Las Psicosis ordinarias, de la mano de Miquel Bassols

Por: Ana María González Ochoa

Hablemos de las Psicosis ordinarias, un término acuñado por Jacques Alain Miller en los años 90, como una primera aproximación a lo que posteriormente el psicoanálisis lacaniano habrá de reconocer como una nueva perspectiva clínica, en la concepción y el abordaje del sujeto contemporáneo y de su época.

La clínica clásica, también llamada estructural, que es fundamentalmente una clínica diferencial entre Neurosis y Psicosis, se desprende de los primeros capítulos del texto de Lacan, De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, de 1958. Allí Lacan hace una formalización lógica de lo que en Freud es el Edipo, en términos de metáfora. Es esta la famosa Metáfora Paterna que funciona por la sustitución del término Deseo de la Madre, por el significante Nombre del Padre. Es así como el enigma sobre el deseo de la madre, es metabolizado por la Función Paterna, y da como resultado una significación, un sentido.

Esta sustitución del Deseo de la Madre por el Nombre del Padre, permite la producción de la Significación fálica, significación con la cual el sujeto se orienta en el mundo, ya que le servirá como brújula frente al Deseo del Otro.

La Metáfora paterna y la Significación fálica son los dos pilares que durante algún tiempo se interrogarán para distinguir entre Neurosis y Psicosis.

El sujeto de la Neurosis se asienta sobre la estructura edípica y se sostiene sobre la inscripción del Nombre del Padre, se convierte en un creyente en el Padre y esta creencia será su religión.

Para referenciar lo que sucede en la Psicosis se tomará el término freudiano Verwerfung, que se traduce Forclusión, y que no se refiere a que algo haya sido reprimido, borrado, ni tampoco desplazado, como sucede en la Neurosis. Sino que apunta a señalar que algo no ha quedado inscripto de ninguna manera en el lugar del Otro. En la Psicosis, se trataría entonces, de la forclusión del Nombre del Padre, de la no-inscripción del significante Nombre del Padre, en el inconsciente.

Por otra parte desde esta perspectiva, el desencadenamiento en la Psicosis, ejemplificado a través del caso Schreber trabajado por Freud; se explica como un momento en la vida del sujeto, en el que se debe disponer del significante Nombre del Padre para ordenar la relación con el Otro, pero a falta de ese significante, dice Lacan, responde un agujero.

En palabras de Bassols, en su ponencia de Febrero de 2018, de cara al 11avo congreso de la AMP en Barcelona, se abre un agujero en lo simbólico que deberá ser restituido en lo imaginario… y el delirio… viene entonces como un intento de estabilizar la estructura, intento que los analistas deberemos saber acompañar.

Toda esta formalización produjo una clínica sólida, pero finalmente resultó insuficiente para dar cuenta de la presencia, cada vez más común, de una serie de fenómenos que no podían explicarse partiendo de ella.

Estos fenómenos discretos, como los llama Miquel Bassols, se presentan en la experiencia como:

. Una prevalencia de identificaciones en el plano imaginario.

. Una relación imaginaria con el cuerpo, que sigue a los desajustes tanto de la imagen del cuerpo como de su experiencia.

. Inflexiones sutiles del discurso, que quedan fuera de sentido.

. Fenómenos velados de alusión.

. Pequeñas suplencias.

y los llama discretos, porque no tienen nada de extraordinarios. Son tan comunes que cualquiera podría haberlos experimentado, por lo que apunta que solo en y bajo transferencia podrían revelarse como pertenecientes a la clínica de la psicosis.

El término Psicosis ordinarias de Jacques Alain Miller, que responde a la aparición de estos fenómenos discretos, implicará entonces a una nueva clínica que más allá del Edipo freudiano, pluraliza los Nombres del Padre, afirmando que no se trata de que el Nombre del Padre ordene la estructura, sino de diversos significantes que pueden venir a cumplir esta función. Que no es, ó Neurosis ó Psicosis. Que no hay una frontera que delimite a estos dos territorios excluidos el uno del otro, donde de un lado operó la Función Paterna y del otro, no operó. Sino que se trata más bien, de una clínica continuista, donde más que frontera, encontramos un litoral que se ensancha y se convierte en un dominio. Donde el Nombre del Padre ya no es un nombre propio, sino que funciona más como un predicado lógico, donde ” X” tiene la propiedad del Nombre del Padre y diferentes soluciones pueden funcionar como él.

La pluralización de los Nombres del Padre implica que el propio Nombre del Padre, él mismo está en el lugar de una suplencia y que la metáfora delirante (el delirio), no es una suplencia del Nombre del Padre, sino que la Metáfora paterna, es ella misma una suplencia entre otras.

Esto nos lleva claramente a una clínica de la singularidad, del caso por caso, donde lo importante es lo que tiene de incomparable cada uno. No se trata más de clasificaciones que agrupan los casos que tienen algo en común, sino de lo que no es común en cada uno de ellos.

