Acompañamiento musical sobre la reina de la noche

Trabajo producto del Cartel Música y Psicoanálisis, con Gladys Martínez (Más Uno), publicado en el Boletín LaLeo #15, perteneciente a las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana, ¿Qué madres hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica, a efectuarse del 19 al 21 de octubre del presente año en la Ciudad de México.

Para leer el boletín LaLeo#15 toca el siguiente enlace:

http://www.x.jornadasnel.com/Boletines/015.html

Por Marianna Tulli

Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen

(La venganza del infierno hierve en mi corazón)

En la ópera de Mozart “La flauta mágica” existe un aria rica en fuerza e impacto, llamada “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” (La venganza del infierno hierve en mi corazón), interpretada por “La reina de la noche”. Aria donde la ira femenina se expresa mediante palabras contundentes y sonidos que van más allá del sentido; su sentir la desborda produciendo, mediante el bel canto, la manifestación de algo que parece de otro mundo, en una impactante modulación de la voz.

La reina de la noche representa la oscuridad, las pasiones, mientras que por otro lado, antagónicamente está “El rey sol”, Sarastro, quien encarna la luz, la sabiduría y los ideales. El tercero mediador.

La reina, además de ser una mujer, es una madre, una que denota el estrago sobre una hija, Pamina, impactando caprichosamente sobre su destino. Por otro lado el Rey Sol, un personaje que hace alusión a la Metáfora Paterna y a la autorización de un deseo como sujeto (que se una al hombre que ama), logra apartar a Pamina de su madre ya que tiene la certeza de que a su lado no podrá ser feliz: “Perderías tu felicidad, si te dejase en sus manos. Un hombre debe guiar vuestros pasos pues sin él suelen las mujeres sobrepasar la esfera que les corresponde”. Esto habla de un aspecto más allá del género; habla de una lucha de fuerzas dentro de un sujeto, del goce femenino y el goce fálico que compete a todo ser.

Luego la Reina de la noche le pide a un joven “apuesto y valiente”, Tamino, que rescate a su hija y castigue al secuestrador, sin embargo, este joven al acercarse al Rey Sol descubre la oscuridad en la reina y decide colocarse de parte de Sarastro, e incluso unirse a él en cuanto al camino de la luz y la sabiduría. Aspecto que la encoleriza aún más y toma como una traición, una afrenta a su poder, a su ser, como reina, como madre y como mujer. Sus designios son pasados por alto. Su hija le es arrebatada y es dejada de lado por parte de Tamino y Sarastro.

¿Habría una lucha en el corazón de la reina?, ¿entre su ser de madre y de mujer? “Un joven como tú es el que mejor puede consolar este corazón de madre tan profundamente afligido”, le ofrece a su hija si resulta victorioso en su misión, colocándola como objeto; solo por arrebatársela a Sarastro será capaz de entregarla a quien ella decida. “Tú irás a liberarla, tú serás el salvador de mi hija. Y si te veo volver victorioso, tuya será para siempre”

La Reina de la noche y la “voracidad femenina”

Esta mujer es una representación de la “voracidad femenina”. Lacan en el Seminario 5 enuncia:“La madre es una mujer a la que suponemos ya en la plenitud de sus capacidades de voracidad femenina…” (p. 212), apuntando a lo ilimitado del Otro goce con el que toda mujer es convocada a arreglárselas.

Ella, como una Medea, sin límite, desencadena su venganza y se devela la verdad denunciada por el rey sol: Pamina como objeto para realizar su venganza, objeto de su goce ya que no le importa su felicidad, los anhelos de su corazón. Es una madre caprichosa que para satisfacer la sed de lo que hierve en su corazón lanza a su hija a la más profunda devastación, anulándola como sujeto y repudiándola, llegando este repudio a su máximo esplendor en la ejecución de esta aria. La reina de la noche ¿refleja el estrago que puede representar la locura femenina?

¡La venganza del infierno hierve en mi corazón!
¡La muerte y la desesperación arden alrededor de mí!
Si Sarastro no siente a través de ti
el dolor de la muerte,
entonces ya no serás mi hija jamás.
Repudiada seas para siempre,
abandonada seas para siempre.
¡Que se destruyan para siempre
todos tus vínculos con la naturaleza
si Sarastro no palidecerá por tu mano!
¡Oíd, dioses de la venganza!

¡Oíd el juramento de una madre!

https://www.youtube.com/watch?v=rxGy83aipbY

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Reseña de la 3era reunión TyA Maracaibo

Junio 7 de 2018

El grupo de TyA Maracaibo se enviste de la pregunta acerca de las toxicomanías y su tratamiento desde un eje epistémico y un eje clínico no vehiculizado por el discurso universitario, para así dar orientación a una respuesta que, desde la enseñanza de Lacan, diga algo de esa emergencia que constituyen la toxicomanía en el mundo de hoy, a lo que, por su parte, se ha vinculado a un consumo generalizado y a la ruptura del matrimonio con el falo, lo que comprende la inclusión al sujeto del inconsciente en contraposición del sujeto obturado por el discurso científico y el ascenso del objeto (a) al cenit de la civilización.

Durante la última reunión del TyA Maracaibo pudimos dilucidar la enseñanza de Lacan a través de la conferencia dictada por Luis Dario Salamone en la sede de la NEL Cali plasmada en su texto “Cuando la droga falla”, específicamente en el capitulo titulado: Las drogas y sus promesas en el mundo de hoy.

Un capítulo que invita a adentrarse en la función que el tóxico cumple sobre la dinámica libidinal de los sujetos. En este apartado refiriéndose con énfasis al sujeto neurótico y colocando en relieve su áspera relación con el deseo, así como también lo que significa hablar de felicidad desde la orientación lacaniana, la que sugiere, según refiere Salamone, un neologismo más apropiado como lo sería falicidad. A partir de esto, explica la mutación de la promesa de felicidad del capitalismo y la neurosis en un principio de realidad, en donde la felicidad ya no implicaría más que la obtención de las coordenadas de goce que indiquen la recaptación del objeto en el tiempo nostálgico del pasado en el futuro prometedor e imaginario, ambos de las neurosis.

