Psicoanálisis y Boxeo “una forma elevada del arte”

Por Paola Atencio

A la mitad de la pelea la empecé a pasar mal, después no me acuerdo mucho. Mejor no acordarse, no te parece. Son cosas que para qué. Me quisiera olvidar de todo. Mejor dormirse, total aunque soñéscon las peleas a veces le acertás una linda y la gozásde nuevo…” Julio Cortázar; Torito

Entre tantos deportes, ¿por qué el boxeo?juego de futbol, juego de beisbol, un juego de tenis, pero no es escuchado unjuego de boxeo, sino una “pelea”de boxeo, esta palabra capta algo de la atención de este modo tan singular de nombrar este deporte, y que hace referencia a ese término ¨pelea¨ que otros deportes no lo conciben.

El boxeo como el psicoanálisis cada round o sesión es particular.

No sabes cómo terminará, no importa cómo va el combate, al final en el último segundo todo puede cambiar. 

Es entre dos, tú y un Otro, queda en ti como lo percibas.

Es una pelea, que toca algo del cuerpo donde mides tú fuerza, tú resistencia, tus movimientos, tú inteligencia. Es una pelea que tiene aspectos simbólicos e imaginarios.

Puede terminar con un buen trabajo de movimiento dentro del ring (consultorio), o puede terminar esa pelea (sesión) por un nocaut (es decir un corte de esos tipos fulminantes), un buen golpe que te deja en la lona. 

Ese Otro te coloca entre las cuerdas (repetición) y hace que  te las ingenies para salir de allí y así poder seguir en movimiento, un movimiento diferente, con posturas diferentes.

Al final estos se citan para otro encuentro.

El boxeo no queda solo del lado del deporte, de la llamada para algunos “violencia, del fuerte entrenamiento, y de la humildad que lo caracteriza, también está del lado de las letras, y en esto hace referencia Julio Cortázar que describe a este deporte como solo él sabe hacerlo, desde la inspiración, de la fantasía y de la realidad. 

Cortázar asistía a las peleas de boxeo acompañado con un libro bajo el brazo, quizás con una perspectiva diferente a los demás espectadores, viendo el lado artístico de este deporte. 

En el pugilismo como en la vida y en el análisis se observa como el hombre resuelve su existencia con sus cualidades más singulares, como la responsabilidad cae en una persona y nadie más. “Allá arriba en el ring no hay nadie que pueda salvarlos, ayudarlos o rescatarlos, su vida depende de sus recursos, de sus ganchos, de sus jabs y de susuppercut. Julio Cortázar 

El boxeo que levanta las muchedumbres es siempre el del boxeador pegador, del tipo que va para adelante y a pura fuerza consigue ganar. A mí eso siempre me interesó muy poco, y lo que me fascinó siempre, fue ver a uno de esos boxeadores enfrentado con un maestro que, simplemente con un juego negativo de esquives y de habilidad, conseguía ponerlo en condiciones de inferioridad”. Julio Cortázar.

El boxeo, ya dentro del ring es “un banquete en el que están reunidas todas las virtudes y aberraciones humanas”¿nos suena conocido?, he aquí algunas referencias del lado humano de famosos boxeadores, para adentrar en esta frase.

Justo Suarez-Torito de Mataderos” siendo el decimoquinto hijo de una familia que tuvo 25 hijos, que desde su más temprana infancia se vio obligado a rebuscársela para llevar el pan a su casa, así a fuerza de golpes, en el ring y en la vida, se ganó en poco tiempo la admiración de las masas que se sintieron identificadas con su historia. Suárez recibió el sobrenombre que lo marcaría para toda la eternidad: Torito de Mataderos.

Giacobbe La Motta-“El Toro Salvaje” ex boxeador Ítalo estadounidense que llegó a ser campeón mundial en la categoría de los pesos medios, y cuya vida estuvo llena de controversias, tanto dentro como fuera del ring. Desde niño peleaba con los chicos de su misma edad, por lo que llegó a decir que “pelear era algo muy natural para mí”. Durante su adolescencia empezó a robar junto con amigos de su entorno, pero su carrera criminal terminó cuando fue puesto en un reformatorio a los 16 años. Allí comenzó a boxear y era el encargado del gimnasio. Al salir del reformatorio inició su carrera como boxeador.

Mike Tyson-Iron Mike” fue uno de los atletas más discutidos y criticados que hayan existido por su conducta de naturaleza violenta y descontrolada. Cuando él tenía dos años de edad su padre abandonó a la familia, por lo que su madre fue quien se hizo cargo de él y sus hermanos. Tiempo después, Mike confesaría que su madre nunca mostró interés por él y que realmente no la llegó a conocer, fue en un centro de detención juvenil de Nueva York donde un ex boxeador quien trabajaba allí, supo del talento de Tyson para pelear y entonces se lo presentó al legendario entrenador de boxeo CusDamato, quien lo apoyó.