Pasamos de considerar a la Psicosis como un desarreglo fundamental, una no-inscripción en lo simbólico de los significantes estructurales; a la noción de la forclusión generalizada, de lo no-inscripto para todo hombre, que una metáfora, siempre única y en algún sentido delirante, intentará suplir para construir un tipo de realidad que oriente más o menos, mejor o peor, a cada sujeto en su singularidad.

La noción de Psicosis ordinarias, recoge también la posición del analista en la transferencia, que estará sostenida siempre por su distancia del delirio del paciente, pero también por su distancia de la realidad, no menos delirante, a la que se ha alienado el propio analista. Y lo alerta, como dice Lacan en su post-scriptum en el texto De una cuestión preliminar… de “creerse en posesión de una idea adecuada de la realidad, ante la cual, su paciente se mostraría desigual”.(pág. 261, Escritos 2, en castellano)

Finalmente este término, nos pone frente a las consideraciones de Lacan sobre la subjetividad delirante del mundo contemporáneo, donde la forclusión generalizada, ya no del sujeto particular, sino de la civilización como sujeto, ha operado inscribiéndose en los ideales de la época y se ha manifestado:

. En la política, que ante la caída estrepitosa de la autoridad, recurre a la legalidad como única garantía.

. En la ciencia determinista, que forcluye al sujeto y su capacidad inherente de elegir.

. Y en la religión, con su empuje delirante a la creencia en el significante del Uno solo.

Nos encontramos en este marco, con la normalidad de las Psicosis ordinarias, que compatibles con este orden social y apoyadas en estos ideales estabilizantes de la forclusión, aparecen como no desencadenadas, ni desencadenables.

El recorrido que Miquel Bassols hace en su ponencia del 16 de febrero de este año 2018, hacia el 11avo congreso de la AMP “Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, es extenso y minucioso en su transitar por esta dimensión y no solo nos proporciona una mirada panorámica del desplazamiento que la experiencia analítica, opera sobre la formalización de sus conceptos, siempre abiertos. También resulta sumamente esclarecedor al explicarnos esta nueva forma de normalidad del sujeto contemporáneo.

Los invito a escucharla en el blog de la AMP…

Referencias Bibliográficas

    Bassols, Miquel “Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, 16 de febrero del 2018. Apertura del XI Congreso de la AMP.

http://www.radiolacan.com/es/topic/1163/3

    Lacan, J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957–1958), en Escritos 2, Siglo XXI editores, Bs. As., 1989.
    Miller, J.-A. “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, en Freudiana nº 58, 2010.

Arte: Hollie Chastain

Anuncios

Artículo de Luis Darío Salamone “Pity Alvarez, intoxicado y desorientado”

El pasado sábado 14 de Julio en el marco de la sección de toxicomanías y alcoholismo de la NEL Maracaibo, nuestro amigo Luis Darío Salamone disertó sobre el tema haciendo un pasaje desde el desamparo en el sujeto adicto hasta la manera cómo el psicoanálisis responde en estos casos.

Con una transmisión impecable y la singularidad que lo caracteriza, Salamone hizo referencias a figuras del rock que ilustraban su exposición a modo de viñetas clínicas.

Los miembros y asociados de la NEL Maracaibo agradecemos profundamente a Luis Darío su disposición a trabajar con nosotros y seguimos muy de cerca sus publicaciones. A continuación les adjuntamos un artículo de su blog al que hizo alusión durante su videoconferencia.

Para leer el artículo completo toca el siguiente enlace:

https://ldsalamone.blogspot.com/2018/07/pity-alvarez-intoxicado-y-desorientado_15.html?m=1

Acompañamiento musical sobre la reina de la noche

Trabajo producto del Cartel Música y Psicoanálisis, con Gladys Martínez (Más Uno), publicado en el Boletín LaLeo #15, perteneciente a las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana, ¿Qué madres hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica, a efectuarse del 19 al 21 de octubre del presente año en la Ciudad de México.

Para leer el boletín LaLeo#15 toca el siguiente enlace:

http://www.x.jornadasnel.com/Boletines/015.html

Por Marianna Tulli

Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen

(La venganza del infierno hierve en mi corazón)

En la ópera de Mozart “La flauta mágica” existe un aria rica en fuerza e impacto, llamada “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” (La venganza del infierno hierve en mi corazón), interpretada por “La reina de la noche”. Aria donde la ira femenina se expresa mediante palabras contundentes y sonidos que van más allá del sentido; su sentir la desborda produciendo, mediante el bel canto, la manifestación de algo que parece de otro mundo, en una impactante modulación de la voz.

La reina de la noche representa la oscuridad, las pasiones, mientras que por otro lado, antagónicamente está “El rey sol”, Sarastro, quien encarna la luz, la sabiduría y los ideales. El tercero mediador.