A modo de ampliar dicha lógica, trasmite a través de una metáfora futbolística -muy apropiada dado el mundial de futbol- que todo sujeto de la neurosis en busca de la falicidad comienza el partido de la vida 2, 3, 4 o 5 goles por debajo en el marcador, lo que sustituiría la satisfacción de ganar el partido por el de simplemente empatarlo, reduciendo sus pretensiones de felicidad y oscilando a una economía libidinal insoportable.

Salamone también nos hace comprender la relación de esta dinámica estructural a la función de ruptura que las drogas producen sobre esta, en conjunto con una promesa de goce en el presente no enlazada al deseo y desregulada por la pulsión de muerte en la instancia superyoica del: ¡Goza! en ruptura con el Otro, la cual Salamone esclarece al citar la máxima: Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre cuando desconoce al otro.

Frente a esto, se hace entender a todos los participantes del TyA Maracaibo que la apuesta del psicoanálisis Lacaniano no estará basada en la posición de superyó auxiliar como lo intentan los tratamientos de control, ni en la obturación de la estructura significante ya silenciada por el efecto tóxico, en todo caso, estará orientada por los principios de la práctica analítica que dan lugar a lo singular de cada sujeto que, con intencionalidad o no, se esfuerza por anestesiar a toda costa aún cuando el precio se paga con la vida.

La madre-muro

Trabajo producto del Cartel Música y Psicoanálisis, con Gladys Martínez (Más Uno), publicado en el Boletín LaLeo #11, boletín perteneciente a las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana, ¿Qué madres hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica, a efectuarse del 19 al 21 de octubre del presente año en la Ciudad de México.

Para leer el boletín completo toca el siguiente enlace:

http://x.jornadasnel.com/Boletines/011.html

Por Juan Rodríguez

Mother es la sexta canción del famoso disco conceptual de Pink Floyd llamado The Wall, lanzado el 30 de noviembre de 1979. En 1982, la historia conceptual del disco, que sigue a un protagonista conocido como Pink y en torno de quien gira el contenido lírico del álbum, fue adaptada a un genial esfuerzo cinematográfico que hace acompañamiento al disco e ilustra muy bien ese muro que Pink va construyendo poco a poco e historiza sutilmente cada uno de los bloques que lo componen.

En el tema Mother vemos al compositor Roger Waters lidiando con los efectos duraderos de la posición asfixiante que representa esa madre. El resultado es una composición en sol mayor que hace un giro a una cadencia del IV al I grado en do mayor para los coros, cambio que refleja además el lugar de donde vienen las palabras pronunciadas en las estrofas, compuestas por preguntas de Pink a su madre, y aquellas de los coros, compuestos por las palabras de esa madre.

Al igual que a nivel sonoro, a nivel lírico la canción es tan sutil como inquietante. En el primer verso, cantado desde un lugar que sugiere la inocencia de la primera infancia, Pink comienza con preguntas en torno a un “they” indefinido, una demanda de sentido del Otro. En lugar de una respuesta de sentido a esas inquietudes, lo que esa madre ofrece es tomarlo como objeto, introducir en él todos sus miedos, nunca dejarlo volar, solo tal vez cantar. Finalmente responde a una de esas preguntas del primer verso: “por supuesto que mamá va a ayudar a construir el muro”.

En el segundo verso conseguimos una nueva serie de preguntas, ya no pronunciadas desde el lugar de un niño inocente, sino desde aquel adolescente que comienza a encontrarse con la sexualidad. Las preguntas giran entorno ahora a un “she”, a esa pareja que busca. En el coro, de nuevo, no hay una respuesta de sentido a las preguntas, sino que se pone de manifiesto una posición de la madre que la introduce como un todo y único regulador de cada una de las relaciones del sujeto. La madre es efectivamente el muro.

La canción, en el film representada como un recuerdo del Pink adulto, termina con una última pregunta, la única formulada en pasado, como aquello que ya está hecho, frente a lo cual nada puede hacerse ahora, y que refiere al muro que lo aliena de la vida: “Madre, ¿necesitaba ser tan alto?”.

https://www.youtube.com/watch?v=VqkXbD6L61Q

Mother

Mother, do you think they’ll drop the bomb?
Mother, do you think they’ll like this song?
Mother, do you think they’ll try to break my balls?
Mother, should I build the wall?
Mother, should I run for president?
Mother, should I trust the government?
Mother, will they put me in the firing line?
Mother, am I really dying?
Hush now baby, baby, don’t you cry.
Mother’s gonna make all your nightmares come true.
Mother’s gonna put all her fears into you.
Mother’s gonna keep you right here under her wing.
She won’t let you fly, but she might let you sing.
Mama will keep baby cozy and warm.
Ooooh baby ooooh baby oooooh baby,
Of course mama’ll help to build the wall.


Mother, do you think she’s good enough — to me?
Mother, do you think she’s dangerous — to me?
Mother, will she tear your little boy apart?
Mother, will she break my heart?
Hush now baby, baby don’t you cry.
Mama’s gonna check out all your girlfriends for you.
Mama won’t let anyone dirty get through.
Mama’s gonna wait up until you get in.
Mama will always find out where you’ve been.
Mama’s gonna keep baby healthy and clean.
Ooooh baby oooh baby oooh baby,
you’ll always be baby to me.

Mother, did it need to be so high?

LA PSICOSIS HOY Y EL ULTIMÍSIMO LACAN

LA NEL HACIA EL CONGRESO DE LA AMP.