Mayweather-“The Money Mayweather que ha logrado convertirse en una leyenda en el boxeo nació en una familia de boxeadores. A los 16 años la vida de Mayweather dio un giro de 180 grados cuando su padre va a prisión y él se ve en la necesidad de enfrentar el mundo por sí solo. Al terminar unos de sus contratos decidió no renovarlo y convertirse en su propio jefe, creando Mayweather Promotion y convirtiéndose en Floyd “Money” Mayweather. Este boxeador se ha convertido también en unos de los más polémicos en la historia, arroja dólares, intimida a sus oponentes y muestra una seguridad que muchos tachan de arrogancia.

En los diferentes casos expuestos, observamos esa historia similar, que aun siendo subjetiva, singular, se evidencia como el boxeo ha localizado aquello que desborda en estos sujetos.

¿Qué búsqueda puede haber en cada uno en la práctica de este deporte?, no lo sabemos, lo que si podemos ver es como en el camino el boxeo ha sido el ganar un ordenamiento en sus vidas, donde los sobrenombres que cada uno posee le han dado lugar y fijado una posición: “The Money Mayweather”,  “Giacobbe La Motta El Toro Salvaje”, “Manos de Piedra Durán”, “Manny Pacman Pacquiao”, “Mickey Tyson Iron Mike”, “Justo Suárez El Torito de Mataderos”.

Miller en Sutilezas Analíticas resalta que el significante no solo tiene efecto de significado, sino también de goce, como aquello que viene de una experiencia y que es nombrado por un significante le da nombre a la experiencia en el cuerpo.

Miller expresa que ese goce no tiene contrario, que es imposible de negativizar, es imposible se suprimir y en particular por la prohibición, entre ellas la cultural, por ejemplo, es decir el goce no se piensa a partir de la ley.

El significante no solo tiene efectos de significado, sino también efectos de goce: el “Iron Mike” por la fuerza y la violencia dentro y fuera del ring, “PacmanPacquiao” por la agilidad en sus muñecas y por ser un “superhéroe” para su gente de Filipinas, Roberto Mano de piedra Durán”, por su agilidad y fuerza en los golpes; se evidencia pues que es el goce que está en el cuerpo, no necesitar de ningún objeto, solo de la propia fuerza. Es decir los efectos del significante corporizados que producen el goce. 

Para mí el deporte rey es el tenis, pero el boxeo es una debilidad, un gusto, una vocación”, …quizás un goce?. Cortázar

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El deseo voraz de la madre: Un dilema Madre e hijos, una relación particular de cada niño con su madre

Es un tema que captó la atención de Freud y sus discípulos al punto de que podríamos decir que en el origen del psicoanálisis se fundó un lugar para esclarecer esta cuestión. Recordamos a Freud en su planteamiento sobre el complejo de Edipo y a Lacan, en su momento de releer a Freud, retornar a tal complejo como un sueño de éste. Sin caer en desviaciones incorrectas de leer en literalidad tales constructos psicoanalíticos: el síntoma Freudiano, el falo, el Edipo, el nombre del padre, el deseo materno y los discursos de Lacan redirigen la atención hacia la relación madre, niño y padre; subrayando el impacto de la vida infantil en el nacimiento del inconsciente en cada uno, por ende, el emerger del mundo subjetivo.

Ubicándonos sobre el tema de las madres, es común escuchar en charlas populares ciertos aforismos impregnados de la curiosidad sobre las mujeres que se convierten en madre: “madre solo hay una” La representación de las madres como prueba fidedigna de lo único, inigualable y fundamental en la vida del hijo (al menos en sus primeros años en el mejor de los casos). La prueba bípeda del amor puro, que según nos cuenta el cantautor zuliano Ricardo Cepeda, solo puede ser descrito como“algo de lo que puedes estar seguro” así como también afirma que no hay corazón más puro que el corazón de una madre”. En la misma línea, también nos lo dice el músico británico Roger Waters en el disco conceptual de Pink Floyd “The Wall” al colocar a la madre en el depósito del enigma sobre el Otro, alternando al lugar de la respuesta y desde una posición de omnipotencia: “¿Madre tú crees que ellos me romperán las bolas…que me colocarán en la línea de fuego? Respecto al partenaire amoroso: ¿Crees que es suficiente buena para mí, crees que es peligrosa? Es el caso del registro simbólico e imaginario, en estos extractos de la cultura mencionados, y a partir del amor, intentando decir inequívocamente todo sobre lo que es ser madre aún cuando esto bordea cierto imposible que toca el tope lógico de lo que es ser madre, en otras palabras, un real, que como tal, se encuentra en el límite de nuestra experiencia como menciona Lacan. A partir de esto, la madre puede estar en el lugar de la verdad que no puede sino decirse a medias, en otros casos, el núcleo de la certeza en el niño sin mediación simbólica que relativice. De cualquier manera, madres que cumplen distintas funciones desde distintos lugares para un hablante-ser, que nos lleva a preguntarnos que determina la posición de una madre frente al niño y del niño para la madre.

