¿Qué es un padre?

Por Iván Delgado

     Breve investigación de arduo trabajo para construir una respuesta que transmita algo de lo que implica o no ser un padre, desde la enseñanza de Lacan, en relación con su constitución frente a un viviente en el mundo.

     ¿Qué podrá ser un padre en la época del Otro que no existe? que pone en marcha una dinámica económica feroz sin precedentes. Una época de hedonismo contemporáneo en donde la demanda del niño y la acción de un padre se sitúa en una época donde “los ídolos están caídos y hay un régimen de descreencia” , una época en donde el desborde y la desorientación producto es del día a día. A tal punto, una civilización que podría catalogarse como “la civilización de la medicación” a efecto de medicar hasta la “existencia” y maximizar la relación de los sujetos con su propio “no quiero saber de eso” .

     E. Laurent, en su texto “Un nuevo amor por el padre” hace un recorrido notorio a través de esta pregunta que subraya la reducción que produce la ciencia y el mismo Lacan -cada cual desde su relación epistémica- a lo que implica ser un padre.

     La ciencia lo realiza en tanto pluralización de la función biológica que hoy es objeto de consumo en los bancos de esperma y la matriz del éxito en tanto “medicina de la re-producción”. Hoy, que una mujer tiene la oportunidad de ser madre prescindiendo de la figura histórica del padre, siendo éste reducido a una categorización a partir de diversas características anatómicas e históricas resumibles en un propio catálogo, en contraste con un sin fin de características anatómicas e históricas que constituyen otros donantes; de la que una mujer, al mejor estilo de amazon.com, puede decidir en qué versión quiere a su hijo y, a través de éste, en presentación de artículo, convertirse en madre (al menos biológicamente). De esta manera, banalizando también el deseo por el viviente a una elección de lo “avaible” “in stock” (Disponible) que por consiguiente dice de su demanda, pero que de ser-madre no dice nada, en ocasiones, de la nada es lo que dice.

     A modo ilustrativo: ¿Es un padre aquél que posee un órgano que posibilita la transmisión de una línea genética? En un orden distinto, ¿Es aquél que por voluntad transmite la prohibición a un viviente? ¿Es esto lo que produce y constituye un padre?

      Lacan en “introducción a los nombres del padre” aplica una deconstrucción del padre freudiano para virar a éste a lo que es un padre lacaniano. En este sentido, un virar de lo universal y eterno del padre tótem -en tanto todo tótem es un Dios- a un decir eficaz del padre que nombre una función y, en consecuencia, una función para el mundo .

     Esta prosecución del padre del mito de “tótem y tabú” de Freud se ve deconstruido en su versión de padre imaginario que nombra la descendencia por la identificación a un nombre, descendencia sin fin, animal… y padre simbólico, el padre del que Lacan sintetiza en su función de nombrar lo particular y no decir nada del “todo . Explica Laurent que la gran ventaja de una función es la de no definir un todo, la cual imposibilita la definición sino por las realizaciones de las variables que constituyen su desarrollo.

     Continua Laurent: El padre en tanto agente de la castración no puede ser más que el modelo de la función, es decir, que el acceso que elige Lacan para la cuestión del padre es el de “uno por uno” de los que se convirtieron en padre. Para definir un padre, Lacan habla entonces de padre-versión, de versiones del padre, una por una .

     El sacrificio o el “akedah” que Lacan suscribe, implicaría el pasar del padre-totem en su estatuto imaginario, al padre de la castración. Un-padre que: “no se sostiene sino por la eficacia de su decir, se sostiene en la particularidad de una relación”

     ¿Y Sobre qué actúa el decir eficaz de un padre? Actúa sobre el deseo de la madre, por una parte como agente de la castración y, por otro lado, como modelo del ideal y la falla. Graciela BrodsKy menciona que el deseo de una madre es escrito por Lacan como una X por ser esto un enigma que llama a su significación por su estrago al sujeto . ¿Qué es lo que mi madre quiere de mí? Será en este punto que tendrá que surgir la formalización lógica lacaniana escrita:

     La sustitución que el decir eficaz del padre introduce en la metaforización del deseo materno a través de la inscripción de un significante en el campo del Otro.

     No obstante, hay otro modo de definir lo que es un padre a partir del objeto “a”. Desde esta noción clínica, entraríamos en el terreno de un pèrversement orientado. Esto quiere decir que el padre hace de una mujer el objeto “a” que causa su deseo, a pesar de que lo que una mujer a-coge y se ocupa es de otros objetos “a” que son los hijos

      En consecuencia, desde esta noción clínica, ser padre es haber tenido la perversión particular de apegarse a los objetos “a” de una mujer . Lacan desarrolla lo que es un padre a partir de un fetichismo particular en donde no se trata de un objeto que no ex-siste, sino de un objeto que la madre ha producido. En este orden, si el niño es un objeto “a” para la madre, se hablaría de un entrecruzamiento de la padre-versión y la perversión materna, la cual, y a partir de esta, el padre produce una separación adecuada entre madre e hijo indiferente de la presencia o no de intencionalidad al ejercer esta operación, o de la voluntad que intente implicar, ya que, como indica Lacan, es un acto de un orden distinto al de la voluntad .

     A esto Laurent agrega que la mayor virtud de un padre no es identificarse a la función: “… debe cuidarse y atenerse a la contingencia de su encuentro con la mujer que se convirtió en madre a causa del entrecruzamiento de los objetos-causa de cada uno. Si un padre se identifica a la función, puede creer que es Dios”. De cualquier manera, tiene la función de mantener una separación de la existencia y el “para todos”

     Ser un padre no es una norma sino un acto que tiene consecuencia faustas y nefastas. Es una función que se refiere a lo real, y aunque nada tiene que ver con la verdad en lo real, no deja de ser lo real del padre un elemento fundamental en el psicoanálisis .

    A partir de la última enseñanza de Lacan, el nombre-del-padre, además, tiene un estatuto pluralizado y es éste un nombre que no solo es tomado desde su función de muerte al goce como se proponía en la etapa de la supremacía simbólica en la enseñanza de Lacan . Es un nombre que, desde la perspectiva borromea, es un síntoma en el que Lacan ubicó un goce opaco producto de un encuentro inaugural con un punto de real de trou-matisme, con el agujero, y que conduce a lo límites del desciframiento inconsciente dando como producto un parlètre, que, en consecuencia: todo el mundo es loco y todo sentido es delirante.

     No obstante, aunque el sentido desprendido del padre viene a ser formulado como un semblante más del que un sujeto puede intentar abarrotar de sentido aquello que se rehúsa todas las veces a ser asimilado por vía de éste. Es al final, un modo de arreglo que sitúa al sujeto en la introducción y consecuente distracción en el lazo social a efecto para con la opacidad del acontecimiento de cuerpo que ocupa la vida entera.

     En conclusión, Un-padre poco tiene que ver con la función biológica, con el órgano reproductor o con una línea genética. Y poco tendrá que ver también con el apellido o la hystorización desde la última enseñanza de Lacan. Sin embargo, en una época situada en el contexto mencionado en donde el hedonismo y una hueca posición subjetiva del No-todo hipermoderno hace del ¡Goza! Un mandato , es el padre una función paradojal que tendrá que ser interrogada padre por padre, desde su deseo y desde su propio nombre-del-padre en tanto goce.

     Un-padre es una función con muchas paradojas en el que podría afirmar en conjunto con Laurent: Ni contigo, ni sin ti.

Referencias Bibliográficas:

1. Miller, J. A. El Otro que no existe y sus comités de ética. 2005.

2. Laurent, E. Entrevista realizada a Eric Laurent, por Diego Rojas. Revista Veintitrés, Buenos aires, Diciembre 2007.

3. Laurent, E. Entrevista realizada a Eric Laurent, por Fabiola Ramon. Folha de San Pablo en París en octubre 2008.

4. Miller, J. A. Sutilezas analíticas. 2011.

5. Miller, J. A. Efecto retorno de las psicosis ordinarias. 2008

6. Laurent, E. Un Nuevo amor al padre. La Cause Freudienne N. 64. Pag. 77-88. 2006.

7. Lacan, J. Introducción a los nombres-del-padre.

8. Idem 6

9. Idem 6

10. Brodsky, G. Locura nuestra de cada día. 2do Seminario internacional del CEIP. 2012.

11. Lacan, J. Seminario 22. 1974.

12. Idem 6.

13. Idem 6.

14. Idem 6.

15. Tarrab, M. En las huellas del síntoma. 2005.

16. Idem 15

17. Miller, J. Todo el mundo es loco. 2013.

18. Sinatra, E. Los nuevos adictos. 2013.

Ilustración: Andrea Stegmaier

 

Anuncios

Sola madre

sola-madre.jpg

Por Ishtar Rincón 

Trabajo producto del cartel “Madres solas con hijos sin padres”

Comienzo planteando varias preguntas: para una mujer ¿que significado tiene la maternidad?, ¿qué significa para una mujer ser madre?, ¿qué obtiene una mujer por medio de la maternidad más allá del hijo?, más si esa mujer está sola, sin una pareja, si es solamente madre.