Como parte de las actividades preparatorias hacia el Congreso de la AMP en Barcelona, las sedes de Maracaibo y Guayaquil, bajo la coordinación de NEL Santiago a cargo de Alejandro Reinoso, realizaron una disertación acerca de las psicosis de hoy y el ultimísimo Lacan, tomando como referencia el texto de Jacques Alain Miller “El Ultimísimo Lacan”, asi como la publicación no. 7 de los Papers 7.7.7. preparatorios del Congreso, discutiendo dos casos presentados por Raquel Cors y María Victoria Clavijo.

La participación por la sede Maracaibo fue realizada por Carolina Hernández quien transmitió un trabajo de Escuela cuya elaboración llevo varios meses e implicó la participación de miembros y asociados de la sede en pleno.

Pueden leer el trabajo a continuación:

LA PSICOSIS HOY Y EL ULTIMÍSIMO LACAN

NEL – MARACAIBO

Clínica del Sinthome

Para trabajar el tema que hoy nos ocupa tomamos como texto de referencia “El Ultimísimo Lacan” de Jacques Alain Miller para elaborar a partir de allí. Lo primero que nos preguntamos es ¿en qué clínica nos encontramos en esta “ultimísima” enseñanza? y pudimos notar cómo Miller se refiere al sinthome como una categoría clínica, plantea claramente que “El sinthome es la categoría clínica ligada al nudo borromeo, a lo visual del nudo borromeo”. Entonces podemos precisar que es el sinthome el asunto central en esta enseñanza.

Miller plantea el uso de los nudos como un visual que está ligado a esta clínica, indicando que en la enseñanza de Lacan los nudos sirvieron para que la primacía de lo simbólico dejara de existir, para colocar este orden “homogéneo” con los otros dos registros, anudándolos. Sin embargo, más adelante, Lacan en el Seminario XXIV producirá un nuevo visual del que “no tiene que preguntarse en qué condiciones permanece junto” como sí ocurría con los nudos. Con este nuevo visual “abandona el lazo y la arquitectura” y se queda con una sola figura que da un “acceso privilegiado a lo real”, seguramente por su condición de vacío, de cámara de aire. Se trata del toro, es así como se plantea claramente que la estructura del hombre es tórica. Dado que en la travesía de un análisis ese toro quedará expuesto, se va dibujando un vacío causal y develando cómo la maquinaria del inconsciente ha trabajado para desmentir ese vacío. En términos de Miller, de este modo en el análisis del neurótico los semblantes vacilan hasta que el sujeto tenga acceso al autismo de su discurso.

La paradoja de un sujeto sin Otro

Ahora bien, si esto es lo que ocurre con la neurosis, ¿cómo ocurre en las psicosis? una referencia con la que contamos para la psicosis es Joyce, más aún si nuestra pregunta gira en torno a la psicosis hoy y la clínica del sinthome. Lacan nos proporcionó a Joyce, quien encarnó al sinthome y, encarnarlo es diferente de significantizarlo. Podríamos decir que la encarnación está del lado de la psicosis y la significantización del lado de la neurosis. En el caso de Joyce hubo una abstracción y Miller se preguntó ¿de qué se abstrajo exactamente?: encarnando al sinthome Joyce se abstrajo del Otro, se abstrajo en términos de extracción, de salirse, y, si escribió, lo hizo para darse un nombre a partir de esta encarnación.

Esta abstracción del Otro es una diferenciación esencial entre neurosis y psicosis. Así encontramos en el texto lo siguiente: “La neurosis no es tanto un fenómeno del Uno sino el resultado de la sumersión del Uno en la esfera del Otro, en particular en el seno de las relaciones de familia… la psicosis tiene que ver con el Uno sin el Otro”. Mientras que antes, en la clínica estructural, se distinguían neurosis o psicosis por la presencia o ausencia de la función paterna; en la actualidad, con la clínica del sinthome, de la continuidad, es evidente que se trata de que en ambas hay el Uno pero en las psicosis, desde el principio, el Otro no está inscrito.

Al respecto Miller, en los Inclasificables de la Clínica Psicoanalítica, mencionaba que el aparato del síntoma en las psicosis no hace uso de la metáfora paterna sino de otras metáforas distintas, así que hay metáfora (delirante) y hay el Uno pero con la ausencia de la dimensión del Otro. De acuerdo a como también lo señala Patricia Tassara en su paper, ya había la idea de que la función paterna no era más que un síntoma, el Nombre del Padre está al nivel de un síntoma. Tal y como vemos en Joyce, quien no hizo uso de la función paterna pero tampoco se desencadenó, sino que se procuró un nombre escribiendo; pero su escritura no se trataba de un querer decir para nadie, es una escritura donde el significante no produce ningún significado. En Joyce no había metáfora delirante puesto que no fue necesaria porque encarnó su sinthome.

Este fenómeno de la psicosis que tiene que ver con el Uno sin el Otro pudimos apreciarlo en los casos clínicos que se revisaron para la elaboración de este texto, los cuales fueron presentados por María Victoria Clavijo y Raquel Cors, y discutidos con ellas. Encontramos que, en ambos casos, el paciente, lejos de hablar intentando una historización, hablaba para sí mismo, sin sentido, sin punto de capitón, en una palabra que no era para nadie, solamente para darse referencia él mismo. Así como mencionó Lacan sobre Joyce, se trata de “la paradoja de un sujeto sin Otro… y en el que todo lo que atañe al Otro es sospechoso de fabricación”. Eso que hace que la posición del analista sea muy difícil puesto que toda intervención puede ser sospechosa.