La práctica clínica nos muestra la crisis del mundo de las palabras cuando se evidencia que la experiencia de concebir un hijo tiene implicaciones que trasciende el órgano, el gen y el bien común como se establece desde el discurso científico, moral y religioso; en donde, desde la enseñanza de Lacan, al realizar el viraje de contemplar tal experiencia del para-todos hacia el uno-por-uno de los que conciben un hijo, podemos colocar sobre la mesa la inconsistencia y la insuficiencia que determina ser-madre por el hecho fenomenológico de la biología. De esta manera, nos colocamos en posición de interrogar dicha cuestión trasladando la incógnita a la experiencia clínica que vislumbra como se acercan a los consultorios de los analistas madres sin hijos, mujeres con hijos, y hasta madres de los propios esposos con los que se casaron, en otros casos, un rechazo que esquiva la maternidad a toda costa.

Si en este viraje seguimos a Freud y a Lacan: ¿Qué hace a una mujer convertirse en madre? ¿Es solo poder, reproducirse, concebir a un organismo dentro de ella? Es una pregunta que se abre en el momento que se piensa sobre aquellas mujeres que explícitamente transmiten la desconexión subjetiva con el hijo. También aquellas que encaran en la maternidad un enigma insoportable, la cual, las deja sin más remedio que huir de ese agujero que las desorienta. Pero, si me lo permiten, esta pregunta también puede ser fundada en aquellas que se valen del hijo para tachar todo lo referente a la feminidad, al deseo como una mujer, y como modo fallido de alcanzar aquello que Lacan llamó falicidad, neologismo que equipara al falo y a la felicidad apuntando al intento de complentud de la madre por vía del hijo, al costo de dejarlo atrapado en los dientes de la angustia materna. Frente a estos hechos clínicos: ¿Qué hace madre?

Desde la orientación Lacaniana, a partir de la vertiente simbólica la madre se entiende desde su deseo que es siempre una suerte de cocodrilo a punto de tragar al hijo, además, también entendemos como el padre, en tanto función, se transforma en el impedimento al cierre de esa boca al incluir el significante fálico que metaforizará e introducirá el efecto de sustitución equívoca en tanto  evoca el vector de la encarnación de la ley del deseo. Aquél que apunta a aquello que falta y que da nacimiento al mundo de los semejantes, porque es allí donde se supone está el objeto ausente, faltante, fragmentado y perdido. En este punto, se debe denotar la distinción entre el falo propio de la madre, y el falo que la función paterna introduce en el niño, al menos en el caso de las estructuras discursivas.

En este orden, es el falo el que ejerce una separación del niño frente a la voracidad insaciable del deseo materno, es una barrera a la satisfacción de ser el objeto exclusivo del deseo de la madre, en otras palabras, es la función de transformar al niño en lo no-único para el deseo de la madre, ya que el niño aliena en él todo acceso de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso la exigencia de ser protegido.

Ahondando en esta escabrosa relación madre-niño dice Lacan: “Junto al niño, para la madre siempre está el falo, la exigencia del falo que el niño simbóliza o realiza más o menos. Por su parte, el niño, en relación con la madre, no tiene ni idea…¿En qué momento es capaz el niño de advertir que eso que la madre desea en él, lo que satura y satisface con él, es la propia imagen fálica, la de la madre? La implicación del deseo materno sobre el niño, y la relación de éste con el falo de la madre, pone de manifiesto que el niño no sea solo un niño, a su vez, que realza una discordancia imaginaria al no poder colmar por completo. En este punto, Lacan se preguntaba cómo el niño se introduce en esta cuestión indiferentemente de si es niño o niña.

Existen dos puntos a destacar antes de poder proseguir. Uno de ellos se basa en el hecho de que la mujer no tiene el pene. Pero tal como Freud lo planteó en Trés ensayos para una teoría sexual (1904) y un articulado titulado fetichismo (1927) estaríamos en un terreno lejos de la obviedad, debido a que la dimensión que nos interesa es el pene no en tanto real sino en tanto simbólico. Es decir, la distinción entre los sexos estaría regida por la presencia o ausencia, de si está o no está. Simbólicamente hablando, la mujer no lo tiene porque no es “La mujer”, no está completa, es una y no todas: pero participa de él a titulo de ausencia, así pues, de algún modo paradójico sí lo tiene. Existe allí como ausencia, dice Lacan, podriamos agregar existe en tanto semblante. Además, la falta real no es percibida por la mujer ya que esta puede producir un falo: ellas producen niños, producen falóforos. Un modo de decir, las mujeres pueden intentar completarse con los hijos. Y los niños trabajan por saciar esta falta, ellos captan que a la omnipotente madre algo fundamental le falta, y la pregunta es por qué vía le dará ese objeto que le falta y que a él mismo le falta siempre.