Podríamos pensar que para ser madre es necesario antes que todo ser mujer biológicamente. Sin embargo vemos como en la actualidad hay numerosos casos que nos dicen que no necesariamente es así, las familias monoparentales son un ejemplo. En una entrevista en la revista Vanity Fair en 2015 el cantante Ricky Martín dice “Soy papá y soy mamá y a mis hijos les contaré la verdad”, cuando le preguntan qué nombre le daría a su familia, él responde “familia moderna, completa”. Este cantante decidió tener sus hijos con un vientre de alquiler, cuando le preguntan sobre ello dice “yo no alquilé un vientre. Esa expresión la están utilizando los fundamentalistas. Me prestaron un vientre. No pagué por él”. Para ser madre parece necesario que haya algo más allá de lo biológico.

Lacan aclara este tema en el seminario XX cuando crea las fórmulas de la sexuación. Basta con encarnar del lado femenino de la sexuación para estar del lado que se acerca más a ser mujer, pero que sin embargo no la define totalmente. Es en este mismo seminario que Lacan enuncia que “la mujer no existe”, entonces, si la mujer no existe, en que se soporta y se hace posible para una mujer ser madre? si no hay un representante simbólico para la mujer, como a partir de esta puede existir la madre?.

Me parecen convenientes las palabras de Marie- Helene Brousse en el texto “Los cuatro discursos y el Otro de la modernidad” que fue establecido en el I Encuentro Colombiano del Campo Freudiano en el año 1999, donde dice algo muy importante que conviene al tema, “en el psicoanálisis no se puede escribir la relación sexual como tal para un sujeto, es decir para un ser del lenguaje, en el psicoanálisis la única forma de escribirla es como padre y madre”. Explica que hay una diferencia entre ser mujer y ser madre, la mujer algunas veces puede intentar conseguir algo de lo femenino a través de la maternidad, porque así puede llegar a decir algo de su sexo. Sin embargo, Brousse dice que tener un hijo no las hace más mujer que antes, “quizás en cambio, un poquito menos”.

Por otra parte, Lacan en el texto Televisión dice que en el inconsciente no hay mujer sino madre y utiliza la expresión en Latín “Quod castracionem”, lo cual quiere decir que la madre es una mujer con castración. La madre es una mujer dividida, que está del lado del no todo, de la falta. La mujer llega a ser un síntoma para el hombre, en cambio para ella se introduce el término “estrago”, que representa la devastación de la relación con un hombre, que también se jugará en la relación con el hijo. Se aprecia que en la relación entre hombre y mujer hay algo no funciona del todo bien, esto es “no hay relación sexual”.

En el último Lacan se puede ver como lo que ordena el goce del sujeto no es el padre, sino el síntoma y el discurso. El padre se convierte en un síntoma para los seres hablantes. Por otra parte, en la fórmula de la metáfora paterna, en la cual Lacan llama al padre como una función, el significante del deseo materno DM puede ser sustituido por el significante nombre del padre NP y por el falo (ϕ). La madre también es una función, por lo cual también queda reducida a lo simbólico, entonces va más allá de la figura imaginaria de la madre. La madre cumple la función de un deseo. Para ser madre lo que hace falta es que haya deseo. En el texto dos notas sobre el niño, Lacan explica que la función de la madre se refiere a cuidados guiados por un interés particularizado, así sea por la vía de sus propias carencias. El niño aliena en él todo acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso la exigencia de ser protegido.

Cuando el síntoma que llega a dominar compete al de la subjetividad de la madre, el niño queda involucrado correlativamente a un fantasma. Cuando no hay separación sin mediación entre el ideal del yo y la parte del deseo de la madre, el niño queda expuesto a las capturas fantasmáticas, se convierte en el objeto de la madre y su única función es revelar la verdad de este objeto. El niño realiza lo que Jacques Lacan designa como el objeto a en el fantasma. Satura, sustituyendo ese objeto, el modo de falta en el que se especifica el deseo.

Ahora bien, hay diferentes posibilidades para que una mujer sea sola madre, puede ser que ella haya decidido prescindir del Otro, del partenaire, por separación o diferentes motivos, lo que se conoce en nuestra sociedad como madres solteras. Las mujeres han tomado más responsabilidades dentro de la sociedad, se podría decir que ahora son más autosuficientes e independientes o como dice Lipovetsky que “hay un avance actual de las mujeres para el campo de los hombres”. Actualmente, la mujer no sólo desempeña trabajos o actividades que antes eran sólo reservadas a los hombres, sino que también ese avance hacia el campo de los hombres se refleja a un nivel simbólico, a un nivel fálico, del lado masculino de la sexuación.

Dentro de todas esas actividades, el ser madre es una tarea más. Algunas hasta manifiestan su deseo de permanecer sola. El hecho de que su posición subjetiva gire alrededor de cumplir solamente con la función materna, de no tener pareja o partener, no la hace necesariamente estar en falta de la figura paterna para su hijo. Se escucha comúnmente decir a algunas mujeres “fui padre y madre para mi hijo” así como lo dice Ricky Martin en la entrevista. En algunos casos, tienen un deseo materno, son madres a un nivel biológico e imaginario, pero también cumplen la función del falo a un nivel simbólico. En el caso de que sea una madre neurótica, el niño se convierte en el partener o falo para la madre. En las psicosis, las madres dejan al niño atrapado o alienado a ellas, sin referencia simbólica, a veces se escucha decir “es que mi hijo y yo somos uno”. Sin embargo, hay casos donde a pesar de que sean solamente madre e hijo, este último puede desear algo más y tener una referencia externa.

También está la mujer cuyo único deseo es ser madre, apartando todo su deseo de mujer para un hombre, son mujeres que viven para sus hijos y dedicadas por entero a ser madres. Sabemos lo difícil que es para una mujer lidiar con la incapacidad de encarnar “la mujer”, con lo que implica la falta en ser y el no contar con un representante universal que le dé un sustento a su sexo. En la sociedad es común escuchar que “para realizarse como mujer hay que ser madres”. Se reconoce la maternidad como una vía, que si no es la única, sería la más importante para llegar a una “realización”, a una misión o la cumbre de lo que es ser mujer. Se busca aprehender algo de lo femenino, algo que decir sobre el no todo que divide y angustia.

Entonces, retomando una de las preguntas que me formulé al inicio: si no hay un representante simbólico para la mujer, como a partir de esta puede existir la madre?. La respuesta se orienta porque es justamente esa falta en ser, esa inconsistencia de ser mujer lo que impulsa el ser madre como una vía de intentar responder a la pregunta qué es ser una mujer? Es justamente el vacío que gira alrededor del significante mujer lo que hace de soporte a la madre. Pero también por esta vía lo que se encuentra es con el saber ser apenas una madre.

Bibliografía

  1. Entrevista a Ricky Martín. Revista Vanity Fair. Madrid. 2015. En: http://www.revistavanityfair.es/celebrities/articulos/entrevista-ricky-martin-hijos-novio-yo-soy-papa-y-mama-a-mis-hijos-les-contare-la-verdad/20329
  2. BROUSSE, M-H. Los cuatro discursos y el Otro de la modernidad. I Encuentro Colombiano del Campo Freudiano. Año 1999.
  3. LACAN, J. (1974) El Seminario, Libro 20, Aún, Buenos Aires: Paidós, 1985.
  4. LACAN, J. (1973) Televisión. In: Otros Escritos, Rio de Janeiro: Zahar, 2003.
  5. LIPOVETSKY, G. La era del vacío. Paris: Relógio D’agua, 1983

El lugar de la belleza

Por Ishtar Rincón

El lugar de la belleza en diferentes momentos de la historia há sido distinto. Con las artes podemos ver la evolución del concepto belleza. En determinado momento, el artista quedó cautivado con la belleza humana y las producciones se destinaron a capturar nuestra forma lo mas fiel posible, como en el David de Miguel Ángel. De hecho las bellas artes, están fundamentadas en el concepto de belleza.