Resultó interesantísimo cuando, durante la elaboración de este trabajo, pudimos apreciar cómo en el caso de Cors, su historia infantil era bizarra y cualquier intento de ella de hacer intervenciones para armar el caso, eran (des)calificadas por el paciente como “las típicas preguntas de un psicoanalista”. Así como, en el caso de María Victoria Clavijo, el paciente llegó narrando su paso por el psicoanálisis y las circunstancias que lo llevaron a él, en un lenguaje ampuloso y autosuficiente, terminando en una pregunta sobre su propia locura; cualquier intervención del analista para indagar respecto de la duda relativa a su locura lo angustiaba intensamente.

También se notó que había una falla severa en el lazo social para los dos sujetos. En el caso del paciente de Clavijo se pudo ver cómo él había tenido dos aventuras muy intensas pero en ninguna mantuvo una relación de pareja. En el caso presentado por Cors, encontramos que era un paciente cuya novia la conoció en un “café con piernas” (una joven que trabajaba en un sitio donde se les ven las piernas a las mujeres a través de la barra), por la que él no tenía interés alguno.

Discreto no-enganche

En los dos casos clínicos trabajados se capta que el discreto no-enganche y la demanda de análisis surgieron a partir de un punto donde para el sujeto se evidenció la no relación sexual a modo de un agujero sin ninguna referencia posible para simbolizarlo, y hubo una falta de sentido que lo dejó ante ese abismo. Esto lo explicó en su paper Estela Solano cuando dijo: “el cuerpo se goza solo y el encuentro con la realidad sexual hace agujero, incluso troumatisme”.

En el caso presentado por Cors esto sucedió cuando el paciente se vio interrogado por su novia, quien descubrió unos selfies que él se tomaba de su órgano. En cuanto a esto la analista plantea: “La vida de F. no gira en  torno al falo ni su significación, sino al órgano, como el selfie que no logra explicar, no consigue un S2… F. intenta hablar de su cuerpo ante la selfie de su órgano y dice “realmente no lo sé explicar”. Cabe destacar que esta práctica que F. hacía sobre su órgano con los selfies iba más allá de la palabra, el sujeto hasta el momento que su novia le pregunta sobre esto, jamás había pensado al respecto. Al revisar el caso nos lució como un modo imaginario de localizar algo del cuerpo capturando una imagen sin palabras que no alude a nadie ni está referida a nada que no sea su cuerpo mismo, su órgano mismo. Preguntándonos, ¿qué fue lo que no se inscribió del cuerpo para él?, ¿qué fue lo que no se significantizó del cuerpo que él necesita capturarlo infinitamente a través de este invento que es el selfie?

Mientras, en el caso presentado por Clavijo, el paciente le mencionó cómo se había ido a una ciudad que estaba llena de locos; el momento que despertó más inquietud para él, que le hizo buscar un analista en el extranjero, fue cuando se encontró con una amiga que vivía y estudiaba en esa ciudad, él “la visita en su departamento, toman unas cervezas y le parece el momento y ambiente propicios para darle un beso, con la expectativa de que se diera un encuentro sexual. Ella le correspondió con el beso, pero acto seguido dijo: ´yo para tener sexo, tengo que estar en una relación´, y él contestó: ´yo no´. La volvió a besar pero ella le pidió que se fuera de la casa, al día siguiente en un museo vio a los locos y se sintió raro. En ese momento decidió buscar ayuda, pues sentía que algo le podía pasar, por ejemplo volverse loco”. Ante la demanda de una relación que le hace una mujer y el agujero de referencia que él tenía, apareció la locura bajo la forma de una pregunta infinita sin punto de capitón: “¿estaré loco?”, que abrió la perplejidad.

Se trata de un desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida de un sujeto, tal y como Lacan lo planteó desde la cuestión preliminar, siendo este desorden ocasionado por la paradoja de un sujeto sin Otro. Es posible observar cómo en ambos casos una pregunta desencadena la desestabilización, una interrogante que alude a un punto de enigma en el sujeto, que demanda una referencia sobre si para él hubo o no la simbolización del propio órgano, como en el caso presentado por Cors, o cómo hacer con la relación con el Otro sexo, como en el presentado por Clavijo. Eso hace existir un agujero enigmático.

El trabajo de un psicoanálisis para la psicosis de hoy, consiste en hacer surgir una invención distinta respecto de ese agujero, para lo cual hay que servirse del Uno, pero sin Otro. En el paper de Ricardo Seldes se plantea la función de bricolaje que tiene la pieza suelta; hace alusión a cómo Joyce, lejos de hundirse con su síntoma, de ser esclavizado por su síntoma, tiene un margen de maniobra para hacer de ese síntoma su escabel. La función de un analista en la psicosis ordinaria es apuntar a que ese paciente tenga un saber hacer con esa encarnación de sinthome que tiene, tal como hizo Joyce.

¿Hay transferencia en las psicosis?

Retomando el hilo del Ultimísimo Lacan en torno a la pregunta que atañe al Congreso de Barcelona “Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, nos interrogamos sobre si hay transferencia o no en las psicosis. Miller en el texto hace una indicación clara: “La transferencia ´si hubiese algo´ la podríamos ubicar en el nivel de este efecto de agujero”. Ante lo cual nos formulamos lo siguiente: si en las psicosis no hay Otro y lo que encontramos es un efecto de agujero, ¿podemos hablar de transferencia? Definitivamente no podemos hablar de transferencia en los términos de la neurosis porque no hay suposición de saber, ni objeto a, se trata de categorías clínicas diferentes. Entonces, ¿hay transferencia en las psicosis?, o ¿estamos hablando más bien de una conexión, de una vinculación de índole distinta con el analista?, ¿podría ser que esa vinculación a la que nos referimos sea imaginaria, especular únicamente? Inclusive, nos hacemos interrogaciones más allá: ¿cómo se concibe la transferencia en la clínica del sinthome?, ¿a qué transferencia nos referimos tanto en la neurosis como en la psicosis en esta clínica?, ¿cuál sería la posición del analista?

