satisfecho me siento al dar con la salida. Con cada nueva escena me inquieto. Cuando escucho los diálogos no sé qué pensare de ellos, ni que les diré a los actores, no sé dónde colocare la cámara, siempre la misma historia, pero es la mejor sensación del mundo. Cuanto más siento un problema a la hora de contar una historia más trabajare para superar el reto y lograr el objetivo. Detesto inquietarme pero necesito sentir esa inseguridad, si estoy a punto de entrar en pánico se me ocurren ideas geniales”.

Luego de colarse reiteradamente e insistir en Universal Studios Hollywood, obtiene una oportunidad de parte de uno de los ejecutivos, con la condición de trabajar 7 años con ellos, quién le brinda apoyo en éxitos y fracasos. A los 20 años ya dirigía películas con estrellas de renombre. Realiza Tiburón, su primera conquista importante, nunca antes se había rodado en mar abierto, garantizando la autenticidad que no es posible en un estudio, lo llevan a enfrentar criticas destructivas, además se encuentra con situaciones que no sabía cómo manejar, fuertes mareas y viento, luz natural, etc. Termina describiendo la experiencia como una pesadilla tras otra, que al mismo tiempo lo impulsan a construir novedosas soluciones, como los barriles que aparecen sobre el mar, suponiendo el tiburón está cerca, acompañada con su música característica, logra incrementan el suspenso y finalmente lo llevan a un gran éxito de taquilla, precisamente por el enganche que produce con el público.

Comienza a dar muestra de los riesgos asumidos a pesar del miedo que lo caracteriza. “La mayoría de mis miedos venían de la forma como me veía, sin autoestima, solitario”. Hacer cine le permite un modo de relación, hacer amigos, conseguir chicas, ser aceptado por sus propias ideas y explicarse la vida, observamos cómo Spielberg va cambiando a lo largo de sus producciones. “La cámara era mi pluma, escribía a través de mi lente”, “cuando conseguía decir “acción y corte” mi vida cobro sentido” Logra conectarse con su propia satisfacción, “acción y corte” le proporciona un marco, unas coordenadas que producen un orden, un modo de canalizar lo aterrador en él: “No sabía si tendría éxito, solo sabía que me entretenía y me llenaba de satisfacción”. Apartándolo de la situación particular que lo aqueja, en relación a la inestabilidad que lo lleva al límite de la angustia y el pánico, calmándolo hasta el punto de sumergirlo en el trabajo, “Me sentía bien conmigo mismo cuando filmaba, y cuando tenía tiempo para pensar, era espantoso ser yo, entre ideas y proyectos, por eso cuando terminaba una película ya quería comenzar otra”.

Un chico solitario que construye un oficio por cuenta propia, colándose en estudios de filmación y preguntando a todos los participantes, ya que sus malas notas no le permitieron entrar nunca en una escuela de cine. Sin embargo “algo” le permitía traducir automáticamente las palabras en imágenes, “Movía la cámara de tal manera, hasta conseguir la imagen que quería”, expresando lo que quería, van dejando huella de su marca personal, incluso grabando con la cámara en movimiento, anteriormente la cámara permanecía en el mismo lugar. Nunca se separa de la cámara, posee una gran capacidad para contar historias con imágenes, innovar en efectos especiales combinado con su gran sensibilidad humana, le permite trasmitir lo que el público necesita ver para entender la historia, logra capturar la esencia de las escenas, creando escenarios para la mayoría inimaginables, estableciendo al mismo tiempo una conexión directa con el público, que le cuesta a nivel personal, en la actualidad su equipo de trabajo es prácticamente el mismo que en sus inicios, con los cuales se siente seguro.