La palabra belleza viene de la cualidad de bello y se define en relación a su opuesto, lo feo. Una de las definiciones dice que “son un conjunto de cualidades cuya contemplación produce deleite”. Es una cualidad que se contempla, se aprecia, generando placer, una satisfacción. Para algunos filosofos lo bello es aquello “que agrada a la vista”. Entonces el concepto remite principalmente a lo visible, a lo que está em el plano de la forma. También hubo una relación com las matemáticas em tanto la simetría era sinónimo de belleza y de perfección. Sin embargo, Platón muchisimos años atras relacionó la belleza com una idea, que em el mundo es visible por todos, pero que es solo una manifestación de la belleza verdadera, que reside en el alma.

Podriamos deducir facilmente que lo bello esta automáticamente relacionado com el registro de lo escópico, de la imagen y en parte es así, aunque tambien puede tenerse la experiencia de belleza em outro sensorium, sea una melodia, una sensación tactil. Sin embargo, la percepción de lo bello va mas allá de la experiencia sensorial, en ese sentido Platon tenia algo de razón, pues es una idea que se arraiga em nuestro incosciente que poco tiene que ver com lo visible. Como un cuerpo sin órganos, cuando una pintura está en cuestión su propósito principal no es la imagem o lo visible, sino más bien, tornar algo visible em el sujeto y es esto lo que se traduce en figura.

En las artes, la expresión de lo bello se sirve del mecanismo de la sublimación, que  transforma el deseo prohibido em una mercadería que le brinda al artista “la recompensa y sanción de su audacia”.La creación de lo bello es la vuelta de los efectos de lo que ocurre a nivel de la sublimación de la pulsión o del instinto. La obra viene a ser una transformacion de los caracteres grotescos incoscientes que obtienen una bella forma.

Es común que en la sociedad se ubique la belleza del lado del bien o de un ideal al que se debe llegar. Como por ejemplo las mujeres que se someten a costantes cirugias em busca de una belleza perfecta, lo cual puede implicar diversas posiciones subjetivas, pero que es lo que hace que principalmente las mujeres, aunque ultimamente en los hombres también hay una tendencia, busquen ese ideal externo?, Un ideal que a veces esta reforzado por un otro social, como en el caso de Venezuela. La mujer ya tiene una falta en ser ante la imposibilidad del significante mujer para nombrar lo femenino, la pregunta por ser una mujer es algo que se intenta responder algunas veces por la via de la belleza física, una solución para intentar llenar ese vacio referencial sobre la mujer.

En Venezuela vivimos la cultura del miss Venezuela desde que tengo recuerdos de mi niñez, las famílias se sientan frente al televisor a ver el concurso cada uno apostando a su favorita, desde las escuelas ya se escogen reinas de belleza, algo que a nosotros puede parecernos normal, pero que viviendo en el exterior pude darme cuenta que en outros países los concursos de belleza no se viven con tanto fervor como aquí, incluso em Brasil muchas veces la gente ni sabia quien era la representante de su país, ni sienten esa emoción como sentimos los venezolanos al apoyar nuestra candidata disputando el miss universo, para ellos seria el equivalente a un mundial de futbol. De hecho hubo una campaña publicitaria em la época del mundial de 2014 en la cual se hacia referencia a las copas mundiales conquistadas por cada país, el chiste terminaba cuando preguntaban cuantas copas de futbol habia ganado Venezuela y la persona respondía: 8 miss universo.

Los concursos, copas o torneos, me parece que son una disputa fálica, por ver quien tiene algo que el otro no tiene, también el predominio de un goce sobre otro. En el caso de Brasil es el futbol, em el caso de Venezuela la belleza, nos jactamos de decir que aqui están las mujeres mas bellas, que la belleza está de nuestro lado. Belleza es un significante importante. Algo que me llama la atención, son las respuestas de las misses en la ronda de preguntas, porque son respuestas positivas, armoniosas y de bienestar, hay una perfecta homeostasis que me llama la atención, pero supongo que por detras cada una debe estar deseando que eliminen a la otra, que se le atore el vestido, que se caiga, o que se yo. Esos instintos de la pulsión de muerte me parece que allí deben estar en potencia, porque sino nadie quisiera ganar, sino que desearia que la otra gane, además la agresividad es lo que más nos hace humanos, por lo tanto cuando todo parece perfecto, positivo, armonioso, ella no está ausente, sigue trabajando de manera oculta como una fuerza potencial.

Un ejemplo que me sirvió para ver esto de las pulsiones agresivas, es lo que en física se llama energia de potencial, que es una energia almacenada en virtud de su posición y/o configuración, contrapuesta a la energia cinética, que es la energia de movimiento, de la misma forma essa pulsión agresiva que no se manifiesta está almacenada como una agresividad potencial, que igual sigue determinando el funcionamiento del inconsciente.

Me acuerdo de la pelicula Miss Simpatia, en la cual Sandra Bullock em la ronda de preguntas siempre queria decir un monton de barbaridades, rechazaba el hecho de que todas siempre respondieran que deseaban la paz mundial y rompía con el patrón del concurso mostrando una parte un poco más real y agresiva, representaba lo que hasta las otras misses querían hacer, que en varias escenas entraban em conflicto com el ideal de belleza y sus verdaderos deseos.

Algo que también puedo extraer de esas escenas es la visión de que esa belleza solo puede alcanzarse mediante el sacrificio, el sacrificio del próprio deseo, algo a lo que haré referencia mas adelante con citas de Lacan. Para ser bella hay que dejar el deseo y lo que de allí se satisface, para someterse a rigurosos esquemas de dietas, ejercicios o tratamientos estéticos. Una frase muy conocida la escuché hace muchos años de un personal trainner “para ser bella, hay que ver estrellas”. Hay que sacrificarse por un bien mayor, porque el ideal todo lo vale, tanto que anula lo más singular del sujeto.

Freud y Lacan algo sospechan sobre lo bello y advierten no dejarse enmarañar por la perfección ni lo que complace nuestros sentidos, mantienen que el concepto de lo bello apunta a una singularidad.

Hay una relación de lo bello con el deseo. Lacan dice que esta relación es singular y ambigua, ya que no se puede explicitar el campo, categoría o registro de lo bello, sin embargo no puede eliminarse de su horizonte. Aunque en algunas situaciones el deseo y lo bello puedan converger, Lacan señala que lo que mas prevalece es que cuando lo bello se manifiesta produce un efecto de “intimidar, prohibir el deseo”. El deleite con lo bello, produce un encantamiento que obstruye el deseo. Ahora bien por qué ese vaciamiento?

Introduce la palabra “ultraje” en esa relación, dice que “lo bello permanece insensible ante el ultraje”. El ultraje es sinónimo de injuria, insulto, es decir que lo bello permanece inmutable y no se distoriona frente a los sentimientos negativos, como el desprecio, el rechazo, ante la ofensa y el daño. Cada vez que se presentan referencias a la belleza, en una sesión de análisis, en las asociaciones de un sujeto, en recuerdos, sea de manera esporádicas, cortantes con respecto al discurso, en esos momentos aparece una correlación de lo bello con un contenido que es siempre del registro de una pulsión destructiva. “Pueden estar seguros que es en el momento en que el sujeto va a hablarles de un sueño, donde va a aparecer manifiestamente, que se trata de un pensamiento que se llama agresivo, en el lugar de uno de estos términos fundamentales de su constelación subjetiva, va a surgir tal cita de la Biblia, tal referencia a un autor clásico, o tal evocación musical”.

Sin embargo se trata de tomar lo bello en su función singular respecto al deseo, una función que para Lacan es contraria a la del bien y que quizás esta acomodada bajo una estructura de engaño que devela un fantasma enigmático que se puede nombrar como “no-toquen-lo-bello” Se trata de un deseo engañoso.

Ahora veamos lo que dice Freud, resalta un aspecto que me parece importante y tomaré para finalizar el tema . Para Freud la belleza no era objeto de estudio de los psicoanalistas, siendo en cambio lo que el denomina como lo “siniestro” de la vida psíquica.

“EL psicoanalista no siente sino raramente el incentivo de emprender investigaciones estéticas, aunque no se pretenda ceñir la estética a la doctrina de lo bello, sino que se la considere como ciencia de las cualidades de nuestra sensibilidad. La actividad psicoanalítica se orienta hacia otros estratos de nuestra vida psíquica y tiene escaso contacto con los impulsos emocionales -inhibidos en su fin, amortiguados, dependientes de tantas constelaciones simultáneas- que forman por lo común el material de la estética. Sin embargo, puede darse la ocasión de que sea impelido a prestar su interés a determinado sector de la estética, tratándose entonces generalmente de uno que está como a trasmano, que es descuidado por la literatura estética propiamente dicha.