Un segundo punto a atravesar sería la noción de fetiche. El fetiche es un símbolo según Lacan. Un símbolo cortina como idólo de la ausencia. Lejos de traer dicho punto a partir de la clínica estructural de la perversión propiamente, la función de objeto que encarna un símbolo hace pensar en ese efecto de velo sobre lo que no se tiene, orientado por el deseo, la falta o la voluntad de goce, de todas maneras, depositado en ese objeto encarnado llamado: niño.

A raíz de esta orientación, en el terreno de la relación objetal de una madre con el niño, hablaríamos de un pèrversement orientado como nos lo indica Laurent en tanto hay una fetichización del hijo. Dicha afirmación se extiende a la noción de que los hijos son para una madre los nuevos objetos “a” de una mujer que se ha encontrado con un hombre.  Pensando desde la clínica objetal, la relación de lo que es-una-madre se sustentaría en el posicionamiento del niño encarnando y ocupando el lugar del objeto vacío que implica un producto y también una pérdida, un resto, en efecto como una causa de deseo tal y como esclarece Lacan en el seminario XVII referente al objeto a

Cuando hablamos de madres, estaríamos hablando de mujeres que hicieron de los hijos un objeto fetichizado. Lo que hace pensar en los hijos como objetos causa de deseo y carga de goce. No obstante, una posterior desfetichización parcial jugaría un rol fundamental para que el hijo no sea sobornado por el fantasma materno a efecto obturador de la castración y como sustitutivo fálico de la madre. Si el niño es un objeto “a” para la madre, se hablaría de un entrecruzamiento de la padre-versión y la perversión materna. Esto nos dice que hay un motivo por el que una mujer y un hombre se interesan en el producto de su encuentro sexuado. En el caso más común, una mujer ha colocado a un hombre como causa de deseo y viceversa. A partir de este entrecruzamiento mencionado por Laurent, el padre produce una separación adecuada entre madre e hijo indiferente de la presencia o no de intencionalidad al ejercer esta operación, o de la voluntad que intente implicar, ya que, como indica Lacan, es un acto de un orden distinto al de la voluntad. La madre como real, con su interés por el padre coloca a éste en el lugar de la garantía del Otro consistente.

Al respecto, Laurent menciona: “Si, en cambio, el padre no funciona como garantía, si no tiene acción sobre la madre, o si la madre no se interesa por el padre, sino que el niño queda abandonado enteramente al fantasma materno, allí el padre no se hace amar y el niño no le supone su lugar, no le supone la eficacia de su nombre y, en este sentido, no va a amarlo sino a rechazarlo”.

Por la vía contraria, la fetichización en la que se recubre la posición del niño no es un fetiche absoluto en el lugar de lo inanimado. Para esto sería de suma importancia que ese nuevo objeto a” llamado: niño; divida y no restrinja el deseo de mujer por si la aspiración de una madre es concebir un sujeto y no un objeto.

A modo de conclusión, se puede evidenciar una distinción entre lo que es el deseo materno y el falo de la madre en contraste con el falo que introduce la función de un padre en el niño que, como tal, metaforiza ese deseo insaciable de la madre, evidenciando que la voracidad de la madre opaca la preocupación del niño por su propia falta y por el deseo de su propio objeto perdído en el mundo del Otro. En este sentido, la introducción de una mujer a la maternidad es re-introducirse a la interpelación de su propio deseo y goce. La vía a la maternidad a través de la fetichización del hijo pone de relieve sus modos sintomáticos de hacer con eso que la divide y la hace solo una, sin embargo, tal relieve puede llegar a ser tardío mientras la cortina en la que se convierte al niño siga vigente.

1. Cepeda, R. Madre es madre. Gaita del año 1994.

2. Freud, S. Tres ensayos sobre una teoría sexual. 1904. Amorrortu.

3. Lacan, J. Seminario IV. La relación de objeto. 1956. Paidos

4. Lacan, J. Seminario XVIII. El reverso del psicoanálisis. 1969.  Paidos.

5. Lacan, J. De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis. 1957. Paidos.

6. Lacan, J. Dos notas sobre el niño. 1969. Paidos.

7. Laurent, E. El nuevo amor por el padre. 2008. Tres hache.

8. Laurent, E. Los objetos de la pasión, primera conferencia. 2004. Tres hache.

9. Millier, J.A. El niño entre la madre y la mujer. 2005.

10. Waters, R. Pink Floyd “The Wall”. Mother. Traducción libre.

Imagen: John Washington @whasy21

Las Psicosis ordinarias, de la mano de Miquel Bassols

Por: Ana María González Ochoa

Hablemos de las Psicosis ordinarias, un término acuñado por Jacques Alain Miller en los años 90, como una primera aproximación a lo que posteriormente el psicoanálisis lacaniano habrá de reconocer como una nueva perspectiva clínica, en la concepción y el abordaje del sujeto contemporáneo y de su época.