Sus películas reflejan temas de su vida, como el mismo admite y me atrevo a decir que la trama de sus films refleja en general sus propias experiencias y el efecto que causa el estado psíquico que atraviesa en el momento, tramas asociadas a su progreso y estabilidad. En un primer periodo nos encontramos con films, realizados entre 1970 y 1978, tales como: Duelo, donde un hombre es perseguido y atacado de un modo terrorífico por un camión endemoniado que se conduce por si solo; Tiburón está envuelta en un gran suspenso producto del acecho y embestida casi personales de un pez tan gigante como agresivo; Encuentros cercanos del tercer tipo, gira en torno al tema extraterrestre y la locura del personaje Neary quién tiene que atravesar el caos de una imaginación desbordada para encontrarse con la inspiración, lo cual termina llevándolo a la ruptura familiar, expresando el mismo director, que hasta ese momento es la película más personal que ha realizado, comparándose con este personaje; E.T., otro film de ficción y extraterrestres, pero esta vez enmarcado en la relación posible entre 2 seres tan extraños como distantes, en la cual se refugia un niño que lucha con la tristeza ocasionada por el abandono de su padre. Ficción, mucha imaginación y suspenso, aparecen como respuesta a dificultades personales, familiares y en el establecimiento de relaciones interpersonales, identificándose precisamente con las víctimas como personajes principales, son el eje central de lo que denomino un primer periodo fílmico.

En los ochenta creyéndose invencible graba una película de comedia que lo lleva de un fracaso tras otro, se ve sumergido en “un hueco”, como el mismo lo describe, no puede conseguir contratos, debido a sus excedentes en los límites de tiempo y presupuestos, es cuando su amigo y colega George Lucas, otro gran cineasta, llega al rescate y le hace prometer que no volverá a excederse, logrando establecer límites, le propone el proyecto de la secuela “Indiana Jones”, sobre un héroe más humano, reimpulsando su carrera, consigue cierto orden que parece reflejarse en el tipo de films en los cueles comienza a trabajar. “Color purpura” referido a un tema social, humano y controversial; “La lista de Schildler” que toca una de sus fibras más íntima y vergonzosa, por haber renegado de esta cuando niño, reconciliándose con parte de sí mismo; preparan el camino para dedicar una película a su padre, con quién había estado mucho tiempo distanciado y enojado, “Rescatando al soldado Ryan”. Este segundo periodo se caracteriza por la historización de ciertos eventos de su realidad y la del mundo, durante el cual, logra salir del agujero y estabilizarse con sus raíces, formando una familia numerosa junto a una nueva esposa.

Lo anterior parecen preparar el camino para lo que viene, el film “Munich” trata un tema espinoso, controvertido entre razas, religiones y pasiones como la venganza, Spielberg mantiene una posición neutral para contar ambas partes de la historia; “Lincoln” y “Puente de espías”, tratan sobre la diferencia y los derechos humanos, enmarcados en una ley que ampara a todos, también sobre la ética sostenida contra una opinión generalizada. Lo anterior da cuenta de la firmeza que obtiene al ocupar cierta posición en el mundo que le permite sostenerse, lo cual le permite explorar con el nuevo siglo el lado oscuro del mundo, que manifiesta la relación que tiene con su propia oscuridad, sin dejar de ser un optimista. Se permite salir del cuento de hadas donde siempre quiso vivir, como una negación a su propia oscuridad, para explorar la complejidad y opacidad que habita al ser humano y la responsabilidad en la elección del camino a seguir, lo anterior se ve reflejado en películas como: “Inteligencia Artificial”; “Guerra de los mundos” y “Minory Report”.

Una travesía donde encontramos temas constantes, que van desde la presencia de extraterrestres, la lucha por la libertad, desigualdad, dificultades familiares, la complejidad de relación entre padre e hijo, terror y también amor, siempre con la valentía de mostrar cosas que otros no se atreven, destaca la autenticidad de su trabajo siempre a la vanguardia de las innovaciones, tanto que parecen predecir el futuro y en ocasiones traerlo al presente, como la interacción entre dinosaurios y humanos, mediante las computadoras. “Todas mis películas nacen de esa parte que no se expresar. Por su puesto que tengo intuición, pero no la analizo, ni la cuestiono, a caballo regalado no se le mira el colmillo. Me da miedo que si empiezo a cuestionarla, se esfume”. Spielberg se deja llevar por esa parte desconocida, que sabiamente no interpela, simplemente hace un buen uso de ella, a través de las imágenes, canalizado por la vía de una voluntad imparable, que le permite soportar la angustia constante que surge en relación al vacío, al “no saber”, que inquieta pero que impulsa, dando paso a la creación infinita, sumado al amor por lo que hace, por la gente y la humanidad. Se combinan “eso que no puede expresarse”, el deseo y el amor, como tres fuerzas que dan paso a su propia marca personal, hizo de su diferencia una virtud, eso que lo hace excepcional, único, y que en el psicoanálisis lacaniano conocemos como “Sinthome”, de donde puede originarse la verdadera magia que habita al ser humano, recordando una famosa frase de Jacques Lacan, que tanto me gusta: “El amor hace condescender el goce al deseo”