Lo Unheimlich, lo siniestro, forma uno de estos dominios. ”

En esa cita Freud define a la estética no solo como lo que concierne a lo bello sino que se refiere a una ciencia de las cualidades de nuestra sensibilidad, dice que los psicoanalisitas se orientan hacia otros aspectos de la vida psíquica que son descuidados y que estan escondidos, llama essa parte de la vida psíquica como lo siniestro o lo Unheimlich. Me parece interesante ver este tratamiento ya desde Freud.

En esa parte de umheimlich identifica “lo espantable, angustiante, espeluznante”, y agrega que desea profundizar en ese nucleo donde no solo converge la angustia sino algo que tambien dice es siniestro, avistando que hay una dificultad em su estudio. Pero puntualiza algo muy importante al respecto del termino “umheimlich” ligado a lo siniestro. En la lengua alemana “umheimlich” es antonimo de “heimlich y heimisch”, ambas palabras significan “intimo, secreto y familiar, hogareño, doméstico”, deduciendo que lo siniestro entonces seria lo opuesto y causaria espanto justamente porque no es conocido ni familiar.  Sin embargo Freud hace una busqueda exhaustiva em diferentes lenguas sobre el significado de estas dos palabras umheinlich-heimlich y descubre que Heimlich tiene varios significados, uno de los cuales coincide con su antónimo unheimlich y resalta la siguiente definición “Unheimlich sería todo lo que debía haber quedado oculto, secreto, pero que se ha manifestado. ” Entonces lo umheimlich, lo extraño, intimo, tambien es familiar, algo conocido por el sujeto.

Este es un antecedente de la ultima enseñanza de Lacan, donde lo éxtimo es algo externo e íntimo a la vez. Entonces cuando se manifiesta lo bello, el psicoanalista debe mirar lo que esta detrás, apuntando al deseo y lo que allí habla del goce. Retomando la cita de Lacan, lo bello intimida y prohibe el deseo, porque esta del lado de un ideal que hace barrera a lo extimo de nosotros mismos, que nos aleja de lo mas singular.

Arte: “La pesadilla”, Heinrich Fussli.

Apostar por el síntoma en la familia

Trabajo producido en las conversaciones rumbo al VIII ENAPOL: Asuntos de familia, sus enredos en la práctica.

Eje temático: Síntomas familiares, familias sintomáticas.

Por:

Coordinadora: Irene Sandner (miembro NEL-CDMX)

Ángela Fischer  (miembro de la NEL-Lima)

Noemí Cinader (miembro de la NEL-Caracas)

Angélica León (asociada de la NEL-Maracaibo)

Eduardo Barboza (asociado de la NEL-CDMX)

Cinthya Estrada (asociada de la NEL-CDMX)

Martha Carolina (miembro de la Nel- Medellín)

“Creemos que decimos lo que queremos, pero es lo que han querido los otros, más específicamente nuestra familia, que nos habla. Este nos debe entenderse como un complemento directo. Somos hablados y, debido a esto, hacemos de las casualidades que nos empujan algo tramado. Hay en efecto una trama-nosotros la llamamos nuestro destino” (Jacques Lacan, en “Joyce el síntoma” pág. 160)

En estos momentos el tema que nos convoca en la AMP se despliega en torno a la familia, sus modos de configurarse frente a los avances de la ciencia, las actuales conformaciones familiares y los efectos que el declive de la imagen paterna tiene sobre los hablanteseres. Hoy en día es frecuente hablar de la profunda crisis de la familia como institución. Hay nuevas formas de lazos familiares, aumento de divorcios, fecundaciones asistidas, incorporación a la mujer al trabajo, matrimonios de parejas del mismo sexo, etc. Todo ello evidencia a nivel fenoménico una crisis, pero para el psicoanálisis, la crisis como tal es tan antigua como la propia familia. Berenguer en su artículo refiere que el psicoanálisis plantea que familia y crisis van juntas, eso se debe a una imposibilidad de estructura. La familia, comenta el autor, funciona como un modo de suplencia frente a la no relación sexual. Si la familia está constituida en torno a este agujero central, no tiene entonces que extrañarnos que la crisis exista siempre.

La civilización llamada hipermoderna, ha sufrido cambios considerables en un lapso relativamente corto. Desde los tiempos de Freud hasta nuestros días nos podemos dar cuenta que tanto el discurso social como la familia conyugal han cambiado sustancialmente. M. H. Brousse nos dice que en la época del descubrimiento del inconsciente, la familia no solamente tiene estructura de mito, sino que también está fundada en dos crímenes: el asesinato del padre y el incesto. Estos eran una forma de organización libidinal, de límite y prohibición de goce, sustentada por la ley de lo simbólico. La tradición moral de los tiempos de Freud se ha ido disipando. Esa moral sustentada por el Nombre del Padre ha dejado de comandar el lazo social. Frente a estos cambios comenta M.H. Brousse que hay distintas posiciones, según los discursos amos a los cuales se refieren los sujetos. Comenta la autora que la evaporación de la función del Nombre del Padre se ha ido remplazando por “lo social”. El lugar y el poder del jefe de la familia son sustituidos por el orden social. Las figuras de autoridad vacilan y el significante amo se pluraliza. ¿Ante esta pluralidad, cómo se orienta la familia de hoy? Es inevitable explica Zlotnik no relacionar el no-todo de la globalización con la pluralización de los Nombres del Padre.

Acerca de la familia, el psicoanálisis ha dicho mucho. Lacan da un giro en lo que se entendía por familia hasta ese entonces, la plantea como una institución, es decir como una instancia simbólica y coloca el acento sobre los semblantes, sobre la relatividad de las estructuras matriarcales y patriarcales. Vemos entonces, un predominio de los factores culturales sobre los naturales. Al definir al padre y a la madre en términos de funciones el psicoanálisis ha trabajado para demostrar que la familia es el lugar de sustitución de lo biológico por lo simbólico. Para Lacan, tanto el padre como la madre son primero pensados como función, función que alimenta la novela familiar de un sujeto. Separa el modo de goce del sujeto y del Otro, de la función paterna. Encontramos el aporte de Sánchez donde aclara y sintetiza a la familia como función y como ficción. La familia como función, dice Sánchez, es lo que resta de la novela familiar  a partir de la cual se construye la familia para alguien, implica tratar de situar en la familia lo más pulsional. La segunda, implica pensar a la familia como un discurso, es decir la familia como ficción se construye desde aquello que la familia transmite y que en nuestra práctica escuchamos, ya nombrado por Freud. El discurso, es entendido como el lazo social fundado en el lenguaje y es debido a que la estructura del lenguaje no es sin falla que los seres hablantes hacen lazo. El lazo social no es una relación entre sujetos y objetos. Es el modo de respuesta a esa falla estructural que no se deja atrapar y que Lacan asimila a la categoría de lo real. Lacan en su artículo define a la familia nuclear como la unión de una variedad compleja de funciones, el anudamiento que no está dado desde el inicio por un marco discursivo ya establecido, quedará a cargo del sujeto, que usaría los dispositivos de los que dispone, los que corresponden a su propia elaboración sintomática.

En un desarrollo posterior, Lacan diría que la familia evoca un lazo donde se articula lo no dicho sobre el goce, Lacan enfatiza en los complejos familiares que la familia tradicional ha llegado a su fin, es el fin de la filiación y el comienzo de la alianza. Lo que va a producir cambios inexorables de la estructura familiar. La última enseñanza de Lacan parece acompañar e inclusive anticipar, las mutaciones de la civilización. Igualmente Sinatra señala que en la familia, independientemente de su manera de  configurarse, siempre se van a inscribir las perturbaciones del lazo social, y éstas van a hacer síntoma en la vida cotidiana. Brousse en su texto comenta que en la actualidad  el término “parentalidad”, reemplaza al de familia, la función de la parentalidad viene a reemplazar al padre y a la madre al borrar el resto de real que aseguraba su diferencia. La parentalidad, en este sentido comenta la autora, es un síntoma que se impuso en las sociedades modernas. Es una de las versiones de la modificación actual del discurso del amo.