La reina, además de ser una mujer, es una madre, una que denota el estrago sobre una hija, Pamina, impactando caprichosamente sobre su destino. Por otro lado el Rey Sol, un personaje que hace alusión a la Metáfora Paterna y a la autorización de un deseo como sujeto (que se una al hombre que ama), logra apartar a Pamina de su madre ya que tiene la certeza de que a su lado no podrá ser feliz: “Perderías tu felicidad, si te dejase en sus manos. Un hombre debe guiar vuestros pasos pues sin él suelen las mujeres sobrepasar la esfera que les corresponde”. Esto habla de un aspecto más allá del género; habla de una lucha de fuerzas dentro de un sujeto, del goce femenino y el goce fálico que compete a todo ser.

Luego la Reina de la noche le pide a un joven “apuesto y valiente”, Tamino, que rescate a su hija y castigue al secuestrador, sin embargo, este joven al acercarse al Rey Sol descubre la oscuridad en la reina y decide colocarse de parte de Sarastro, e incluso unirse a él en cuanto al camino de la luz y la sabiduría. Aspecto que la encoleriza aún más y toma como una traición, una afrenta a su poder, a su ser, como reina, como madre y como mujer. Sus designios son pasados por alto. Su hija le es arrebatada y es dejada de lado por parte de Tamino y Sarastro.

¿Habría una lucha en el corazón de la reina?, ¿entre su ser de madre y de mujer? “Un joven como tú es el que mejor puede consolar este corazón de madre tan profundamente afligido”, le ofrece a su hija si resulta victorioso en su misión, colocándola como objeto; solo por arrebatársela a Sarastro será capaz de entregarla a quien ella decida. “Tú irás a liberarla, tú serás el salvador de mi hija. Y si te veo volver victorioso, tuya será para siempre”

La Reina de la noche y la “voracidad femenina”

Esta mujer es una representación de la “voracidad femenina”. Lacan en el Seminario 5 enuncia:“La madre es una mujer a la que suponemos ya en la plenitud de sus capacidades de voracidad femenina…” (p. 212), apuntando a lo ilimitado del Otro goce con el que toda mujer es convocada a arreglárselas.

Ella, como una Medea, sin límite, desencadena su venganza y se devela la verdad denunciada por el rey sol: Pamina como objeto para realizar su venganza, objeto de su goce ya que no le importa su felicidad, los anhelos de su corazón. Es una madre caprichosa que para satisfacer la sed de lo que hierve en su corazón lanza a su hija a la más profunda devastación, anulándola como sujeto y repudiándola, llegando este repudio a su máximo esplendor en la ejecución de esta aria. La reina de la noche ¿refleja el estrago que puede representar la locura femenina?

¡La venganza del infierno hierve en mi corazón!
¡La muerte y la desesperación arden alrededor de mí!
Si Sarastro no siente a través de ti
el dolor de la muerte,
entonces ya no serás mi hija jamás.
Repudiada seas para siempre,
abandonada seas para siempre.
¡Que se destruyan para siempre
todos tus vínculos con la naturaleza
si Sarastro no palidecerá por tu mano!
¡Oíd, dioses de la venganza!

¡Oíd el juramento de una madre!

https://www.youtube.com/watch?v=rxGy83aipbY

Reseña de la 3era reunión TyA Maracaibo

Junio 7 de 2018

El grupo de TyA Maracaibo se enviste de la pregunta acerca de las toxicomanías y su tratamiento desde un eje epistémico y un eje clínico no vehiculizado por el discurso universitario, para así dar orientación a una respuesta que, desde la enseñanza de Lacan, diga algo de esa emergencia que constituyen la toxicomanía en el mundo de hoy, a lo que, por su parte, se ha vinculado a un consumo generalizado y a la ruptura del matrimonio con el falo, lo que comprende la inclusión al sujeto del inconsciente en contraposición del sujeto obturado por el discurso científico y el ascenso del objeto (a) al cenit de la civilización.

Durante la última reunión del TyA Maracaibo pudimos dilucidar la enseñanza de Lacan a través de la conferencia dictada por Luis Dario Salamone en la sede de la NEL Cali plasmada en su texto “Cuando la droga falla”, específicamente en el capitulo titulado: Las drogas y sus promesas en el mundo de hoy.

Un capítulo que invita a adentrarse en la función que el tóxico cumple sobre la dinámica libidinal de los sujetos. En este apartado refiriéndose con énfasis al sujeto neurótico y colocando en relieve su áspera relación con el deseo, así como también lo que significa hablar de felicidad desde la orientación lacaniana, la que sugiere, según refiere Salamone, un neologismo más apropiado como lo sería falicidad. A partir de esto, explica la mutación de la promesa de felicidad del capitalismo y la neurosis en un principio de realidad, en donde la felicidad ya no implicaría más que la obtención de las coordenadas de goce que indiquen la recaptación del objeto en el tiempo nostálgico del pasado en el futuro prometedor e imaginario, ambos de las neurosis.