Referencias:

Basado en el documental para TV: Spielberg. Realizado por HBO, 2017. Bajo la dirección de Susan Lacy, del cual se extraen todas las citas de Steven Spielberg

La privación en la histeria

¿Por qué la histeria goza de privarse?

Marianna Tulli

La histeria, esa estructura elevada por Lacan a estatuto de discurso, se hace presente hoy desde la particularidad de la época. Más allá de la cultura o la temporalidad parece que el malestar característico de la histeria es desear a condición de quedar insatisfecha. La insatisfacción sigue presente en el centro de su discurso. Es el deseo neurótico, sostiene un deseo que no se desinfla ya que nunca llega a realizarse, tal como establece Jacques Alain Miller (2003) en “La erótica del tiempo”, rechazando el carácter evanescente que a este compete. Niega la castración mediante ese mecanismo, hacer existir algo que puede satisfacerla a totalidad, pero esto no sucede ya que no puede obtener lo que quiere, es una trampa en la que la insatisfacción está asegurada, esta vendrá a ser una constante en todas las relaciones que establecerá: el otro, la vida, el destino, no le da “lo que quiere”.

Rosa López (2013) relaciona el hacer existir este deseo con darse existencia a sí misma, “con la insatisfacción la histérica se dedica a sostener el deseo, el suyo y el del otro, porque al perderse el deseo la propia existencia del sujeto se ve amenazada. La caída del deseo arrastra para el sujeto histérico la caída del cuerpo entero, que a duras penas se mantiene”. Lo que le da consistencia es sostener el deseo, el suyo y el del otro, y allí entonces la insatisfacción tiene esa función. ¿Qué pasa con su consistencia que necesita este mecanismo?. Lacan puntualiza en referencia a Dora “de lo que ella es, no puede decir nada… no sabe situarse, ni donde está”, no sabe de sí misma, ¿es por ello esta inconsistencia? Hay un pendiente con el devenir mujer (a nivel psíquico por supuesto, esto no tiene nada que ver con lo biológico), no lo tiene dado, es un saber con el que no cuenta. Lacan en el Seminario III formula a la histeria como una pregunta: ¿qué es ser una mujer?

La histeria se priva del goce deseando donde no puede satisfacerse, “La histérica no desea a quien la quiere, sino que en general desea a otro, a alguien inaccesible”, es uno de los modos en los que esto puede presentarse, ya que hay tantos modos como histerias. ¿Cómo puede frenar una histeria este padecer al que se somete?, “¿Cómo freno esto?” preguntaba un sujeto histérico ante “un tormento” en sí misma que no soporta pero del que no sabe cómo desprenderse. Trabaja activamente la histeria para garantizar su privación.

La teoría y la clínica apuntan a que todo esto es una defensa contra su propio modo de satisfacción, ese ante el cual no tiene referencias, el del cuerpo. Es como si se defendiera de algo que tiene que ver con la existencia pero además de lo que atañe a la integridad de su ser.

La histeria también toma el recurso de darse un ser y consistencia mediante el amor, amor por el cual se identificará a lo que cree que su otro primordial desea, y a los lugares en los que será colocada por los otros de su historia en esa búsqueda de saber: ¿qué lugar ocupo en el deseo del otro? Para responderse el enigma por su ser, lo que la podría llevar a desempeñar muchos papeles en su vida que dicen más de los otros a los que ama que de sí misma.

Debajo de todo este aparato están las huellas iniciales de la lengua en su cuerpo, las cuales de forma azarosa determinaron su modo de gozar. Son plomadas del lenguaje que no están enlazadas a ningún otro y que por ende no entran en un discurso. Son enigmáticas por ello.