Brousse en su conferencia nos dice que es importante subrayar que en las sociedades tradicionales la familia era considerada como una organización humana donde la diferencia entre hombre y mujer era fundamental, no se podía pensar en el origen de la familia sin esa diferencia.  Había una clara definición de lo que era femenino y masculino: “hoy todo eso que organizaba, supuestamente al servicio de la reproducción y que domesticaba al goce sexual dentro de un marco, supuestamente relacionado a la transmisión de la vida, bajo la forma del nombre y de los ideales, todo eso es totalmente desanudado de la reproducción, es decir, del sexo biológico” Por ejemplo nos dice Brousse, encontramos en la actualidad familias de homosexuales que se casan y están buscando quién es el padre y quién la madre. La ciencia sustituye la función del sexo biológico. El goce sexual queda desanudado de la reproducción es decir del sexo biológico. Vemos una separación entre el goce y la procreación y entre el goce y la identificación. Estas familias se ven obligadas a construirse fuera del binario hombre-mujer. Los significantes “padre” y “madre” deben construirse y estos significantes amos tendrán consecuencias subjetivas.

Miller, comenta que la familia tiene su origen en el malentendido, en el desencuentro, en la decepción, en el crimen, la familia está formada por el Nombre del Padre, por el Deseo de la Madre y los objetos a, igualmente la familia está esencialmente unida por un secreto, está unida por un no dicho ¿Qué es ese secreto? ¿Qué es ese no dicho? ¿Cuál es el malentendido? Hay siempre temas prohibidos y las cosas de familia tienen siempre en su centro cosas prohibidas y malentendidos. Vemos entonces que para Miller la familia se funda sobre un malentendido, unidos por un no dicho, un punto “de eso no se habla” un secreto sobre el goce. Lacan explica que en los seres hablantes, desde su nacimiento ya existe el malentendido, ya está desde antes, o más bien forma parte del parloteo de sus ascendientes. El niño desde y antes de su nacimiento se relaciona con dos hablantes que no hablan el mismo idioma , dos que no se entienden, entonces para Lacan el diálogo no está presente en la producción de un cuerpo nuevo, nos encontramos frente a la no relación, no hay relación entre el goce del Uno y el goce del Otro. Cómo no hay relación sexual, como hay dos que no hablan la misma lengua, hay malentendido. Digamos que en la familia se produce un cuerpo y se produce un malentendido. Por lo tanto, el encuentro con el otro será a través de la ambigüedad que la palabra instaura: el malentendido viene a otorgar algún significado para cubrir eso que falta, velos que revelan aquello que no hay, palabras que comunican lo reprimido. Entonces el hecho que nuestra familia nos habla, en realidad todo lo que hablamos viene del Otro, del Otro de la familia. Y con esto que pasa por nosotros, y creemos nuestra, tejemos nuestro destino. Podemos deducir en un primer momento, que esto conformará nuestro inconsciente, los significantes, pero aún más importante nuestro modo de gozar. Cuando escuchamos a nuestros analizantes hablar sobre sus familias, hablan de las ficciones que ordenaron su encuentro con el goce, en un análisis se escuchan los significantes privilegiados claves que provienen de su historia familiar. Entonces la familia se reduce a una serie de rasgos, identificaciones del sujeto que señalan una modalidad de elección de objeto. Cada sujeto ideará una ficción o un síntoma a partir de su inscripción familiar. A partir de lo expuesto que podemos decir de los síntomas familiares y de las familias sintomáticas.

Independientemente de las actuales configuraciones del vínculo familiar, el vínculo siempre es sintomático. El síntoma es aquello que localiza lo imposible de enlazar en lo social, es el tropiezo al que la cadena social se ve sometida, pero por el otro lado, también hace posible ese enlace. Es decir, el vínculo es siempre sintomático, ya que gracias a él se puede introducir el elemento de real en el lazo, es el síntoma, y es que, a pesar de que él mismo es semblante, vehicula un real que se incluye en el lazo con el Otro. En este sentido el síntoma muestra en su formación la cara del semblante del lazo, el artificio que es, y al mismo tiempo lo más real que tiene en la relación con el Otro.

Berenguer comenta que la familia se trata de un síntoma, formas de anudar a aquello que de entrada está desanudado. Si eso es así, entonces hay que apostar por el síntoma. Señala el autor que la doctrina de Lacan nos dice, que eso que no marcha del síntoma es la única forma en que algo puede ir de un modo verdaderamente estable.  Estamos pensando el síntoma como una respuesta, como un modo de suplencia o de anudamiento, no el síntoma como un problema.

Tendlarz, S. comenta en su artículo que Lacan en su texto “Notas sobre el niño”  explica que el síntoma del niño está en posición de responder en lo que es sintomático en la estructura familiar. El síntoma del niño se encuentra en el lugar desde el que se puede responder a lo que hay de sintomático en la estructura familiar, en el centro de las notas de Lacan se encuentra las perspectivas del síntoma que enriquece la subjetividad del niño y de la familia. Pelegrí nos dice que la familia puede ser considerada como el síntoma del sujeto, dado que cada uno tiene que subjetivar el tipo de madre y el tipo de padre que le ha tocado, saber hacer con eso, transformando de ese modo el lazo familiar en sintomático. El síntoma en la práctica analítica se define como el representante de la verdad, la verdad de la pareja familiar. En un primer punto, el hijo deviene intérprete de un imposible a decir entre los padres, y la sola manera para que se pueda expresar esa verdad de la pareja es el síntoma que inconscientemente se presenta al hijo como enigma a resolver. Y a partir del agujero que esencialmente le constituye, cada sujeto podrá y deberá inventarse un padre, o bien un sinthome. Se pueden admirar la variedad de estrategias utilizadas por los niños para escapar de una voracidad localizada en general en el Otro materno, para inventar familias ficticias donde la escena primaria viene a poner sentido allí donde faltaba.

El síntoma, dijimos, es en sí mismo un producto, un arreglo singular del sujeto, un modo de respuesta subjetiva ante un desencuentro irreparable. Pero este desencuentro no nos restringe a una especificidad de la neurosis. Cuando nos hemos ocupado de los llamados síntomas modernos, o los nuevos síntomas, encontramos cierta desestructuración de la articulación al Otro, cierto debilitamiento del vínculo del Goce al Otro a favor del goce Uno, encontrándose por lo tanto una dificultad para que emerja el sujeto supuesto saber. El problema hoy no es solamente saber cómo el analista podrá operar sobre los síntomas producidos por las mutaciones familiares, sino también qué efectos de retorno tendrán sobre el psicoanálisis mismo estas mutaciones en las familias, estas familias post-edípica, sintomáticas.

En la actualidad ya no es el síntoma con sentido, que habla, que dice algo. Es un síntoma sin sentido. Se observa que la puesta en juego del cuerpo es preponderante (bulimia, toxicomanía, hiperactividad). Esos síntomas localizan un goce pulsional mucho más que un rechazo; nos preguntamos si son tratables por la única vía de la metáfora paterna.

Vemos que en la actualidad han caído los ideales pero también notamos que hay una pérdida del sentido de los síntomas. Lo que se llaman síntomas de la época, tienen este aspecto de los síntomas actuales, de falta de mecanismo psíquico, desprovisto de sentido y se presentan directamente con la cara en lo real; Lo que da cuenta de sus efectos devastadores ante la ausencia de un tratamiento simbólico. Este es el síntoma que Lacan desarrolla en su última enseñanza. El síntoma puede ser tanto una solución como una enfermedad. Esto último dependerá del uso que se pueda hacer del mismo.

No hay seres hablantes que no presenten síntomas, ya que los síntomas son producto del encuentro del lenguaje y la pulsión. Pero el síntoma clásico, el freudiano y el que recorre el primer o los primeros tramos de la enseñanza de Lacan no es el síntoma prínceps de la clínica contemporánea.

Podemos situar también que lo que mantiene al mundo unido ya no es el orden simbólico, el significante amo, sino esa alianza entre ciencia, técnica y capitalismo. Esto implica un deslizamiento del discurso y una suerte de desarreglo de lo real, de desregulación, desde que ya no es el significante amo el que ordena, sino lo real bajo estas condiciones de alianza. Este desplazamiento supone modificaciones en la economía de goce del sujeto contemporáneo.

Para concluir resta una pregunta que concierne a la experiencia analítica en esta época. ¿Cómo arreglárselas, cómo hacer en el dispositivo analítico con los sujetos que son consumidos por un sufrimiento sin sentido y que no se dirigen al Otro? ¿Cómo operar ese forzamiento de la transferencia, forzamiento del síntoma para que haga lazo con el Otro? En definitiva, cómo llevar al sujeto a la construcción de un síntoma que desintoxique, que incluya al Otro y que se abra a la interpretación. Me parece que a lo que hay que apostar es que el sujeto  encuentre cómo hacer pasar ese sufrimiento ilimitado a la lógica del síntoma. Esa es la apuesta.

Bibliografía.