A modo de ampliar dicha lógica, trasmite a través de una metáfora futbolística -muy apropiada dado el mundial de futbol- que todo sujeto de la neurosis en busca de la falicidad comienza el partido de la vida 2, 3, 4 o 5 goles por debajo en el marcador, lo que sustituiría la satisfacción de ganar el partido por el de simplemente empatarlo, reduciendo sus pretensiones de felicidad y oscilando a una economía libidinal insoportable.

Salamone también nos hace comprender la relación de esta dinámica estructural a la función de ruptura que las drogas producen sobre esta, en conjunto con una promesa de goce en el presente no enlazada al deseo y desregulada por la pulsión de muerte en la instancia superyoica del: ¡Goza! en ruptura con el Otro, la cual Salamone esclarece al citar la máxima: Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre cuando desconoce al otro.

Frente a esto, se hace entender a todos los participantes del TyA Maracaibo que la apuesta del psicoanálisis Lacaniano no estará basada en la posición de superyó auxiliar como lo intentan los tratamientos de control, ni en la obturación de la estructura significante ya silenciada por el efecto tóxico, en todo caso, estará orientada por los principios de la práctica analítica que dan lugar a lo singular de cada sujeto que, con intencionalidad o no, se esfuerza por anestesiar a toda costa aún cuando el precio se paga con la vida.

La madre-muro

Trabajo producto del Cartel Música y Psicoanálisis, con Gladys Martínez (Más Uno), publicado en el Boletín LaLeo #11, boletín perteneciente a las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana, ¿Qué madres hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica, a efectuarse del 19 al 21 de octubre del presente año en la Ciudad de México.

Para leer el boletín completo toca el siguiente enlace:

http://x.jornadasnel.com/Boletines/011.html

Por Juan Rodríguez

Mother es la sexta canción del famoso disco conceptual de Pink Floyd llamado The Wall, lanzado el 30 de noviembre de 1979. En 1982, la historia conceptual del disco, que sigue a un protagonista conocido como Pink y en torno de quien gira el contenido lírico del álbum, fue adaptada a un genial esfuerzo cinematográfico que hace acompañamiento al disco e ilustra muy bien ese muro que Pink va construyendo poco a poco e historiza sutilmente cada uno de los bloques que lo componen.

En el tema Mother vemos al compositor Roger Waters lidiando con los efectos duraderos de la posición asfixiante que representa esa madre. El resultado es una composición en sol mayor que hace un giro a una cadencia del IV al I grado en do mayor para los coros, cambio que refleja además el lugar de donde vienen las palabras pronunciadas en las estrofas, compuestas por preguntas de Pink a su madre, y aquellas de los coros, compuestos por las palabras de esa madre.

Al igual que a nivel sonoro, a nivel lírico la canción es tan sutil como inquietante. En el primer verso, cantado desde un lugar que sugiere la inocencia de la primera infancia, Pink comienza con preguntas en torno a un “they” indefinido, una demanda de sentido del Otro. En lugar de una respuesta de sentido a esas inquietudes, lo que esa madre ofrece es tomarlo como objeto, introducir en él todos sus miedos, nunca dejarlo volar, solo tal vez cantar. Finalmente responde a una de esas preguntas del primer verso: “por supuesto que mamá va a ayudar a construir el muro”.

En el segundo verso conseguimos una nueva serie de preguntas, ya no pronunciadas desde el lugar de un niño inocente, sino desde aquel adolescente que comienza a encontrarse con la sexualidad. Las preguntas giran entorno ahora a un “she”, a esa pareja que busca. En el coro, de nuevo, no hay una respuesta de sentido a las preguntas, sino que se pone de manifiesto una posición de la madre que la introduce como un todo y único regulador de cada una de las relaciones del sujeto. La madre es efectivamente el muro.

La canción, en el film representada como un recuerdo del Pink adulto, termina con una última pregunta, la única formulada en pasado, como aquello que ya está hecho, frente a lo cual nada puede hacerse ahora, y que refiere al muro que lo aliena de la vida: “Madre, ¿necesitaba ser tan alto?”.

https://www.youtube.com/watch?v=VqkXbD6L61Q

Mother

Mother, do you think they’ll drop the bomb?
Mother, do you think they’ll like this song?
Mother, do you think they’ll try to break my balls?
Mother, should I build the wall?
Mother, should I run for president?
Mother, should I trust the government?
Mother, will they put me in the firing line?
Mother, am I really dying?
Hush now baby, baby, don’t you cry.
Mother’s gonna make all your nightmares come true.
Mother’s gonna put all her fears into you.
Mother’s gonna keep you right here under her wing.
She won’t let you fly, but she might let you sing.
Mama will keep baby cozy and warm.
Ooooh baby ooooh baby oooooh baby,
Of course mama’ll help to build the wall.