¿Cómo sería la posición del analista (más allá de la del secretario del alienado) en las psicosis hoy?, ¿la posición de hacer surgir una suplencia del orden simbólico va con la clínica del sinthome?, ¿bajo qué condiciones en un análisis sucede esto? Para Estela Solano se trata de despertar y hacer un cuestionamiento, es decir, salir de nuestras categorías para poder evidenciar la singularidad. Podría pensarse que se producirá una solución posterior con la suplencia, sin embargo, si en las psicosis se trata de la encarnación, esta encarnación tiene un valor causal, por lo tanto no está allí para taponar sino que estuvo como causa. Así como en Joyce, para quien su sinthome daba funcionamiento a su existencia. A este respecto, Seldes en su paper indica, “la transferencia es el instrumento esencial de la manufactura bricolera”, aludiendo a cómo la transferencia puede incidir en que se pueda hacer bricolaje con esa pieza suelta que es el sinthome.

Ahora bien, ¿cómo ocurrió con la transferencia en los casos clínicos trabajados? Son casos donde el saber no está supuesto, por el contrario permanece del lado del sujeto y no se evidencia la intención de explicarse ante el analista; ese saber se presenta bajo la forma de la certeza o de la perplejidad, en preguntas infinitas. Una certeza sobre farmacología que traía el paciente de Raquel: “F… suple el Nombre del Padre con el TOC y la psicofarmacología, es así como vive ordinariamente gracias a su automedicación. Sin embargo, cuando su novia descubre el selfie y decide abandonarlo, la medicación no-basta, no capitonea, y su cuerpo es parcialmente desenganchado. Es ahí cuando me llama y viene a hablar”.

La posición del analista fue más bien alojar el desarrollo de ese saber, por ejemplo, Cors nos mencionó claramente cómo sin darle respuesta se dejó enseñar por él sobre psicofarmacología, etc. En ocasiones hacer un corte que funcionaba como capitón, o como una referencia relativizada que, por provenir de la palabra misma del paciente, no era tomada como algo sospechoso.

En el caso planteado por María Victoria, el saber apareció del lado del paciente, bajo la forma de una pregunta incesante e infinita: “Cuenta cómo su análisis anterior consistió en la repetición de una pregunta dirigida al analista al final de cada sesión, en el momento de la despedida en la puerta: pero doctor, ´dígame, ¿me voy a volver loco?´ El entendió que las respuestas del analista iban en la dirección de alejarlo de esa idea, pero el volvía a preguntar. A partir de ese momento y durante algunas semanas ese fue el ritual cada vez que salía de mi consultorio: yo sé que…pero dígame doctora: ¿me voy a volver loco? Yo respondía de diversas maneras: primero con un rotundo no, que se fue tornando en una sonrisa y una invitación a que vuelva la próxima vez”.

Esta posición de las analistas por medio de la palabra, la escucha y la lectura, hizo pasar a estos sujetos de enigmas vacíos de significación con los que estaban bordeando el desencadenamiento, a una localización y estabilización. No solamente por ocupar el lugar de un secretario, sino también porque iba produciendo un saber arreglárselas con el agujero con el que llegaron.

“Bricolear”

Es evidente que en estos casos que trabajamos hubo una localización y estabilización que se produjo a partir de la presencia de un analista, que se posicionó para hacer surgir un saber en el sujeto, pero esto no basta para detener el sin límite. En el caso planteado por Cors, por ejemplo, el paciente tenía episodios en los que se perdía en el alcohol y el sexo, Raquel estaba advertida de que podía suceder un pasaje al acto y “El problema, dice F, es que no puede parar, conduce por la autopista sin frenar y se dirige a peligrosos barrios nocturnos hasta perder la consciencia”. ¿Cómo intervenir ese sin límite sin aspiraciones a la normalidad, sin tratar de instaurar a un Otro que no existe, sin intentar sintomatizar al paciente con un estilo como si sí tuviera función paterna? El trabajo tiene que apuntar a una suplencia que haga un saber hacer con esa pieza suelta que es el sinthome, “bricolear” como plantea Seldes, “es encontrar una función que se aplica al sinthome”, advertidos, cuando se trata de la psicosis, que esa pieza suelta no está del lado del Otro, ni enmarcada por un S2, sino que es algo del orden de la encarnación.

La continuidad de la clínica actual radica en que la singularidad del sinthome existe en cada uno. En las neurosis, se busca hacerse Otro a través del significante, se busca encarnar algo muy diferente al sinthome, como los ideales por ejemplo; pero Joyce se mantuvo desabonado del inconsciente, encarnando su sinthome sin buscar desmentirlo. Es hacia allá donde debe apuntar un analista en la dirección de la cura de las psicosis, posicionándose a sabiendas de que se trata de un sujeto sin Otro, sin metáfora paterna, alejándolo de los desencadenamientos, ubicando lo que para él representa un enigma sin referencia, para producir un saber hacer que vaya más allá de la historización y sea del orden de la “manufactura” como Seldes señalaba.

Queda mucho por estudiar. El mismo Miller concluye el texto del Ultimísimo diciendo: “¿no sabemos también que el análisis mismo no será nunca más lo que fue? Tenemos de ello la experiencia todos los días y esto le deja todo el espacio necesario para la invención”. Porque en el psicoanálisis y la psicosis hoy, estamos muy lejos de aquella primera enseñanza de Lacan que colocaba al analista como el secretario del alienado. Estamos en una clínica diferente y nueva que conserva el espacio abierto para la invención.

APERTURA de la Sección de Toxicomanías y Alcoholismo en la NEL Maracaibo

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 La NEL Maracaibo informa con entusiasmo la apertura de la Sección TyA (Toxicomanías y alcoholismo).