Las “Soluciones imaginarias y simbólicas no involucran el cuerpo de la mujer y su satisfacción en dicho cuerpo” Brodsky (2004). Es decir, las soluciones que se tomaron desde la interacción con los otros, por ejemplo desde su historia familiar, no responden ante el enigma de su satisfacción a nivel de cuerpo, ese goce que la conduce más allá del ser que se haya construido. ¿Sería entonces la privación una defensa ante ese goce? Cómo vemos una mujer no tiene dado un saber sobre su propio goce, sobre lo que la caracteriza realmente, debe construirlo, para ir más allá de la defensa, de la privación a la satisfacción.

Pienso que el problema de la histeria del “soy amada, ergo, soy” Rosa López, es la situación de dependencia en el que esto somete al sujeto, ya que es capaz de cualquier cosa por el amor que hace resorte a su identidad, esto conlleva en su inicio una privación, el foco de atención no es la propia satisfacción, es la del otro, y el cómo suplirla. Se pierden en el discurso de la pareja. Es como si el recurso ante la ausencia de referencias sobre lo femenino las lleva a un camino donde se pierden de si mismas por momentos, por momentos ya que la histeria de algún modo siempre hace objeción al discurso del amo.

¿Por qué la histeria tiene que hacer tanto para darse consistencia?, al final nos muestra la realidad de la constitución subjetiva del neurótico. En el caso de la histeria hay la pregunta por la mujer como brújula, por ende es una pregunta que también le da consistencia, ya que cuando no está la otra mujer en escena se asusta, pierde la referencia.

El espacio que se propone es propiciar una vía para constatar los modos de satisfacción que permitan la escritura de un saber sobre sí misma y un saber hacer con las condiciones más singulares de su existencia, que se responsabilice de sus propios modos de satisfacción, saliendo del discurso del otro, de la insatisfacción, de la queja.

¿Qué obstáculos se encuentran en el camino? Rosa López indica un problema con la imagen y con el saber sobre el goce en el cuerpo. ¿Qué sucede con la histeria y su cuerpo? Lo que se sabe es que ella tampoco lo sabe y todo eso es lo que la lleva a poner en acto su neurosis.

¿De qué se priva la histeria hoy?

Por: Yndira Parra

La lectura de los variados síntomas histéricos desde el inicio han sido un aporte fundamental para el estudio del comportamiento humano, y el psicoanálisis se ha colocado en primera fila, sacando el mayor provecho hasta la actualidad. Freud dignifica a la mujer histérica, otorgando una causalidad psíquica a síntomas incomprendidos, Lacan la eleva a uno de sus discursos orientadores de la clínica, una modalidad de lazo social, que hoy seguimos intentando descifrar en el cuerpo de la histérica, con su inscripción particular del cuerpo humano. Todo un reto para el saber médico agujereado por ella, ante la falta de causalidad orgánica, pareciera que el propio vacío de su existencia es traspasado al saber del otro científico, es que precisamente, ese es el punto enigmático, ella misma no sabe, ni ha encontrado un lugar que funcione como asidero, para si misma, la propia imagen en relación al cuerpo que no logra construir, la feminidad y lo que de allí se desprende.

Los síntomas van y vienen a lo largo del tiempo, algunos se mantienen, otros se renuevan con la época, producto de la conversión para Freud, como resultado del enfrentamiento de fuerzas internas opuestas, mostrando la división originaria del sujeto, viene a recordarnos que no somos autónomos, mucho menos cristalinos. La histeria con sus dificultades ante esta división originaria, nos enseña con su sufrimiento que no encontramos en nosotros mismos las bases o soporte de la existencia, atribuyendo esos poderes al deseo del Otro, perdiéndose ante su demanda y las identificaciones en juego según la moda. En cuanto a la constitución de los síntomas Lacan señala que el mecanismo histérico gira alrededor de la identificación al síntoma del otro, una especie de imitación, de copia, por la vía del deseo, cuya transmisión implica un movimiento de llamado al Otro, en esta relación fundamental se funda la existencia de la histérica, una suerte de dependencia psíquica, un llamado inconsciente a que ese Otro la sostenga en su imposibilidad de conocer lo que le pasa, un saber que de ser otorgado será de inmediato destituido, porque en el fondo de eso, ella no ha querido ni quiere saber, de allí proviene su esfuerzo tan laborioso para diluirse en los otros. El trabajo con la histérica es una mezcla de satisfacción y terror, marcado por la seducción que incita a caer en sus redes.