La clínica clásica, también llamada estructural, que es fundamentalmente una clínica diferencial entre Neurosis y Psicosis, se desprende de los primeros capítulos del texto de Lacan, De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, de 1958. Allí Lacan hace una formalización lógica de lo que en Freud es el Edipo, en términos de metáfora. Es esta la famosa Metáfora Paterna que funciona por la sustitución del término Deseo de la Madre, por el significante Nombre del Padre. Es así como el enigma sobre el deseo de la madre, es metabolizado por la Función Paterna, y da como resultado una significación, un sentido.

Esta sustitución del Deseo de la Madre por el Nombre del Padre, permite la producción de la Significación fálica, significación con la cual el sujeto se orienta en el mundo, ya que le servirá como brújula frente al Deseo del Otro.

La Metáfora paterna y la Significación fálica son los dos pilares que durante algún tiempo se interrogarán para distinguir entre Neurosis y Psicosis.

El sujeto de la Neurosis se asienta sobre la estructura edípica y se sostiene sobre la inscripción del Nombre del Padre, se convierte en un creyente en el Padre y esta creencia será su religión.

Para referenciar lo que sucede en la Psicosis se tomará el término freudiano Verwerfung, que se traduce Forclusión, y que no se refiere a que algo haya sido reprimido, borrado, ni tampoco desplazado, como sucede en la Neurosis. Sino que apunta a señalar que algo no ha quedado inscripto de ninguna manera en el lugar del Otro. En la Psicosis, se trataría entonces, de la forclusión del Nombre del Padre, de la no-inscripción del significante Nombre del Padre, en el inconsciente.

Por otra parte desde esta perspectiva, el desencadenamiento en la Psicosis, ejemplificado a través del caso Schreber trabajado por Freud; se explica como un momento en la vida del sujeto, en el que se debe disponer del significante Nombre del Padre para ordenar la relación con el Otro, pero a falta de ese significante, dice Lacan, responde un agujero.

En palabras de Bassols, en su ponencia de Febrero de 2018, de cara al 11avo congreso de la AMP en Barcelona, se abre un agujero en lo simbólico que deberá ser restituido en lo imaginario… y el delirio… viene entonces como un intento de estabilizar la estructura, intento que los analistas deberemos saber acompañar.

Toda esta formalización produjo una clínica sólida, pero finalmente resultó insuficiente para dar cuenta de la presencia, cada vez más común, de una serie de fenómenos que no podían explicarse partiendo de ella.

Estos fenómenos discretos, como los llama Miquel Bassols, se presentan en la experiencia como:

. Una prevalencia de identificaciones en el plano imaginario.

. Una relación imaginaria con el cuerpo, que sigue a los desajustes tanto de la imagen del cuerpo como de su experiencia.

. Inflexiones sutiles del discurso, que quedan fuera de sentido.

. Fenómenos velados de alusión.

. Pequeñas suplencias.

y los llama discretos, porque no tienen nada de extraordinarios. Son tan comunes que cualquiera podría haberlos experimentado, por lo que apunta que solo en y bajo transferencia podrían revelarse como pertenecientes a la clínica de la psicosis.

El término Psicosis ordinarias de Jacques Alain Miller, que responde a la aparición de estos fenómenos discretos, implicará entonces a una nueva clínica que más allá del Edipo freudiano, pluraliza los Nombres del Padre, afirmando que no se trata de que el Nombre del Padre ordene la estructura, sino de diversos significantes que pueden venir a cumplir esta función. Que no es, ó Neurosis ó Psicosis. Que no hay una frontera que delimite a estos dos territorios excluidos el uno del otro, donde de un lado operó la Función Paterna y del otro, no operó. Sino que se trata más bien, de una clínica continuista, donde más que frontera, encontramos un litoral que se ensancha y se convierte en un dominio. Donde el Nombre del Padre ya no es un nombre propio, sino que funciona más como un predicado lógico, donde ” X” tiene la propiedad del Nombre del Padre y diferentes soluciones pueden funcionar como él.

La pluralización de los Nombres del Padre implica que el propio Nombre del Padre, él mismo está en el lugar de una suplencia y que la metáfora delirante (el delirio), no es una suplencia del Nombre del Padre, sino que la Metáfora paterna, es ella misma una suplencia entre otras.

Esto nos lleva claramente a una clínica de la singularidad, del caso por caso, donde lo importante es lo que tiene de incomparable cada uno. No se trata más de clasificaciones que agrupan los casos que tienen algo en común, sino de lo que no es común en cada uno de ellos.

Pasamos de considerar a la Psicosis como un desarreglo fundamental, una no-inscripción en lo simbólico de los significantes estructurales; a la noción de la forclusión generalizada, de lo no-inscripto para todo hombre, que una metáfora, siempre única y en algún sentido delirante, intentará suplir para construir un tipo de realidad que oriente más o menos, mejor o peor, a cada sujeto en su singularidad.