Berenguer. E, “El lugar en la familia en la actualidad desanudamientos y reanudamientos”. Revista Digital: Virtualia. Edición: #15. 2006. Disponible en: http://virtualia.eol.org.ar/015/default.asp?dossier/berenguer.html

Brousse. M. H. “Violencias en las familias. Pegar y ser pegado”. Bitácora Lacaniana: Violencia y explosión de lo real. Grama Ediciones, 2017.

Brousse. M.H. “Fuera de sexo. Extensión del imperio materno”. Videoconferencia. Seminario del Campo Freudiano de Granada, 2017.

Brousse. M. E. “Un neologismo de la actualidad: la parentalidad”. Capitón 2. Caracas. 2005.

Freud. S. “La novela familiar de los neuróticos”. Tomo X. Amorrortu Editores. 1992.

Lacan. J. El seminario 23. El SINTHOME (1975-1976). Conferencia: “JOYCE EL Síntoma”. (Conferencia dictada el 16 de junio en el gran anfiteatro de la Sorbona, en la apertura del V Simposio Intenacional James Joyce).. 1era Ed. Paidós, 2006. Pag. 160

Lacan. J. “Los complejos familiares en la formación del individuo” (1938). Otros escritos. Paidós, Buenos Aires. 2012.

Lacan. Lacan, J.  “El malentendido” Publicado en francés en Ornicar N° 22/23, Lyre, París, 1981, pag. 11-14.

Miller, J.-A “Cosas de familia en el inconsciente”. Revista Medio dicho #32. Año 11. Publicación de la escuela de Orientación Lacaniana  Sección Córdoba. 2007.

Pelegrí, M. “Nuevas familias ¿nuevos síntomas?” Disponible en: http://cartelpsicoanalitic.blogspot.mx/2011/04/nuevas-familias-nuevos-sintomas.html

Sánchez, B. “La familia entre ficción y función” Revista Digital: Virtualia. Edición: #15. 2006.

Sinatra. E. “Asuntos de familia, sus enredos en la práctica”. Texto extraído de la presentación del VIII ENAPOL. Escuela de Orientación Lacaniana. 2016.

Tendlarz, S. “Metamorfosis familiares” Clínica de las versiones del padre. Editorial Pomaire, Caracas. 2009

Zlotnik “El padre modelo. Un breve ensayo sobre la pluralización de Los Nombres del Padre. Grama editores, Buenos Aires. 2016.

Turandot: ¿Amor o muerte?. Sobre amor, deseo y goce.

Por Marianna Tulli

“Los hombres no solo mueren porque son mortales. Si no nos percatamos de ello nada podemos hacer con lo que se llama pulsión de muerte” Miller (1988). Aunque esta afirmación puede apuntar al empuje hacia la muerte implicado en ciertos modos de vivir la pulsión (toxicomanías, prácticas que atentan contra la vida, entre otros), también puede interpretarse en relación al amor, al percibir sujetos cuya aproximación al enamoramiento implica que algo de su pulsión de muerte se cuele al llegar este momento o al aparecer el desencuentro.

Cuando el amor y el goce se entrelazan de un modo que implica un gran sufrimiento, se observa que los hombres no solo mueren porque son mortales, también pueden “morir” de amor, entendiendo que morir no se refiere a la muerte en lo real, sino a una des-vitalización del sujeto, a la disminución de su satisfacción por medio de una mortificación, que toma su andar en la vida, obstaculizando el deseo.

La experiencia amorosa está tocada por el goce. Determina los lazos posibles, se elige la pareja de acuerdo al modo de gozar, “la pareja se funda sobre la relación al nivel del goce” Miller (1998). Cuando hablamos de goce nos referimos a una satisfacción que se ubica mas allá del principio del placer, algo a lo que el sujeto siempre vuelve pero que representa de igual forma cierto traumatismo.

Cuando el goce mortifica al sujeto, goce y deseo no logran articularse. En estos casos se desea lo que no se puede tener, el deseo se presenta en menos, neurotizado y se goza desde un sufrimiento excesivo. Todo esto es sostenido por la repetición, el fantasma, los significantes primordiales, “obstáculo que me impide recorrer el camino que decidí recorrer. El obstáculo que traba mi intención, bloquea mi movimiento y me obliga a repetir el enunciado de la evidencia. Evidencia que se me impone de tal forma que quedo sujetado a salmodiar mi desgracia, la desgracia frente a lo que encuentro en mi camino” Miller (1998).

La experiencia amorosa se vuelve un escenario para que la repetición haga su recorrido, el neurótico no puede amar por fuera de su repetición al menos que por medio de una mutación del goce haya podido “abandonar el rostro de muerte que puede tomar la pulsión, esto es, a desprenderse de la cara de piedra…y prestarse a la intrusión de un estilo nuevo.” Dassen (1998). La construcción de un estilo nuevo permitiría darle lugar al deseo, antes mortificado por ese goce, para poder ir más allá de “la tragedia del neurótico” que “aún no puede hacer de su exceso un modo de gozar, ni hacer del Otro un medio de goce” Dassen (1998).

Turandot, ¿amor o muerte?

Turandot es el nombre de una ópera de Giacomo Puccini, estrenada en 1926. Obra que escribe hasta mediados del tercer acto, el final es completado por sus colaboradores ya que la muerte de Puccini trunca su culminación. Dando lugar a un final bastante atípico a la tragedia comúnmente apreciada en la ópera italiana, cuyos escenarios exaltan está relación del amor con la pulsión de muerte.

La historia de Turandot es la de una princesa China que propone a los que desean pedir su mano adivinar tres intrincados acertijos, si la respuesta a los tres acertijos es la acertada, el aspirante a su amor podrá poseerla, de lo contrario, debe morir decapitado. Por ello es nombrada “princesa de muerte, princesa de hielo”.

La obra comienza con una escena en la ciudad de Pekín, donde se observan los restos de los que han apostado su vida por el amor de Turandot, sus cabezas son la decoración de la plaza de la ciudad. Luego un príncipe Persa que no había logrado adivinar los enigmas es llevado por el verdugo del reino a cumplir su cruel destino. Se escucha un grito en el momento de su decapitación: “Turandot”, quien inconmovible marca el destino de muerte en sus pretendientes desde su balcón.

Un príncipe exiliado, Calaf, quien huía de los enemigos que habían destruido su reino, al ver a Turandot queda tomado por su imagen, la hace poseedora de su amor, aunque esto lo pueda llevar a la muerte. Se empeña en asumir el reto de contestar los enigmas, mientras intenta ser disuadido por su padre y por Liu, una esclava que lo cuidaba desde la caída de su reino.

También intenta ser disuadido por ciertos personajes de la corte china, Ping, Pong y Pang, quienes exclaman que Turandot es una mujer más, debajo de toda esa imagen que lo atrapa, es solo carne y huesos, “Turandot no existe”, no es real, tratando de hacerle ver que en ella coloca algo que solo existe en su ficcion, pero nada puede alejar a Calaf del modo en que es atraído, esta del lado de la pulsión de muerte. Ni la advertencia de estos hombres que anuncian que seguirá el mismo destino del príncipe Persa quien “amor pidió y fue decapitado”: “vete, esta es la puerta al gran matadero”.

Calaf responde “esto es el amor”. “¿Acaso no se trata siempre de que el enaltecimiento del amor, el obstáculo que enfrenta la procuración del amado, la vicisitud del deseo y el enredo terco que nos depara la fijación, lo que más nos conmueve?” Cossío (2011), denotando el porque de la fascinación generada por esta obra al público que la observa. Calaf toca el gong anunciando que es el próximo aspirante al amor de Turandot, y se lanza al destino sin escuchar advertencias: “no hay fuerza humana que me detenga”, expresa como atraviesa lo pulsional a los sujetos.

El enaltecimiento del amor en Calaf habla de la aspiración al amor absoluto, completo, que solo puede existir en los caminos de la ficción, “las condiciones de amor, y la fijeza del goce, se empalman con lo absoluto, en la terquedad de que de ha de ser ésta mujer y no otra” Cossío (2012).

Por otro lado la princesa poseía un argumento que justificaba el destruir a todo extranjero que deseara su amor, vengar a una antepasado quien había sido engañada y llevada a la tumba por uno de ellos. Sin embargo para sorpresa de todos en el reino, Calaf adivina los enigmas de Turandot, aunque esta se niega a cumplir el trato, por ello de forma inesperada este personaje vuelve a poner su vida en riesgo al plantearle que si logra adivinar su nombre al amanecer podrá matarlo, de lo contrario tendrá que cumplir el trato y “entregarse” a el.

Como si el riesgo asumido no hubiese sido suficiente, Calaf revela por si mismo su nombre a Turandot, pone su vida en sus manos con la esperanza de que el amor “al alba vencerá”.