Rosa López, psicoanalista en Madrid, plantea tres problemáticas fundamentales, que caracterizan esta estructura. La pérdida en el amor, inexistencia e insatisfacción. La fragilidad de su identidad, y consecuentemente en el campo de la imagen en la relación con su cuerpo, está malograda, no le permite apropiárselo, prefiriendo quedarse atrapada en el mar de significaciones e identificaciones del Otro, evitando conectarse con su propia satisfacción, su intimidad, una existencia encadenada al deseo del Otro, termina desgastada de tanto esfuerzo implicado, algunas veces anulada ante la pregunta típica de esta estructura: ¿Quién soy o cuánto valgo para el otro? ¿Que pasa si el Otro me pierde? Relegando su ser a las atribuciones del Otro. Adornandose mucha veces con estereotipos de belleza, un semblante que enceguecen e impiden mirar realmente dentro de ella, lo más singular, aquello que la diferencia y que al mismo tiempo le produce horror, arrojándola a cierto aislamiento que le garantiza seguir mostrando una imagen de perfección que ante la manifestación de alguna falla, por más minúscula que sea, tiende a resquebrajarla.

La privación es un punto relevante en su modo de funcionamiento, sobre el cual Rosa López señala: “Un síntoma tan propio de la histeria es la frigidez, pues no se trata de una incapacidad para experimentar el placer sexual, sino más bien, una suerte de rechazo, una negación, incluso una lucha contra el placer, porque su verdadera preocupación estriba en preservar algo que podría ser infinitamente más precioso que el placer posible en la ocasión, algo que está ligado a la conservación del deseo de un goce absoluto. Lacan descubrió que la histérica goza de la privación.”

Privada del placer, de hacer lo que quiere, la histeria prefiere andar fugaz por el mundo, ella no puede quedarse donde le ofrezcan satisfacción, esto se traduce en la imposibilidad para establecer y mantener relaciones que demanden su presencia constante, por el contrario prefiere las relaciones inalcanzables, distantes, con hombre comprometidos o que por el contrario demanden un gran esfuerzo de su parte para construir o sostener un hombre. Se deshace en construirse ante el deseo del otro, es muy laboriosa nos recuerda Lacan, construyendo escenarios propicio para ella, donde pueda sostenerse en el otro, lo cual implica un gran esfuerzo que termina en una existencia precaria.

La privación histérica es poner en suspenso el placer, este aparece como puntos suspensivos en el aire, igual que la constitución de su personalidad, sin un cuerpo que la soporte para exponerse al placer sentido, el horror que le produce, le hace apartarlo desde el inicio, soportado por la dificultad con la imagen del mismo.

Finalmente, de que se privan las histéricas hoy día? Diría que desde siempre, de ser ella misma

Arte: Dustin Wolff. IG: graphic.custodian

Referencias bibliográficas

Graciela Brodsky (2004) “Clínica de la sexuación” NEL Bogotá.

Jacques Alain Miller (2003) “La erótica del tiempo”. Editorial Tres Haches. Argentina.

Jacques Lacan (1969 – 1970) Seminario XVII, “El reverso del psicoanálisis”. Editorial Paidos. Buenos Aires, Argentina.

Jacques Lacan (1955), Seminario III, “Las psicosis”. Editorial Paidos. Buenos Aires, Argentina.

Rosa López (2013) “La actualidad en la histeria”. NUCEP, Madrid, España.

Acceso directo al artículo:

https://nucep.com/publicaciones/la-actualidad-de-la-histeria/

Reseña: Jim Morrison y las puertas de la intoxicación

Las puertas de la intoxicación es un forzamiento propuesto para la Sección de toxicomanías y alcoholismo en la NEL Maracaibo. Marianna Tulli propone a propósito dilucidar el goce mortífero y silente en un sujeto tan icónico como lo fue Jim Morrison.