La noción de Psicosis ordinarias, recoge también la posición del analista en la transferencia, que estará sostenida siempre por su distancia del delirio del paciente, pero también por su distancia de la realidad, no menos delirante, a la que se ha alienado el propio analista. Y lo alerta, como dice Lacan en su post-scriptum en el texto De una cuestión preliminar… de “creerse en posesión de una idea adecuada de la realidad, ante la cual, su paciente se mostraría desigual”.(pág. 261, Escritos 2, en castellano)

Finalmente este término, nos pone frente a las consideraciones de Lacan sobre la subjetividad delirante del mundo contemporáneo, donde la forclusión generalizada, ya no del sujeto particular, sino de la civilización como sujeto, ha operado inscribiéndose en los ideales de la época y se ha manifestado:

. En la política, que ante la caída estrepitosa de la autoridad, recurre a la legalidad como única garantía.

. En la ciencia determinista, que forcluye al sujeto y su capacidad inherente de elegir.

. Y en la religión, con su empuje delirante a la creencia en el significante del Uno solo.

Nos encontramos en este marco, con la normalidad de las Psicosis ordinarias, que compatibles con este orden social y apoyadas en estos ideales estabilizantes de la forclusión, aparecen como no desencadenadas, ni desencadenables.

El recorrido que Miquel Bassols hace en su ponencia del 16 de febrero de este año 2018, hacia el 11avo congreso de la AMP “Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, es extenso y minucioso en su transitar por esta dimensión y no solo nos proporciona una mirada panorámica del desplazamiento que la experiencia analítica, opera sobre la formalización de sus conceptos, siempre abiertos. También resulta sumamente esclarecedor al explicarnos esta nueva forma de normalidad del sujeto contemporáneo.

Los invito a escucharla en el blog de la AMP…

Referencias Bibliográficas

    Bassols, Miquel “Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia”, 16 de febrero del 2018. Apertura del XI Congreso de la AMP.

http://www.radiolacan.com/es/topic/1163/3

    Lacan, J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957–1958), en Escritos 2, Siglo XXI editores, Bs. As., 1989.
    Miller, J.-A. “Efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, en Freudiana nº 58, 2010.

Arte: Hollie Chastain

Artículo de Luis Darío Salamone “Pity Alvarez, intoxicado y desorientado”

El pasado sábado 14 de Julio en el marco de la sección de toxicomanías y alcoholismo de la NEL Maracaibo, nuestro amigo Luis Darío Salamone disertó sobre el tema haciendo un pasaje desde el desamparo en el sujeto adicto hasta la manera cómo el psicoanálisis responde en estos casos.

Con una transmisión impecable y la singularidad que lo caracteriza, Salamone hizo referencias a figuras del rock que ilustraban su exposición a modo de viñetas clínicas.

Los miembros y asociados de la NEL Maracaibo agradecemos profundamente a Luis Darío su disposición a trabajar con nosotros y seguimos muy de cerca sus publicaciones. A continuación les adjuntamos un artículo de su blog al que hizo alusión durante su videoconferencia.

Para leer el artículo completo toca el siguiente enlace:

https://ldsalamone.blogspot.com/2018/07/pity-alvarez-intoxicado-y-desorientado_15.html?m=1

Acompañamiento musical sobre la reina de la noche

Trabajo producto del Cartel Música y Psicoanálisis, con Gladys Martínez (Más Uno), publicado en el Boletín LaLeo #15, perteneciente a las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana, ¿Qué madres hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica, a efectuarse del 19 al 21 de octubre del presente año en la Ciudad de México.

Para leer el boletín LaLeo#15 toca el siguiente enlace:

http://www.x.jornadasnel.com/Boletines/015.html

Por Marianna Tulli

Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen

(La venganza del infierno hierve en mi corazón)

En la ópera de Mozart “La flauta mágica” existe un aria rica en fuerza e impacto, llamada “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” (La venganza del infierno hierve en mi corazón), interpretada por “La reina de la noche”. Aria donde la ira femenina se expresa mediante palabras contundentes y sonidos que van más allá del sentido; su sentir la desborda produciendo, mediante el bel canto, la manifestación de algo que parece de otro mundo, en una impactante modulación de la voz.

La reina de la noche representa la oscuridad, las pasiones, mientras que por otro lado, antagónicamente está “El rey sol”, Sarastro, quien encarna la luz, la sabiduría y los ideales. El tercero mediador.

La reina, además de ser una mujer, es una madre, una que denota el estrago sobre una hija, Pamina, impactando caprichosamente sobre su destino. Por otro lado el Rey Sol, un personaje que hace alusión a la Metáfora Paterna y a la autorización de un deseo como sujeto (que se una al hombre que ama), logra apartar a Pamina de su madre ya que tiene la certeza de que a su lado no podrá ser feliz: “Perderías tu felicidad, si te dejase en sus manos. Un hombre debe guiar vuestros pasos pues sin él suelen las mujeres sobrepasar la esfera que les corresponde”. Esto habla de un aspecto más allá del género; habla de una lucha de fuerzas dentro de un sujeto, del goce femenino y el goce fálico que compete a todo ser.