A modo de ruptura con el regular curso de sus actos, logra conmoverla, por lo que al llegar el momento donde se decidirá su destino, Turandot en vez de decir el nombre del príncipe para que sea decapitado y continuar vengando la muerte y traición de su abuela, enuncia: su nombre es: amor. Una escena que  hace alusión al desprendimiento del goce mortífero por medio del amor, haciendo un puente entre el goce y el deseo.

Cossío (2012) plantea que Lacan hace del amor “un mediador entre el goce -autoerótico, del Uno- con el deseo -que tiene que ver con el campo del Otro, y con lo incesante de la búsqueda del objeto en los predios del Otro”.

Por otro lado Sánchez (2011) se pregunta “¿Cómo podría no solamente un hombre, sino una mujer, soportar semejante apelación al goce, sin que eso devenga superyoico? Solo cuando la figura del Otro pierda su consistencia y cuando se modifique la relación a la castración habiendo asumido la pérdida del objeto, por lo que el amor solo será una significación vacía.” allí, “se pondrá en juego, entonces, una versión del amor en la que se trata menos del reencuentro y más de la invención, del lado de la contingencia y del azar.”

La intervención del súper yo esta al servicio de la pulsión de muerte, al continuar haciendo existir al otro absoluto de la neurosis, el goce continuará deviniendo mortífero, es decir será experimentado cómo un traumatismo.

¿Qué hace que Turandot rompa con su modo de funcionar frente a este extranjero? Quizás solo porque el autor de la obra murió esto fue posible. Tiene que ver tal vez con cambiar el estilo de escritura con el que se hace frente al goce.

Referencias

Miller, J. A. (1988) Matemas II.
Miller, J.A. (1998) El hueso de un análisis. Editorial Tres Haches. Buenos Aires, Argentina. Pág. 72.
Ídem. Pág. 12-13
Ídem. Dassen, F. Prólogo. Pág. 9.
Ídem. Dassen, F. Prólogo. Pág. 6.
Cossío, E. (2011) Sobre el amor entre el goce y el deseo y Turandot. Conferencia dictada en la NEL México DF.
Sánchez, B. (2011) Sufrir por amor, gozar por amor. Revista Virtualia #22.

Amy: Casa del vino y el amor muerto.

Screen Shot 2017-09-24 at 9.06.40 PM

Por Iván Delgado

“Nos hemos dicho hasta luego solo con palabras 
Yo he muerto cien veces
Tu vuelves con ella
Y yo vuelvo a la oscuridad”

Amy Winehouse – Back to black

    En la clínica actual de orientación Lacaniana, el lente para con la toxicomanía está direccionada a escrudiñar la función anestesiante del tóxico que, como objeto usurpador a la fantasía que encierra el objeto “a”, coloca al sujeto en un círculo de goce repetitivo y en una suerte de ensimismamiento no regulado por el paradigma del principio del placer, apuntando, por consiguiente, al desbarajuste que el tóxico instala en las condiciones de goce del sujeto. [1]

 Además, pensar porqué y cómo el efecto del tóxico llega a incidir de modo taladrante en su relación con el Otro hacia una reacción de evacuación significante, por ende, una experiencia vacía de sujeto, como nos orienta Mauricio Tarrab.[2] En esta vía, y a partir de Lacan, preguntándonos sin duda por la singularidad que opera en cada uno y lo real opaco que en una experiencia de palabras solo aparece como virtualidad. [3]

    Esto se evidencia de un modo impactante si se observa la cronología que se construye en el documental “Amy” (2015), del director Asif Kapadia al respecto de la vida y obra de Amy “Casa del vino” Winehouse.

    Amy que fue una de las artistas más famosas de las últimas décadas por lo singular de su voz, estilo vocal y fascinación por el Jazz, elogiada por el mismo Tonny Bennet durante la grabación de un single en el transcurrir del film. Curiosamente llevada al éxito por el fracaso de uno de sus intentos de rehabilitación que, como producto de consumo auditivo masivo, dio como resultado: “Rehab”, You know i’m no good, love is a losing game y back to black (2006), teniendo estos “hits” una pizca de la receta cínica que Amy Winehouse transmitía en sus líricas, paradójicamente siendo a través de estas que se vislumbra algo que no andaba bien, ese algo que emergía como el estrago a intoxicar todas las veces.

Screen Shot 2017-09-24 at 9.10.36 PM

    No obstante, desde otro punto de referencia, algo que si andaba bien con respecto a su posición nihilista para con el inconsciente, sustentada a través del tóxico. En este orden de ideas, Tarrab menciona que cuando el tóxico impacta efectivamente en este modo nombrado: “…no hay quien lo detenga. Ni el Amo, ni el Padre, ni la mentira de la palabra, ni una mujer. Ni el Ideal, ni la ley, ni lo simbólico, ni el falo. Porque es justamente un funcionamiento que se funda en una ruptura y en una experiencia que tiene la positividad, la certeza del goce, que es con la que trata el vacío del sujeto”. [4]

  En el intento de comprender, la posición subjetiva cínica frente a tal intento re-habilitación de un padre que no estuvo, podríamos formular: una operación inexistente del Nombre-del-padre en contraposición de la hemorragia pulsional que se hace notar “Mi padre nunca estuvo allí…Nunca estuvo allí para decir: ¡escucha a tu madre! Eso es algo que todos necesitamos”.[5]

   Andrés Molina [6], durante el encuentro realizado en la sede de la NEL Maracaibo en este mismo año 2017 titulado: “Docu-mental – Amy”, a propósito de “Rehab” como intento de ayuda de todo el circulo en el que se rodeaba la cantante, exclamó claramente: ¿re-habilitar qué? a modo de clarificar la orientación clínica frente a un sujeto que carece de algo por re-habilitar, precisamente por la ausencia de habilitación fundamental del obstáculo al goce. Y es que habilitar qué en referencia a la sobreidentificación negativa de Amy al desecho, acuñado, un desorden alimenticio desde temprana edad que también hace denotar un cuerpo que no hay. [7]

Por consiguiente, un estragante vacío subjetivo notorio desde la separación de sus padres que llama a preguntarnos sobre el drama familiar de Amy, la introducción en los tóxicos desde temprana edad, y, por sobretodo, de ese goce producto que imprime una iteración en su vida amorosa.

“Yo lo sabía, yo me sentía graciosa algunas veces y que era diferente… creo que por eso escribía música. Yo no soy una persona desastrosa, hay muchas personas que sufren depresión que no tienen una salida, no pueden tomar una guitarra por una hora y sentirse mejor”. [8]

    En este sentido, elementos de cuerda de voz y guitarra que sostuvieron los registros en constante inminente re-caída a lo que no andaba bien, haciendo uso de la palabra para depositar lo que rebosa

…Emula toda la mierda que mi madre odia, no puedo ayudar pero si demostrar mi fe freudiana. Una agresión animal es mi caída, no me importa lo que tu tengas lo quiero todo porque  esta todo construido en mi cabeza y metido debajo de mi cama, y yo me pregunto nuevamente, de que se trata el hombre? Ahora mi lado destructivo ha crecido una milla… (Amy Winehouse, “What is it about man”). [9]

    La música, la voz, un otro especular, el tóxico; en definitiva son modos ambiguos, pero, en consecuencia, intentos de arreglos para resguardarse de la demanda de un Otro que se rechaza, y a su vez, que estraga en tanto superyó devastador como cultivo puro de la pulsión de muerte [10] que empuja a un goce en terreno inexistente de alguna ley que incida en una regulación por vía simbólica.

Es de esta manera que se podría ubicar la coordenada de goce de Amy en relación a la constitución partenaire-droga que engloba la función del amor, la intoxicación y la muerte en un mismo nivel, en tanto que para el psicotico es posible una relación amorosa que lo suprima como sujeto por admitir una heteregeneidad radical en el Otro, finalmente siendo nombrado por Lacan: como un amor muerto. [11] Y al estilo de la reversibilidad Unheimlich/Heimlich apuntada por Freud, aquello que se instaura a modo de arreglo, devela su cara mortífera sobre la cantante por exigir cada vez más una nota más allá de sí.

 Me enamore de alguien por quien daría mi vida… y eso es como una droga real, ¿no? [12]

    A modo de conclusión, es curioso cómo al construir la paradoja que podría ser mortal en cada caso de toxicomanías, en ocasiones, se puede denotar una clase de ironía que invade todo acto que los rodea. Amy “Casa del vino” Winehouse, a sus 27 años fue encontrada muerta el 23 de julio de 2011, según los reportes, debido a una significativa ingesta del alcohol que terminó por detener su respiración causándole la muerte. Eso fuera de ley de “Winehouse” detiene su voz y la devuelve a la oscuridad, esta vez, sin retorno.