Mother, do you think she’s good enough — to me?
Mother, do you think she’s dangerous — to me?
Mother, will she tear your little boy apart?
Mother, will she break my heart?
Hush now baby, baby don’t you cry.
Mama’s gonna check out all your girlfriends for you.
Mama won’t let anyone dirty get through.
Mama’s gonna wait up until you get in.
Mama will always find out where you’ve been.
Mama’s gonna keep baby healthy and clean.
Ooooh baby oooh baby oooh baby,
you’ll always be baby to me.

Mother, did it need to be so high?

LA PSICOSIS HOY Y EL ULTIMÍSIMO LACAN

LA NEL HACIA EL CONGRESO DE LA AMP.

Como parte de las actividades preparatorias hacia el Congreso de la AMP en Barcelona, las sedes de Maracaibo y Guayaquil, bajo la coordinación de NEL Santiago a cargo de Alejandro Reinoso, realizaron una disertación acerca de las psicosis de hoy y el ultimísimo Lacan, tomando como referencia el texto de Jacques Alain Miller “El Ultimísimo Lacan”, asi como la publicación no. 7 de los Papers 7.7.7. preparatorios del Congreso, discutiendo dos casos presentados por Raquel Cors y María Victoria Clavijo.

La participación por la sede Maracaibo fue realizada por Carolina Hernández quien transmitió un trabajo de Escuela cuya elaboración llevo varios meses e implicó la participación de miembros y asociados de la sede en pleno.

Pueden leer el trabajo a continuación:

LA PSICOSIS HOY Y EL ULTIMÍSIMO LACAN

NEL – MARACAIBO

Clínica del Sinthome

Para trabajar el tema que hoy nos ocupa tomamos como texto de referencia “El Ultimísimo Lacan” de Jacques Alain Miller para elaborar a partir de allí. Lo primero que nos preguntamos es ¿en qué clínica nos encontramos en esta “ultimísima” enseñanza? y pudimos notar cómo Miller se refiere al sinthome como una categoría clínica, plantea claramente que “El sinthome es la categoría clínica ligada al nudo borromeo, a lo visual del nudo borromeo”. Entonces podemos precisar que es el sinthome el asunto central en esta enseñanza.

Miller plantea el uso de los nudos como un visual que está ligado a esta clínica, indicando que en la enseñanza de Lacan los nudos sirvieron para que la primacía de lo simbólico dejara de existir, para colocar este orden “homogéneo” con los otros dos registros, anudándolos. Sin embargo, más adelante, Lacan en el Seminario XXIV producirá un nuevo visual del que “no tiene que preguntarse en qué condiciones permanece junto” como sí ocurría con los nudos. Con este nuevo visual “abandona el lazo y la arquitectura” y se queda con una sola figura que da un “acceso privilegiado a lo real”, seguramente por su condición de vacío, de cámara de aire. Se trata del toro, es así como se plantea claramente que la estructura del hombre es tórica. Dado que en la travesía de un análisis ese toro quedará expuesto, se va dibujando un vacío causal y develando cómo la maquinaria del inconsciente ha trabajado para desmentir ese vacío. En términos de Miller, de este modo en el análisis del neurótico los semblantes vacilan hasta que el sujeto tenga acceso al autismo de su discurso.

La paradoja de un sujeto sin Otro

Ahora bien, si esto es lo que ocurre con la neurosis, ¿cómo ocurre en las psicosis? una referencia con la que contamos para la psicosis es Joyce, más aún si nuestra pregunta gira en torno a la psicosis hoy y la clínica del sinthome. Lacan nos proporcionó a Joyce, quien encarnó al sinthome y, encarnarlo es diferente de significantizarlo. Podríamos decir que la encarnación está del lado de la psicosis y la significantización del lado de la neurosis. En el caso de Joyce hubo una abstracción y Miller se preguntó ¿de qué se abstrajo exactamente?: encarnando al sinthome Joyce se abstrajo del Otro, se abstrajo en términos de extracción, de salirse, y, si escribió, lo hizo para darse un nombre a partir de esta encarnación.

Esta abstracción del Otro es una diferenciación esencial entre neurosis y psicosis. Así encontramos en el texto lo siguiente: “La neurosis no es tanto un fenómeno del Uno sino el resultado de la sumersión del Uno en la esfera del Otro, en particular en el seno de las relaciones de familia… la psicosis tiene que ver con el Uno sin el Otro”. Mientras que antes, en la clínica estructural, se distinguían neurosis o psicosis por la presencia o ausencia de la función paterna; en la actualidad, con la clínica del sinthome, de la continuidad, es evidente que se trata de que en ambas hay el Uno pero en las psicosis, desde el principio, el Otro no está inscrito.