     Un espacio y un tiempo dedicado a la investigación de las toxicomanías y el alcoholismo desde la enseñanza de Lacan con el horizonte hacía la profundización de su orientación desde una transferencia de trabajo por el psicoanálisis.

     Extendemos la invitación a miembros, asociados, estudiantes del CID y amigos de la NEL, a formar parte de esta secciónel cual se iniciará con lecturas y discusiones en materia de toxicomanías que busquen trasmitir los hallazgos, las orientaciones clínicas y teóricas, las nuevas formulaciones, y, sobretodo, las preguntas de los participantes y los autores consultados, así como los efectos de formación que se produzcan desde y en cada uno.

     Para formar parte de la sección TyA Maracaibo, comunícate con nosotros planteando tu solicitud al correo: nelmaracaibo@gmail.com

¿Qué es un padre?

Por Iván Delgado

     Breve investigación de arduo trabajo para construir una respuesta que transmita algo de lo que implica o no ser un padre, desde la enseñanza de Lacan, en relación con su constitución frente a un viviente en el mundo.

     ¿Qué podrá ser un padre en la época del Otro que no existe? que pone en marcha una dinámica económica feroz sin precedentes. Una época de hedonismo contemporáneo en donde la demanda del niño y la acción de un padre se sitúa en una época donde “los ídolos están caídos y hay un régimen de descreencia” , una época en donde el desborde y la desorientación producto es del día a día. A tal punto, una civilización que podría catalogarse como “la civilización de la medicación” a efecto de medicar hasta la “existencia” y maximizar la relación de los sujetos con su propio “no quiero saber de eso” .

     E. Laurent, en su texto “Un nuevo amor por el padre” hace un recorrido notorio a través de esta pregunta que subraya la reducción que produce la ciencia y el mismo Lacan -cada cual desde su relación epistémica- a lo que implica ser un padre.

     La ciencia lo realiza en tanto pluralización de la función biológica que hoy es objeto de consumo en los bancos de esperma y la matriz del éxito en tanto “medicina de la re-producción”. Hoy, que una mujer tiene la oportunidad de ser madre prescindiendo de la figura histórica del padre, siendo éste reducido a una categorización a partir de diversas características anatómicas e históricas resumibles en un propio catálogo, en contraste con un sin fin de características anatómicas e históricas que constituyen otros donantes; de la que una mujer, al mejor estilo de amazon.com, puede decidir en qué versión quiere a su hijo y, a través de éste, en presentación de artículo, convertirse en madre (al menos biológicamente). De esta manera, banalizando también el deseo por el viviente a una elección de lo “avaible” “in stock” (Disponible) que por consiguiente dice de su demanda, pero que de ser-madre no dice nada, en ocasiones, de la nada es lo que dice.

     A modo ilustrativo: ¿Es un padre aquél que posee un órgano que posibilita la transmisión de una línea genética? En un orden distinto, ¿Es aquél que por voluntad transmite la prohibición a un viviente? ¿Es esto lo que produce y constituye un padre?

      Lacan en “introducción a los nombres del padre” aplica una deconstrucción del padre freudiano para virar a éste a lo que es un padre lacaniano. En este sentido, un virar de lo universal y eterno del padre tótem -en tanto todo tótem es un Dios- a un decir eficaz del padre que nombre una función y, en consecuencia, una función para el mundo .

     Esta prosecución del padre del mito de “tótem y tabú” de Freud se ve deconstruido en su versión de padre imaginario que nombra la descendencia por la identificación a un nombre, descendencia sin fin, animal… y padre simbólico, el padre del que Lacan sintetiza en su función de nombrar lo particular y no decir nada del “todo . Explica Laurent que la gran ventaja de una función es la de no definir un todo, la cual imposibilita la definición sino por las realizaciones de las variables que constituyen su desarrollo.

     Continua Laurent: El padre en tanto agente de la castración no puede ser más que el modelo de la función, es decir, que el acceso que elige Lacan para la cuestión del padre es el de “uno por uno” de los que se convirtieron en padre. Para definir un padre, Lacan habla entonces de padre-versión, de versiones del padre, una por una .

     El sacrificio o el “akedah” que Lacan suscribe, implicaría el pasar del padre-totem en su estatuto imaginario, al padre de la castración. Un-padre que: “no se sostiene sino por la eficacia de su decir, se sostiene en la particularidad de una relación”

     ¿Y Sobre qué actúa el decir eficaz de un padre? Actúa sobre el deseo de la madre, por una parte como agente de la castración y, por otro lado, como modelo del ideal y la falla. Graciela BrodsKy menciona que el deseo de una madre es escrito por Lacan como una X por ser esto un enigma que llama a su significación por su estrago al sujeto . ¿Qué es lo que mi madre quiere de mí? Será en este punto que tendrá que surgir la formalización lógica lacaniana escrita:

     La sustitución que el decir eficaz del padre introduce en la metaforización del deseo materno a través de la inscripción de un significante en el campo del Otro.

     No obstante, hay otro modo de definir lo que es un padre a partir del objeto “a”. Desde esta noción clínica, entraríamos en el terreno de un pèrversement orientado. Esto quiere decir que el padre hace de una mujer el objeto “a” que causa su deseo, a pesar de que lo que una mujer a-coge y se ocupa es de otros objetos “a” que son los hijos

      En consecuencia, desde esta noción clínica, ser padre es haber tenido la perversión particular de apegarse a los objetos “a” de una mujer . Lacan desarrolla lo que es un padre a partir de un fetichismo particular en donde no se trata de un objeto que no ex-siste, sino de un objeto que la madre ha producido. En este orden, si el niño es un objeto “a” para la madre, se hablaría de un entrecruzamiento de la padre-versión y la perversión materna, la cual, y a partir de esta, el padre produce una separación adecuada entre madre e hijo indiferente de la presencia o no de intencionalidad al ejercer esta operación, o de la voluntad que intente implicar, ya que, como indica Lacan, es un acto de un orden distinto al de la voluntad .