Luego la Reina de la noche le pide a un joven “apuesto y valiente”, Tamino, que rescate a su hija y castigue al secuestrador, sin embargo, este joven al acercarse al Rey Sol descubre la oscuridad en la reina y decide colocarse de parte de Sarastro, e incluso unirse a él en cuanto al camino de la luz y la sabiduría. Aspecto que la encoleriza aún más y toma como una traición, una afrenta a su poder, a su ser, como reina, como madre y como mujer. Sus designios son pasados por alto. Su hija le es arrebatada y es dejada de lado por parte de Tamino y Sarastro.

¿Habría una lucha en el corazón de la reina?, ¿entre su ser de madre y de mujer? “Un joven como tú es el que mejor puede consolar este corazón de madre tan profundamente afligido”, le ofrece a su hija si resulta victorioso en su misión, colocándola como objeto; solo por arrebatársela a Sarastro será capaz de entregarla a quien ella decida. “Tú irás a liberarla, tú serás el salvador de mi hija. Y si te veo volver victorioso, tuya será para siempre”

La Reina de la noche y la “voracidad femenina”

Esta mujer es una representación de la “voracidad femenina”. Lacan en el Seminario 5 enuncia:“La madre es una mujer a la que suponemos ya en la plenitud de sus capacidades de voracidad femenina…” (p. 212), apuntando a lo ilimitado del Otro goce con el que toda mujer es convocada a arreglárselas.

Ella, como una Medea, sin límite, desencadena su venganza y se devela la verdad denunciada por el rey sol: Pamina como objeto para realizar su venganza, objeto de su goce ya que no le importa su felicidad, los anhelos de su corazón. Es una madre caprichosa que para satisfacer la sed de lo que hierve en su corazón lanza a su hija a la más profunda devastación, anulándola como sujeto y repudiándola, llegando este repudio a su máximo esplendor en la ejecución de esta aria. La reina de la noche ¿refleja el estrago que puede representar la locura femenina?

¡La venganza del infierno hierve en mi corazón!
¡La muerte y la desesperación arden alrededor de mí!
Si Sarastro no siente a través de ti
el dolor de la muerte,
entonces ya no serás mi hija jamás.
Repudiada seas para siempre,
abandonada seas para siempre.
¡Que se destruyan para siempre
todos tus vínculos con la naturaleza
si Sarastro no palidecerá por tu mano!
¡Oíd, dioses de la venganza!

¡Oíd el juramento de una madre!

https://www.youtube.com/watch?v=rxGy83aipbY

Reseña de la 3era reunión TyA Maracaibo

Junio 7 de 2018

El grupo de TyA Maracaibo se enviste de la pregunta acerca de las toxicomanías y su tratamiento desde un eje epistémico y un eje clínico no vehiculizado por el discurso universitario, para así dar orientación a una respuesta que, desde la enseñanza de Lacan, diga algo de esa emergencia que constituyen la toxicomanía en el mundo de hoy, a lo que, por su parte, se ha vinculado a un consumo generalizado y a la ruptura del matrimonio con el falo, lo que comprende la inclusión al sujeto del inconsciente en contraposición del sujeto obturado por el discurso científico y el ascenso del objeto (a) al cenit de la civilización.

Durante la última reunión del TyA Maracaibo pudimos dilucidar la enseñanza de Lacan a través de la conferencia dictada por Luis Dario Salamone en la sede de la NEL Cali plasmada en su texto “Cuando la droga falla”, específicamente en el capitulo titulado: Las drogas y sus promesas en el mundo de hoy.

Un capítulo que invita a adentrarse en la función que el tóxico cumple sobre la dinámica libidinal de los sujetos. En este apartado refiriéndose con énfasis al sujeto neurótico y colocando en relieve su áspera relación con el deseo, así como también lo que significa hablar de felicidad desde la orientación lacaniana, la que sugiere, según refiere Salamone, un neologismo más apropiado como lo sería falicidad. A partir de esto, explica la mutación de la promesa de felicidad del capitalismo y la neurosis en un principio de realidad, en donde la felicidad ya no implicaría más que la obtención de las coordenadas de goce que indiquen la recaptación del objeto en el tiempo nostálgico del pasado en el futuro prometedor e imaginario, ambos de las neurosis.

A modo de ampliar dicha lógica, trasmite a través de una metáfora futbolística -muy apropiada dado el mundial de futbol- que todo sujeto de la neurosis en busca de la falicidad comienza el partido de la vida 2, 3, 4 o 5 goles por debajo en el marcador, lo que sustituiría la satisfacción de ganar el partido por el de simplemente empatarlo, reduciendo sus pretensiones de felicidad y oscilando a una economía libidinal insoportable.