Al respecto Miller, en los Inclasificables de la Clínica Psicoanalítica, mencionaba que el aparato del síntoma en las psicosis no hace uso de la metáfora paterna sino de otras metáforas distintas, así que hay metáfora (delirante) y hay el Uno pero con la ausencia de la dimensión del Otro. De acuerdo a como también lo señala Patricia Tassara en su paper, ya había la idea de que la función paterna no era más que un síntoma, el Nombre del Padre está al nivel de un síntoma. Tal y como vemos en Joyce, quien no hizo uso de la función paterna pero tampoco se desencadenó, sino que se procuró un nombre escribiendo; pero su escritura no se trataba de un querer decir para nadie, es una escritura donde el significante no produce ningún significado. En Joyce no había metáfora delirante puesto que no fue necesaria porque encarnó su sinthome.

Este fenómeno de la psicosis que tiene que ver con el Uno sin el Otro pudimos apreciarlo en los casos clínicos que se revisaron para la elaboración de este texto, los cuales fueron presentados por María Victoria Clavijo y Raquel Cors, y discutidos con ellas. Encontramos que, en ambos casos, el paciente, lejos de hablar intentando una historización, hablaba para sí mismo, sin sentido, sin punto de capitón, en una palabra que no era para nadie, solamente para darse referencia él mismo. Así como mencionó Lacan sobre Joyce, se trata de “la paradoja de un sujeto sin Otro… y en el que todo lo que atañe al Otro es sospechoso de fabricación”. Eso que hace que la posición del analista sea muy difícil puesto que toda intervención puede ser sospechosa.

Resultó interesantísimo cuando, durante la elaboración de este trabajo, pudimos apreciar cómo en el caso de Cors, su historia infantil era bizarra y cualquier intento de ella de hacer intervenciones para armar el caso, eran (des)calificadas por el paciente como “las típicas preguntas de un psicoanalista”. Así como, en el caso de María Victoria Clavijo, el paciente llegó narrando su paso por el psicoanálisis y las circunstancias que lo llevaron a él, en un lenguaje ampuloso y autosuficiente, terminando en una pregunta sobre su propia locura; cualquier intervención del analista para indagar respecto de la duda relativa a su locura lo angustiaba intensamente.

También se notó que había una falla severa en el lazo social para los dos sujetos. En el caso del paciente de Clavijo se pudo ver cómo él había tenido dos aventuras muy intensas pero en ninguna mantuvo una relación de pareja. En el caso presentado por Cors, encontramos que era un paciente cuya novia la conoció en un “café con piernas” (una joven que trabajaba en un sitio donde se les ven las piernas a las mujeres a través de la barra), por la que él no tenía interés alguno.

Discreto no-enganche

En los dos casos clínicos trabajados se capta que el discreto no-enganche y la demanda de análisis surgieron a partir de un punto donde para el sujeto se evidenció la no relación sexual a modo de un agujero sin ninguna referencia posible para simbolizarlo, y hubo una falta de sentido que lo dejó ante ese abismo. Esto lo explicó en su paper Estela Solano cuando dijo: “el cuerpo se goza solo y el encuentro con la realidad sexual hace agujero, incluso troumatisme”.

En el caso presentado por Cors esto sucedió cuando el paciente se vio interrogado por su novia, quien descubrió unos selfies que él se tomaba de su órgano. En cuanto a esto la analista plantea: “La vida de F. no gira en  torno al falo ni su significación, sino al órgano, como el selfie que no logra explicar, no consigue un S2… F. intenta hablar de su cuerpo ante la selfie de su órgano y dice “realmente no lo sé explicar”. Cabe destacar que esta práctica que F. hacía sobre su órgano con los selfies iba más allá de la palabra, el sujeto hasta el momento que su novia le pregunta sobre esto, jamás había pensado al respecto. Al revisar el caso nos lució como un modo imaginario de localizar algo del cuerpo capturando una imagen sin palabras que no alude a nadie ni está referida a nada que no sea su cuerpo mismo, su órgano mismo. Preguntándonos, ¿qué fue lo que no se inscribió del cuerpo para él?, ¿qué fue lo que no se significantizó del cuerpo que él necesita capturarlo infinitamente a través de este invento que es el selfie?