     A esto Laurent agrega que la mayor virtud de un padre no es identificarse a la función: “… debe cuidarse y atenerse a la contingencia de su encuentro con la mujer que se convirtió en madre a causa del entrecruzamiento de los objetos-causa de cada uno. Si un padre se identifica a la función, puede creer que es Dios”. De cualquier manera, tiene la función de mantener una separación de la existencia y el “para todos”

     Ser un padre no es una norma sino un acto que tiene consecuencia faustas y nefastas. Es una función que se refiere a lo real, y aunque nada tiene que ver con la verdad en lo real, no deja de ser lo real del padre un elemento fundamental en el psicoanálisis .

    A partir de la última enseñanza de Lacan, el nombre-del-padre, además, tiene un estatuto pluralizado y es éste un nombre que no solo es tomado desde su función de muerte al goce como se proponía en la etapa de la supremacía simbólica en la enseñanza de Lacan . Es un nombre que, desde la perspectiva borromea, es un síntoma en el que Lacan ubicó un goce opaco producto de un encuentro inaugural con un punto de real de trou-matisme, con el agujero, y que conduce a lo límites del desciframiento inconsciente dando como producto un parlètre, que, en consecuencia: todo el mundo es loco y todo sentido es delirante.

     No obstante, aunque el sentido desprendido del padre viene a ser formulado como un semblante más del que un sujeto puede intentar abarrotar de sentido aquello que se rehúsa todas las veces a ser asimilado por vía de éste. Es al final, un modo de arreglo que sitúa al sujeto en la introducción y consecuente distracción en el lazo social a efecto para con la opacidad del acontecimiento de cuerpo que ocupa la vida entera.

     En conclusión, Un-padre poco tiene que ver con la función biológica, con el órgano reproductor o con una línea genética. Y poco tendrá que ver también con el apellido o la hystorización desde la última enseñanza de Lacan. Sin embargo, en una época situada en el contexto mencionado en donde el hedonismo y una hueca posición subjetiva del No-todo hipermoderno hace del ¡Goza! Un mandato , es el padre una función paradojal que tendrá que ser interrogada padre por padre, desde su deseo y desde su propio nombre-del-padre en tanto goce.

     Un-padre es una función con muchas paradojas en el que podría afirmar en conjunto con Laurent: Ni contigo, ni sin ti.

Referencias Bibliográficas:

1. Miller, J. A. El Otro que no existe y sus comités de ética. 2005.

2. Laurent, E. Entrevista realizada a Eric Laurent, por Diego Rojas. Revista Veintitrés, Buenos aires, Diciembre 2007.

3. Laurent, E. Entrevista realizada a Eric Laurent, por Fabiola Ramon. Folha de San Pablo en París en octubre 2008.

4. Miller, J. A. Sutilezas analíticas. 2011.

5. Miller, J. A. Efecto retorno de las psicosis ordinarias. 2008

6. Laurent, E. Un Nuevo amor al padre. La Cause Freudienne N. 64. Pag. 77-88. 2006.

7. Lacan, J. Introducción a los nombres-del-padre.

8. Idem 6

9. Idem 6

10. Brodsky, G. Locura nuestra de cada día. 2do Seminario internacional del CEIP. 2012.

11. Lacan, J. Seminario 22. 1974.

12. Idem 6.

13. Idem 6.

14. Idem 6.

15. Tarrab, M. En las huellas del síntoma. 2005.

16. Idem 15

17. Miller, J. Todo el mundo es loco. 2013.

18. Sinatra, E. Los nuevos adictos. 2013.

Ilustración: Andrea Stegmaier

 

Sola madre

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Por Ishtar Rincón 

Trabajo producto del cartel “Madres solas con hijos sin padres”

Comienzo planteando varias preguntas: para una mujer ¿que significado tiene la maternidad?, ¿qué significa para una mujer ser madre?, ¿qué obtiene una mujer por medio de la maternidad más allá del hijo?, más si esa mujer está sola, sin una pareja, si es solamente madre.

Podríamos pensar que para ser madre es necesario antes que todo ser mujer biológicamente. Sin embargo vemos como en la actualidad hay numerosos casos que nos dicen que no necesariamente es así, las familias monoparentales son un ejemplo. En una entrevista en la revista Vanity Fair en 2015 el cantante Ricky Martín dice “Soy papá y soy mamá y a mis hijos les contaré la verdad”, cuando le preguntan qué nombre le daría a su familia, él responde “familia moderna, completa”. Este cantante decidió tener sus hijos con un vientre de alquiler, cuando le preguntan sobre ello dice “yo no alquilé un vientre. Esa expresión la están utilizando los fundamentalistas. Me prestaron un vientre. No pagué por él”. Para ser madre parece necesario que haya algo más allá de lo biológico.

Lacan aclara este tema en el seminario XX cuando crea las fórmulas de la sexuación. Basta con encarnar del lado femenino de la sexuación para estar del lado que se acerca más a ser mujer, pero que sin embargo no la define totalmente. Es en este mismo seminario que Lacan enuncia que “la mujer no existe”, entonces, si la mujer no existe, en que se soporta y se hace posible para una mujer ser madre? si no hay un representante simbólico para la mujer, como a partir de esta puede existir la madre?.

Me parecen convenientes las palabras de Marie- Helene Brousse en el texto “Los cuatro discursos y el Otro de la modernidad” que fue establecido en el I Encuentro Colombiano del Campo Freudiano en el año 1999, donde dice algo muy importante que conviene al tema, “en el psicoanálisis no se puede escribir la relación sexual como tal para un sujeto, es decir para un ser del lenguaje, en el psicoanálisis la única forma de escribirla es como padre y madre”. Explica que hay una diferencia entre ser mujer y ser madre, la mujer algunas veces puede intentar conseguir algo de lo femenino a través de la maternidad, porque así puede llegar a decir algo de su sexo. Sin embargo, Brousse dice que tener un hijo no las hace más mujer que antes, “quizás en cambio, un poquito menos”.