Salamone también nos hace comprender la relación de esta dinámica estructural a la función de ruptura que las drogas producen sobre esta, en conjunto con una promesa de goce en el presente no enlazada al deseo y desregulada por la pulsión de muerte en la instancia superyoica del: ¡Goza! en ruptura con el Otro, la cual Salamone esclarece al citar la máxima: Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre cuando desconoce al otro.

Frente a esto, se hace entender a todos los participantes del TyA Maracaibo que la apuesta del psicoanálisis Lacaniano no estará basada en la posición de superyó auxiliar como lo intentan los tratamientos de control, ni en la obturación de la estructura significante ya silenciada por el efecto tóxico, en todo caso, estará orientada por los principios de la práctica analítica que dan lugar a lo singular de cada sujeto que, con intencionalidad o no, se esfuerza por anestesiar a toda costa aún cuando el precio se paga con la vida.

La madre-muro

Trabajo producto del Cartel Música y Psicoanálisis, con Gladys Martínez (Más Uno), publicado en el Boletín LaLeo #11, boletín perteneciente a las X Jornadas de la Nueva Escuela Lacaniana, ¿Qué madres hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica, a efectuarse del 19 al 21 de octubre del presente año en la Ciudad de México.

Para leer el boletín completo toca el siguiente enlace:

http://x.jornadasnel.com/Boletines/011.html

Por Juan Rodríguez

Mother es la sexta canción del famoso disco conceptual de Pink Floyd llamado The Wall, lanzado el 30 de noviembre de 1979. En 1982, la historia conceptual del disco, que sigue a un protagonista conocido como Pink y en torno de quien gira el contenido lírico del álbum, fue adaptada a un genial esfuerzo cinematográfico que hace acompañamiento al disco e ilustra muy bien ese muro que Pink va construyendo poco a poco e historiza sutilmente cada uno de los bloques que lo componen.

En el tema Mother vemos al compositor Roger Waters lidiando con los efectos duraderos de la posición asfixiante que representa esa madre. El resultado es una composición en sol mayor que hace un giro a una cadencia del IV al I grado en do mayor para los coros, cambio que refleja además el lugar de donde vienen las palabras pronunciadas en las estrofas, compuestas por preguntas de Pink a su madre, y aquellas de los coros, compuestos por las palabras de esa madre.

Al igual que a nivel sonoro, a nivel lírico la canción es tan sutil como inquietante. En el primer verso, cantado desde un lugar que sugiere la inocencia de la primera infancia, Pink comienza con preguntas en torno a un “they” indefinido, una demanda de sentido del Otro. En lugar de una respuesta de sentido a esas inquietudes, lo que esa madre ofrece es tomarlo como objeto, introducir en él todos sus miedos, nunca dejarlo volar, solo tal vez cantar. Finalmente responde a una de esas preguntas del primer verso: “por supuesto que mamá va a ayudar a construir el muro”.

En el segundo verso conseguimos una nueva serie de preguntas, ya no pronunciadas desde el lugar de un niño inocente, sino desde aquel adolescente que comienza a encontrarse con la sexualidad. Las preguntas giran entorno ahora a un “she”, a esa pareja que busca. En el coro, de nuevo, no hay una respuesta de sentido a las preguntas, sino que se pone de manifiesto una posición de la madre que la introduce como un todo y único regulador de cada una de las relaciones del sujeto. La madre es efectivamente el muro.

La canción, en el film representada como un recuerdo del Pink adulto, termina con una última pregunta, la única formulada en pasado, como aquello que ya está hecho, frente a lo cual nada puede hacerse ahora, y que refiere al muro que lo aliena de la vida: “Madre, ¿necesitaba ser tan alto?”.

https://www.youtube.com/watch?v=VqkXbD6L61Q

Mother

Mother, do you think they’ll drop the bomb?
Mother, do you think they’ll like this song?
Mother, do you think they’ll try to break my balls?
Mother, should I build the wall?
Mother, should I run for president?
Mother, should I trust the government?
Mother, will they put me in the firing line?
Mother, am I really dying?
Hush now baby, baby, don’t you cry.
Mother’s gonna make all your nightmares come true.
Mother’s gonna put all her fears into you.
Mother’s gonna keep you right here under her wing.
She won’t let you fly, but she might let you sing.
Mama will keep baby cozy and warm.
Ooooh baby ooooh baby oooooh baby,
Of course mama’ll help to build the wall.


Mother, do you think she’s good enough — to me?
Mother, do you think she’s dangerous — to me?
Mother, will she tear your little boy apart?
Mother, will she break my heart?
Hush now baby, baby don’t you cry.
Mama’s gonna check out all your girlfriends for you.
Mama won’t let anyone dirty get through.
Mama’s gonna wait up until you get in.
Mama will always find out where you’ve been.
Mama’s gonna keep baby healthy and clean.
Ooooh baby oooh baby oooh baby,
you’ll always be baby to me.

Mother, did it need to be so high?