Mientras, en el caso presentado por Clavijo, el paciente le mencionó cómo se había ido a una ciudad que estaba llena de locos; el momento que despertó más inquietud para él, que le hizo buscar un analista en el extranjero, fue cuando se encontró con una amiga que vivía y estudiaba en esa ciudad, él “la visita en su departamento, toman unas cervezas y le parece el momento y ambiente propicios para darle un beso, con la expectativa de que se diera un encuentro sexual. Ella le correspondió con el beso, pero acto seguido dijo: ´yo para tener sexo, tengo que estar en una relación´, y él contestó: ´yo no´. La volvió a besar pero ella le pidió que se fuera de la casa, al día siguiente en un museo vio a los locos y se sintió raro. En ese momento decidió buscar ayuda, pues sentía que algo le podía pasar, por ejemplo volverse loco”. Ante la demanda de una relación que le hace una mujer y el agujero de referencia que él tenía, apareció la locura bajo la forma de una pregunta infinita sin punto de capitón: “¿estaré loco?”, que abrió la perplejidad.

Se trata de un desorden en la juntura más íntima del sentimiento de la vida de un sujeto, tal y como Lacan lo planteó desde la cuestión preliminar, siendo este desorden ocasionado por la paradoja de un sujeto sin Otro. Es posible observar cómo en ambos casos una pregunta desencadena la desestabilización, una interrogante que alude a un punto de enigma en el sujeto, que demanda una referencia sobre si para él hubo o no la simbolización del propio órgano, como en el caso presentado por Cors, o cómo hacer con la relación con el Otro sexo, como en el presentado por Clavijo. Eso hace existir un agujero enigmático.

El trabajo de un psicoanálisis para la psicosis de hoy, consiste en hacer surgir una invención distinta respecto de ese agujero, para lo cual hay que servirse del Uno, pero sin Otro. En el paper de Ricardo Seldes se plantea la función de bricolaje que tiene la pieza suelta; hace alusión a cómo Joyce, lejos de hundirse con su síntoma, de ser esclavizado por su síntoma, tiene un margen de maniobra para hacer de ese síntoma su escabel. La función de un analista en la psicosis ordinaria es apuntar a que ese paciente tenga un saber hacer con esa encarnación de sinthome que tiene, tal como hizo Joyce.

¿Hay transferencia en las psicosis?

Retomando el hilo del Ultimísimo Lacan en torno a la pregunta que atañe al Congreso de Barcelona “Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, nos interrogamos sobre si hay transferencia o no en las psicosis. Miller en el texto hace una indicación clara: “La transferencia ´si hubiese algo´ la podríamos ubicar en el nivel de este efecto de agujero”. Ante lo cual nos formulamos lo siguiente: si en las psicosis no hay Otro y lo que encontramos es un efecto de agujero, ¿podemos hablar de transferencia? Definitivamente no podemos hablar de transferencia en los términos de la neurosis porque no hay suposición de saber, ni objeto a, se trata de categorías clínicas diferentes. Entonces, ¿hay transferencia en las psicosis?, o ¿estamos hablando más bien de una conexión, de una vinculación de índole distinta con el analista?, ¿podría ser que esa vinculación a la que nos referimos sea imaginaria, especular únicamente? Inclusive, nos hacemos interrogaciones más allá: ¿cómo se concibe la transferencia en la clínica del sinthome?, ¿a qué transferencia nos referimos tanto en la neurosis como en la psicosis en esta clínica?, ¿cuál sería la posición del analista?

¿Cómo sería la posición del analista (más allá de la del secretario del alienado) en las psicosis hoy?, ¿la posición de hacer surgir una suplencia del orden simbólico va con la clínica del sinthome?, ¿bajo qué condiciones en un análisis sucede esto? Para Estela Solano se trata de despertar y hacer un cuestionamiento, es decir, salir de nuestras categorías para poder evidenciar la singularidad. Podría pensarse que se producirá una solución posterior con la suplencia, sin embargo, si en las psicosis se trata de la encarnación, esta encarnación tiene un valor causal, por lo tanto no está allí para taponar sino que estuvo como causa. Así como en Joyce, para quien su sinthome daba funcionamiento a su existencia. A este respecto, Seldes en su paper indica, “la transferencia es el instrumento esencial de la manufactura bricolera”, aludiendo a cómo la transferencia puede incidir en que se pueda hacer bricolaje con esa pieza suelta que es el sinthome.

Ahora bien, ¿cómo ocurrió con la transferencia en los casos clínicos trabajados? Son casos donde el saber no está supuesto, por el contrario permanece del lado del sujeto y no se evidencia la intención de explicarse ante el analista; ese saber se presenta bajo la forma de la certeza o de la perplejidad, en preguntas infinitas. Una certeza sobre farmacología que traía el paciente de Raquel: “F… suple el Nombre del Padre con el TOC y la psicofarmacología, es así como vive ordinariamente gracias a su automedicación. Sin embargo, cuando su novia descubre el selfie y decide abandonarlo, la medicación no-basta, no capitonea, y su cuerpo es parcialmente desenganchado. Es ahí cuando me llama y viene a hablar”.