Por otra parte, Lacan en el texto Televisión dice que en el inconsciente no hay mujer sino madre y utiliza la expresión en Latín “Quod castracionem”, lo cual quiere decir que la madre es una mujer con castración. La madre es una mujer dividida, que está del lado del no todo, de la falta. La mujer llega a ser un síntoma para el hombre, en cambio para ella se introduce el término “estrago”, que representa la devastación de la relación con un hombre, que también se jugará en la relación con el hijo. Se aprecia que en la relación entre hombre y mujer hay algo no funciona del todo bien, esto es “no hay relación sexual”.

En el último Lacan se puede ver como lo que ordena el goce del sujeto no es el padre, sino el síntoma y el discurso. El padre se convierte en un síntoma para los seres hablantes. Por otra parte, en la fórmula de la metáfora paterna, en la cual Lacan llama al padre como una función, el significante del deseo materno DM puede ser sustituido por el significante nombre del padre NP y por el falo (ϕ). La madre también es una función, por lo cual también queda reducida a lo simbólico, entonces va más allá de la figura imaginaria de la madre. La madre cumple la función de un deseo. Para ser madre lo que hace falta es que haya deseo. En el texto dos notas sobre el niño, Lacan explica que la función de la madre se refiere a cuidados guiados por un interés particularizado, así sea por la vía de sus propias carencias. El niño aliena en él todo acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso la exigencia de ser protegido.

Cuando el síntoma que llega a dominar compete al de la subjetividad de la madre, el niño queda involucrado correlativamente a un fantasma. Cuando no hay separación sin mediación entre el ideal del yo y la parte del deseo de la madre, el niño queda expuesto a las capturas fantasmáticas, se convierte en el objeto de la madre y su única función es revelar la verdad de este objeto. El niño realiza lo que Jacques Lacan designa como el objeto a en el fantasma. Satura, sustituyendo ese objeto, el modo de falta en el que se especifica el deseo.

Ahora bien, hay diferentes posibilidades para que una mujer sea sola madre, puede ser que ella haya decidido prescindir del Otro, del partenaire, por separación o diferentes motivos, lo que se conoce en nuestra sociedad como madres solteras. Las mujeres han tomado más responsabilidades dentro de la sociedad, se podría decir que ahora son más autosuficientes e independientes o como dice Lipovetsky que “hay un avance actual de las mujeres para el campo de los hombres”. Actualmente, la mujer no sólo desempeña trabajos o actividades que antes eran sólo reservadas a los hombres, sino que también ese avance hacia el campo de los hombres se refleja a un nivel simbólico, a un nivel fálico, del lado masculino de la sexuación.

Dentro de todas esas actividades, el ser madre es una tarea más. Algunas hasta manifiestan su deseo de permanecer sola. El hecho de que su posición subjetiva gire alrededor de cumplir solamente con la función materna, de no tener pareja o partener, no la hace necesariamente estar en falta de la figura paterna para su hijo. Se escucha comúnmente decir a algunas mujeres “fui padre y madre para mi hijo” así como lo dice Ricky Martin en la entrevista. En algunos casos, tienen un deseo materno, son madres a un nivel biológico e imaginario, pero también cumplen la función del falo a un nivel simbólico. En el caso de que sea una madre neurótica, el niño se convierte en el partener o falo para la madre. En las psicosis, las madres dejan al niño atrapado o alienado a ellas, sin referencia simbólica, a veces se escucha decir “es que mi hijo y yo somos uno”. Sin embargo, hay casos donde a pesar de que sean solamente madre e hijo, este último puede desear algo más y tener una referencia externa.

También está la mujer cuyo único deseo es ser madre, apartando todo su deseo de mujer para un hombre, son mujeres que viven para sus hijos y dedicadas por entero a ser madres. Sabemos lo difícil que es para una mujer lidiar con la incapacidad de encarnar “la mujer”, con lo que implica la falta en ser y el no contar con un representante universal que le dé un sustento a su sexo. En la sociedad es común escuchar que “para realizarse como mujer hay que ser madres”. Se reconoce la maternidad como una vía, que si no es la única, sería la más importante para llegar a una “realización”, a una misión o la cumbre de lo que es ser mujer. Se busca aprehender algo de lo femenino, algo que decir sobre el no todo que divide y angustia.

Entonces, retomando una de las preguntas que me formulé al inicio: si no hay un representante simbólico para la mujer, como a partir de esta puede existir la madre?. La respuesta se orienta porque es justamente esa falta en ser, esa inconsistencia de ser mujer lo que impulsa el ser madre como una vía de intentar responder a la pregunta qué es ser una mujer? Es justamente el vacío que gira alrededor del significante mujer lo que hace de soporte a la madre. Pero también por esta vía lo que se encuentra es con el saber ser apenas una madre.

Bibliografía

  1. Entrevista a Ricky Martín. Revista Vanity Fair. Madrid. 2015. En: http://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/entrevista-ricky-martin-hijos-novio-yo-soy-papa-y-mama-a-mis-hijos-les-contare-la-verdad/20329
  2. BROUSSE, M-H. Los cuatro discursos y el Otro de la modernidad. I Encuentro Colombiano del Campo Freudiano. Año 1999.
  3. LACAN, J. (1974) El Seminario, Libro 20, Aún, Buenos Aires: Paidós, 1985.
  4. LACAN, J. (1973) Televisión. In: Otros Escritos, Rio de Janeiro: Zahar, 2003.
  5. LIPOVETSKY, G. La era del vacío. Paris: Relógio D’agua, 1983