De poeta a rey lagarto, de las cosquillas a la parrilla, como afirma Lacan refiriéndose al goce. Un sujeto desabonado del inconsciente con el tóxico al servicio de su suplencia en aras de abrir las puertas que finalmente “liberen” al hombre. Lo curioso a exponer, es que la naturaleza superyoica luego de obtener libertad, exige más libertad, paradójicamente ahora encerrado en un goce que exige sostenerse con “más”, poniendo así de manifiesto la ascensión del objeto “a” al cenit de la civilización como lo indica J.A Miller. La abertura de las puertas de la percepción es proporcional al cerrar las del inconsciente, esto no sin revelar la cara mortífera de la pulsión de muerte velada en la relación con el Otro.

Iván Delgado

Sobre Jim Morrison

Por Marianna Tulli

Jim Morrison es un ícono, una leyenda del rock, para el organista de The Doors, Ray Manzarek “Era Dionisio reencarnado. Un dios de los sentimientos interiores, de la danza, de la música, la expresión. En escena era un genio, un teatro humano. A veces, un ángel; otras, el demonio en persona”. Fue visto como un gurú, un “chamán” y también como un “borracho”, un consumidor sin límites.

En un encuentro de la Sección de toxicomanías y Alcoholismo de la NEL Maracaibo, donde se trabajó alrededor de la figura de Jim en “Jim Morrison y las puertas de la intoxicación”, Iván Delgado plantea las siguientes preguntas: ¿qué enseña Jim en el estudio de las toxicomanías, qué se puede decir desde el psicoanálisis? Por otro lado puntualiza los ejes trabajados desde otros artistas: ¿cómo se manifiesta en él la intención artística y la función tóxica?

Se puede tocar el tema de su familia autoritaria, o la poca relación que tuvo con sus padres sus últimos años, en especial con su padre militar, quien aún cuenta como quiso disuadirlo de cantar “tú no eres un cantante”. “Jim es alguien a quien me gustaría conocer”, refiere muchos años después de su muerte. Sin embargo algo más contingente resalta en sus grabaciones, poemas, hay una escena traumática infantil que siempre traía a lo que hacía: a sus cuatros años cuando se trasladaba con su familia en carretera, se topa con un accidente de tránsito, unos “Indios Navajos” habían fallecido y se encontraban “esparcidos” en el camino. En ese momento parece dar cuenta de un fenómeno alucinatorio, experimenta la presencia de “espíritus que atestan la frágil mente de cáscara de huevo del niño”, denotando un vacío enigmático en torno al real de la muerte. Esto indica las coordenadas para pensar lo extraordinario en su estructura, el “espíritu de un indio” lo “posee”: “Yo debía de tener cuatro años, a esa edad, un niño es como una flor, su cabeza está flotando en la brisa, tío. La sensación que tengo ahora cuando pienso en ello, mirando atrás, es que las almas de los fantasmas de los indios muertos, quizá la de uno o dos, estaban corriendo enloquecidas por allí y se introdujeron en mi alma. Y aún siguen ahí”. Como si se constituyo un delirio como solución que lo acompaña toda la vida, identificarse imaginariamente a un chamán, que curaría multitudes, a través de experiencias extra sensoriales, motivándolos a abrir las “puertas de la percepción”.

Jim Morrison se apoyo en referencias de poetas, filósofos, como Nietzsche, William Blake, Aldous Huxley, que apuntan a la liberación de las “cadenas” impuestas desde lo familiar, la moral o la sociedad. Liberación que prometía un mayor estado de plenitud, “you have to be in a constant state of revolution or you are dead”. Quería trasmitir un mensaje, el cual fue en su mayoría incomprendido.

Pienso que la poesía y las canciones en una parte son modos de hacer ante el real de la muerte, transcender, decía: “Ella es eterna. Mientras haya gente se podrán recordar palabras y combinaciones de palabras. Nada puede sobrevivir a un holocausto salvo la poesía y las canciones”, soluciones desde lo imaginario y mediante el acto creativo, desde la composición y la puesta en escena poética y musical, donde recreaba lo que lo acechaba en su cuerpo, danzando, actuando, emitiendo sonidos: Intención artística y función tóxica ante el enigma de la muerte y de sí mismo y ante las irrupciones de goce que lo invadían. Identificaciones imaginarias que encuentran su lugar en la escena artística: El rey Lagarto, El chamán, Mr. Mojo Risin (un anagrama de su nombre), las cuáles desde el narcisismo daban consistencia “I’m the lizard king I can do anything”