La posición del analista fue más bien alojar el desarrollo de ese saber, por ejemplo, Cors nos mencionó claramente cómo sin darle respuesta se dejó enseñar por él sobre psicofarmacología, etc. En ocasiones hacer un corte que funcionaba como capitón, o como una referencia relativizada que, por provenir de la palabra misma del paciente, no era tomada como algo sospechoso.

En el caso planteado por María Victoria, el saber apareció del lado del paciente, bajo la forma de una pregunta incesante e infinita: “Cuenta cómo su análisis anterior consistió en la repetición de una pregunta dirigida al analista al final de cada sesión, en el momento de la despedida en la puerta: pero doctor, ´dígame, ¿me voy a volver loco?´ El entendió que las respuestas del analista iban en la dirección de alejarlo de esa idea, pero el volvía a preguntar. A partir de ese momento y durante algunas semanas ese fue el ritual cada vez que salía de mi consultorio: yo sé que…pero dígame doctora: ¿me voy a volver loco? Yo respondía de diversas maneras: primero con un rotundo no, que se fue tornando en una sonrisa y una invitación a que vuelva la próxima vez”.

Esta posición de las analistas por medio de la palabra, la escucha y la lectura, hizo pasar a estos sujetos de enigmas vacíos de significación con los que estaban bordeando el desencadenamiento, a una localización y estabilización. No solamente por ocupar el lugar de un secretario, sino también porque iba produciendo un saber arreglárselas con el agujero con el que llegaron.

“Bricolear”

Es evidente que en estos casos que trabajamos hubo una localización y estabilización que se produjo a partir de la presencia de un analista, que se posicionó para hacer surgir un saber en el sujeto, pero esto no basta para detener el sin límite. En el caso planteado por Cors, por ejemplo, el paciente tenía episodios en los que se perdía en el alcohol y el sexo, Raquel estaba advertida de que podía suceder un pasaje al acto y “El problema, dice F, es que no puede parar, conduce por la autopista sin frenar y se dirige a peligrosos barrios nocturnos hasta perder la consciencia”. ¿Cómo intervenir ese sin límite sin aspiraciones a la normalidad, sin tratar de instaurar a un Otro que no existe, sin intentar sintomatizar al paciente con un estilo como si sí tuviera función paterna? El trabajo tiene que apuntar a una suplencia que haga un saber hacer con esa pieza suelta que es el sinthome, “bricolear” como plantea Seldes, “es encontrar una función que se aplica al sinthome”, advertidos, cuando se trata de la psicosis, que esa pieza suelta no está del lado del Otro, ni enmarcada por un S2, sino que es algo del orden de la encarnación.

La continuidad de la clínica actual radica en que la singularidad del sinthome existe en cada uno. En las neurosis, se busca hacerse Otro a través del significante, se busca encarnar algo muy diferente al sinthome, como los ideales por ejemplo; pero Joyce se mantuvo desabonado del inconsciente, encarnando su sinthome sin buscar desmentirlo. Es hacia allá donde debe apuntar un analista en la dirección de la cura de las psicosis, posicionándose a sabiendas de que se trata de un sujeto sin Otro, sin metáfora paterna, alejándolo de los desencadenamientos, ubicando lo que para él representa un enigma sin referencia, para producir un saber hacer que vaya más allá de la historización y sea del orden de la “manufactura” como Seldes señalaba.

Queda mucho por estudiar. El mismo Miller concluye el texto del Ultimísimo diciendo: “¿no sabemos también que el análisis mismo no será nunca más lo que fue? Tenemos de ello la experiencia todos los días y esto le deja todo el espacio necesario para la invención”. Porque en el psicoanálisis y la psicosis hoy, estamos muy lejos de aquella primera enseñanza de Lacan que colocaba al analista como el secretario del alienado. Estamos en una clínica diferente y nueva que conserva el espacio abierto para la invención.

APERTURA de la Sección de Toxicomanías y Alcoholismo en la NEL Maracaibo

28167976_2021447324562004_6140638306121020350_n.jpg

 La NEL Maracaibo informa con entusiasmo la apertura de la Sección TyA (Toxicomanías y alcoholismo).

     Un espacio y un tiempo dedicado a la investigación de las toxicomanías y el alcoholismo desde la enseñanza de Lacan con el horizonte hacía la profundización de su orientación desde una transferencia de trabajo por el psicoanálisis.

     Extendemos la invitación a miembros, asociados, estudiantes del CID y amigos de la NEL, a formar parte de esta secciónel cual se iniciará con lecturas y discusiones en materia de toxicomanías que busquen trasmitir los hallazgos, las orientaciones clínicas y teóricas, las nuevas formulaciones, y, sobretodo, las preguntas de los participantes y los autores consultados, así como los efectos de formación que se produzcan desde y en cada uno.

     Para formar parte de la sección TyA Maracaibo, comunícate con nosotros planteando tu solicitud al correo: nelmaracaibo@gmail.com