“El amor es una mano perdida…es un juego perdido” Amy Winehouse – Love is a losing game (2006)[13]

 

Referencias

[1] Fabian Naparstek (2005) Introducción a la clínica de las toxicomanías y el alcoholismo.

[2] Mauricio Tarrab (2017) Una experiencia vacía. http://ampblog2006.blogspot.com/2017/03/una-experiencia-vacia-por-mauricio.html

[3] Jacques Lacan. Alocución sobre la psicosis del niño. Discurso clausura de las jornadas sobre la psicosis del niño. 22 de octubre de 1967.

[4] Idem 2

[5] Amy: La chica detrás del nombre. Documental. Director: Asif Kapadia.

[6] Andrés Molina. (2017). Pieza suelta – Docu-mental: Amy. Nel Maracaibo, Febrero 2017.

[7] Jacques Allain Miller. (2010). Efecto retorno de la psicosis ordinaria.

[8] Idem 5

[9] Amy Winehouse. “What is it about man” Album: Frank. Traducción libre.

[10] Luis Dario Salamone. (2010) El amor es vacío.

[11] Jacques Lacan. Seminario III: Las psicosis.

[12] Idem 5

[13] Amy Winehouse. Love is a losing game. Album: Back to black. Traducción libre.

Agrupamientos juveniles. Solución temporal del adolescente de ante la inevitable caída de sus referencias infantiles

Por: Adriana Chacín y Marianna Tulli

A partir de la experiencia de cartel que compartimos con colegas de otras sedes de la NEL (Guatemala, Medellín y Santiago) surge este artículo como producto de las conversaciones que se llevaron a cabo con motivo del VIII ENAPOL “Asuntos de familia y sus enredos en la práctica” que aconteció recientemente en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Estas reuniones estuvieron causadas por las preguntas: “¿en qué se distinguen hoy las tribus urbanas o agrupaciones juveniles?, ¿qué función cumplen? y ¿a qué lugar vienen estos espacios que para algunos adolescentes reemplazan el referente tradicional, familiar y social?”.


Agrupamientos juveniles

Existen varias formas de grupos en la actualidad, algunos están ligados al deseo, a un ideal, y le facilitan al sujeto la posibilidad de hacerse un lugar en el Otro “en dirección de una solución en la vía del Ideal del yo” y por otro lado existen los agrupamientos que son comunidades de goce, donde se acentúa la separación y la ruptura con el Otro de la cultura y la apariencia de un goce directo en el cuerpo (cortes, laceraciones, bulimias-anorexias, “gamers”, drogas). Afirma Lacadée: “El adolescente que no apuesta ya sobre la función paterna, tampoco sobre el peso de su palabra, se siente, desamparado y solo, tentado en replegarse sobre un modo de goce que le funciona como lugar de existencia”.  En dichos agrupamientos se da una ilusión de lazo social, cuando en realidad el vínculo que se hace es con la práctica o sustancia que implica el modo de gozar y que da la ilusión de  lugar de existencia. En este caso el grupo aparece en un intento de acomodo con el goce, ya que los referentes familiares le resultan insuficientes ante ese modo de goce singular que lo ocupa.


Adolescencia-  entre metamorfosis y la emergencia de un real

La adolescencia es ese momento en el que el sujeto se confronta con la emergencia de lo real del sexo, refiriéndose esto al surgimiento de lo pulsional donde el sujeto carece de las referencias necesarias que den cuenta de esta transformación. A su vez está de cara a un cambio a todo nivel, tal como lo describe Freud al hablar de la metamorfosis de la pubertad, que implica la transformación de su cuerpo de niño a un cuerpo sexuado, que puede resultarle ajeno, así como la pérdida del lugar de niño ante el Otro familiar.  Ante estos tres aspectos el joven no tiene un saber previo, no sabe cómo arreglárselas con la pulsión que emerge, ni con su cuerpo, ni con la imagen propia que se transforma, ni sabe cómo reubicarse dentro de la escena familiar.

Agustina Juan en el prólogo “La invención de una formula adolescente” explica: “Lacan ubica la pubertad como el momento en el que el sujeto se confronta con lo real del sexo, es decir, con la ausencia de un saber predeterminado, para vivir de ahí en más la sexualidad.  No solo el cuerpo cambia de forma en esta esta etapa; la lengua, las palabras de la infancia ya no sirven para traducir los modos de gozar la sexualidad, y esta es vivida de manera extranjera”

Al haber una ausencia de saber–hacer surge la angustia propia de la adolescencia, en la que el sujeto se ve llamado a elaborar una formula o una respuesta. En la adolescencia el sujeto debe re-construirse, las soluciones de infancia se ven cuestionadas, y dicha elaboración no es sin dificultad.

Insuficiencia del lenguaje

Continua diciendo Agustina Juan para el texto “Los sufrimientos modernos del adolescente”  de Phillpe Lacadée “…se pueden ubicar tres tipos de exilios del adolescente: primero, por el lenguaje, hay una pérdida del goce primitivo; luego, en la pubertad, queda expulsado de su cuerpo de niño y del discurso de su infancia- ya no le sirve para traducir su encuentro con la sexualidad-; y por último, queda exiliado en la soledad de su goce, que es singular”

No se trata de que la lengua familiar sea insuficiente para responder a la emergencia pulsional en el adolescente, sino que es el lenguaje en si el que no alcanza para nombrar el acontecimiento de cuerpo que emerge, el adolescente se ve conminado a construir-se, a trabajar-se, a nombrar-se ya que ningún marco familiar podría darle una solución hecha a su medida. Ante esto nos preguntamos, ¿a que recurren los adolescentes para reelaborarse?, ¿de qué pueden servirse?, tomando en cuenta la complejidad de la tarea a la que son llamados.

Lo primero que se observa ante esto es una especie de “desfamiliarización”, “…en la adolescencia, cuando el sujeto está llamado a producir una respuesta, un anudamiento que definirá en él una nueva modalidad de relación con el goce, justamente es necesario que el adolescente asuma la parte de la escritura de su propia historia que le corresponde. Cierta desfamiliarización es, entonces, necesaria y propia de la adolescencia.”   Este fenómeno de “desfamiliarización” implica que se introducirá una distancia frente al discurso familiar, la cual le servirá al sujeto para buscar elementos por fuera del mismo que le permitan construir nuevas identificaciones y es allí donde el grupo podría ejercer una función.
Agrupamiento como solución temporal

“Vincularse con alguno de los múltiples grupos y culturas juveniles puede servirle a un sujeto para tratar de suplir las palabras que le faltan en ese momento subjetivo en el que necesita explicarse eso que emerge y lo moviliza. Estos agrupamientos aportan a los adolescentes algunas significaciones, les proveen un discurso, los conectan a sus iguales (diferentes) y les procuran, en ocasiones, un “estilo de vida”, una manera de estar en el mundo y, sobre todo, de habitar su cuerpo.”

Los Agrupamientos juveniles son una solución temporal ya que permiten fijar nuevas identificaciones en relación al grupo, sin embargo no pueden dar cuenta del goce singular del adolescente, de eso que es único en cada uno, no son una solución definitiva que introduzca algo del goce a lo social.

A modo de conclusión, luego de estudiar y comprender cuál es la función de los agrupamientos juveniles se puede decir que, más allá del grupo el sujeto tendrá que “encontrar el lugar y la fórmula” como lo sitúa Lacadée, se servirán de lo que el Otro social les ofrece, pero cada uno tendrá que construir-se desde su propia singularidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Chacín, Tulli, Ruiz, Reinoso, Dimitrakis, Aragón y Ruiz. En: Agrupamientos juveniles y construcción de la adolescencia (2017)

2. Lacadée, Ph., Los sufrimientos modernos. En: Psicoanálisis con niños y adolescentes 4. Buenos Aires: Grama, 2014.

3. Lacadée, Ph., Los sufrimientos modernos del adolescente, Buenos Aires: Tyché, 2017.

4. Lacadée, Ph., Los sufrimientos modernos del adolescente, Buenos Aires: Tyché, 2017.

5. Chacín, Tulli, Ruiz, Reinoso, Dimitrakis, Aragón y Ruiz. En: Agrupamientos juveniles y construcción de la adolescencia (2017)

6. Chacín, Tulli, Ruiz, Reinoso, Dimitrakis, Aragón y Ruiz. En: Agrupamientos juveniles y construcción de la adolescencia (2017)