Jim buscaba despojarse de todo, se identifica al ideal de libertad de la época, todos los puntos que le interesaban se conectan en el trabajo que lo compete, el de darse una consistencia. Quería ir “más allá”, tomando el recurso de la droga y la creación poética, sin embargo lo que se produce desde el sin límites que lo habitaba es una deriva pulsional que lo lleva a la muerte a sus 27 años. Cómo puntualiza Iván en la discusión, una voluntad de goce lo comanda, es decir la subjetividad queda aniquilada. Doménico Cosenza indica acerca del empuje al consumo de la época “Sí, podemos decir que, en estas situaciones, están tan llenos de goce, que el Otro ya no existe. No existe el otro pero tampoco existen ellos mismos. Es una pura experiencia de goce destructor. Es así.”. No hubo un lugar para la palabra ni para la pregunta sobre el consumo que lo motivaba, la pulsión de muerte tomaba el escenario.

En la siguiente extracto el entrevistador le hace preguntas sobre su gusto por la bebida luego de que relacione el consumo con “probar los límites de la realidad”, por “curiosidad”:

“-Jim: En un plano muy básico. Me encanta beber. Pero no puedo soportar tomar sólo leche o agua o Coca-Cola. Lo arruina, para mí. Tienes que tomar vino o cerveza para completar una comida. (Larga pausa).

Entrevistador: ¿Eso es todo lo que quieres decir? (Risas)

Jim: Emborracharse…. Tienes el control hasta un punto. Es tu elección, cada vez que tomas un sorbito. Tienes un montón de pequeñas elecciones. Es cómo…Supongo que es la diferencia entre el suicidio y una capitulación lenta…

Entrevistador: ¿Qué significa eso?

Jim: Qué sé yo. man. Vayamos acá al lado a tomar algo.”

Como se ve en la entrevista, no hay ningún saber sobre su consumo o sus condiciones de satisfacción allí, no sabe qué responder. Mientras menos palabras más compulsión al acto.

¿Qué puede hacer un analista con un sujeto con una relación cómo está a un goce mortífero? Jim tenía muchos recursos, intelectuales, artísticos, pero estos no pusieron límite a la deriva pulsional. Quizás de entrada podría ser invitado a la palabra, causar mediante el acto analítico que empiece a hacerse preguntas e introducir algún cortocircuito en ese funcionamiento, que el mismo encuentre los motivos de su consumo, dando lugar a las transformaciones que vendrán implícitas en ese recorrido. Me quedo con la pregunta que surge de la conversación: ¿qué puede hacer un analista con un sujeto con una relación al goce de una forma tan mortífera?

Referencias Bibliográficas:

1. Domenico Cosenza (2018). Amor, deseo y goce – De inconscientes. Enlace al texto: https://deinconscientes.com/amor-deseo-y-goce-domenico-cosenza/

2. Entrevista por Jerry Hopkins, Rolling Stone, Julio 1969. Traducido del inglés por Raúl Lino Villanueva. Enlace a la entrevista: http://thedoorsencastellano.blogspot.com/2014/09/entrevista-rolling-stone-julio-1969.html?m=1

3. Entrevista realizada en 1960 de Lizzie James a Jim Morrison. Enlace a la entrevista: https://tiemposllegados.blogspot.com/2012/11/entrevista-con-jim-morrison-mucho-mas.html?m=1

4. Poemas ocultos de Jim Morrison, 1969. Enlace al texto: http://files.bibliotecadepoesiacontemporanea.webnode.es/200000112-a0055a0fda/Jim%20Morrison.pdf

5. Video de concierto de The Doors en Miami 1 de marzo de 1969. Enlace al vídeo: https://youtu.be/Srx-SBb5dq

6. Entrevista a Ray Manzarek. Publicada en mayo de 2007 en la revista Popular 1. Enlace a la entrevista: https://www.google.com/amp/s/jlfernandezblog.wordpress.com/2009/08/30/entrevista-con-ray-manzarek-the-doors/amp/